NUEVO DIGITAL Internacional - Un tribunal británico ampara la prohibición del cristiano 'anillo de la castidad' en el mismo centro educativo que permite el pañuelo musulmán
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Un tribunal británico ampara la prohibición del cristiano 'anillo de la castidad' en el mismo centro educativo que permite el pañuelo musulmán

Un tribunal británico ampara la prohibición del cristiano 'anillo de la castidad' en el mismo centro educativo que permite el pañuelo musulmán

23.07.07 • 03:03 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Los mismos Estados Unidos que lanzaron la ‘revolución sexual’ en los años sesenta, ya hace mucho que se ven sometidos a la ‘contrarrevolución’ de la “castidad” y la “abstinencia”. Pero, esta vez, el 'pendulazo' llega a Europa, al mismo Reino Unido que participó en la supuesta quema de los sostenes. Una dura y muy publicitada batalla judicial acaba de resolverse en los tribunales británicos en contra de los símbolos que, nacidos en la América cristiana ‘conservadora’, pretenden mostrar, de forma pública, el compromiso de los adolescentes con un ‘sexo responsable’, en general, asociado a la abstinencia antes del matrimonio. Sin embargo, esta vez hay mucho más que la polémica sobre si este tipo de iniciativas contribuyen a combatir la ciénaga sexual en la que los actuales adolescentes -y hasta los niños, según la Asociación Nacional de Psicólogos de Estados Unidos- se ven obligados a bracear en medio de un constante bombardeo erótico. Esta vez, existe un sentimiento de agravio comparativo. El mismo país que permite a las alumnas musulmanas llevar su pañuelo islámico como muestra, precisamente, de su negativa a convertirse en los ‘jueguetes sexuales’ que ven en sus compañeras occidentales, ese mismo país prohíbe la exhibición de un símbolo de idéntica intención pero de origen cristiano. Sin embargo, con ser complejo el entramado, aún faltaban los componentes comerciales y políticos en la polémica. Y, esos, también llegaron.

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A los padres de Lydia Playfoot les salió cara la broma de retar en los tribunales al colegio de la adolescente británica. ¿O, quizás, no? La High Court británica, una de las dos cortes que forman el Tribunal Supremo del país, condenó a los progenitores de Lydia al pago de las costas del proceso judicial, 12.000 libras (18.000 euros – 25.000 dólares) tras dar la razón al colegio de Lydia, la Millais School. Este centro femenino privado había prohibido hace justo un año a la joven de 16 años llevar un anillo que simboliza el compromiso de quien lo porta -hombre o mujer- con la abstinencia sexual antes del matrimonio. Para los responsables del centro educativo, el anillo -en el que está grabada una cita bíblica a favor de la castidad (1 Ts 4:3-4)- contraviene las ordenanzas internas en contra del uso de bisutería o de otros adornos que no estén contemplados en el reglamento sobre el uniforme escolar. La posición de Lydia y de sus padres era la de que el centro no permitía a los cristianos -en un país de mayoría cristiana- portar símbolos de compromiso religioso, mientras musulmanas y sijs sí podían llevar sus pañuelos o sus brazaletes, de acuerdo a mandatos y tradiciones religiosas.

¿Quién decide por los cristianos?

Para el juez que sentenció, ahí se encuentra el problema. El ‘anillo de la castidad’ no puede ser considerado como una parte integral de la fe cristiana, por lo que el centro educativo actuó correctamente con su prohibición. Mientras, los padres, se manifestaban “muy decepcionados” por el hecho de que “personas como directores escolares, empresarios, organizaciones políticas y otros hayan sido autorizados a evitar que los cristianos expresen y practiquen públicamente su fe”. El denominado por la prensa británica como “purity ring” o “chastity ring” es un anillo que se suele llevar en el tercer dedo de la mano izquierda (el dedo medio o ‘corazón’) y que nació de un movimiento cristiano conservador estadounidense a mediados de los años noventa: el Silver Ring Thing (SRT).

Uno más de los varios movimientos de promoción de la castidad entre los adolescentes como forma de combatir el incremento de violaciones, enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, -además de luchar contra la obsesiva ‘sexualización’ de los jóvenes-, el SRT recibió durante dos años fondos federales en Estados Unidos pero los dejó de obtener tras una demanda de la American Civil Liberties Union contra el Departamento de Sanidad y Servicios Humanos basándose en, justamente, el argumento contra el que se pronunció la High Court británica: que, además de ofrecer una alternativa al ‘sexo seguro’ mediante la abstinencia antes del matrimonio, el SRT estaba promocionando el cristianismo, algo que contravendría la estricta separación de religión y estado fundacional en los Estados Unidos. En efecto, en 2005, unos pocos meses después de la demanda de la Unión Americana de Libertades Civiles, el Departamento suspendió la ayuda y exigió un “plan correctivo” para continuar con ella. Los responsables del SRT prefirieron renunciar a las subvenciones federales y basar su financiación, como desde sus primeros tiempos a mediados de los años noventa, exclusivamente en fondos privados.

De Michael Jackson a SRT (UK) Ltd.

El movimiento se extendió con moderado predicamento al Reino Unido, hasta que se hizo famoso con el caso de Lydia. Sin embargo, hasta ayer domingo, ninguno de los grandes medios nacionales e internacionales que han informado sobre el caso había reparado en que los padres de la adolescente pertenecían a la dirección de la rama británica del SRT, la madre como secretaria de Silver Ring Thing (UK) Ltd, y el padre, un pastor protestante, como Director del Programa para los Padres en el mismo movimiento, en realidad, con forma y estructura empresarial. En un reportaje publicado en su edición de ayer domingo, el Daily Mirror añadía, a las conexiones de los padres de Lydia con SRT (UK) Ltd, la extraña personalidad y trayectoria de Denise Pfeiffer, cofundadora de la rama británica de SRT.

Pfeiffer, una obsesiva admiradora de Michael Jackson que llegó a ser condenada por acosar a la familia del niño que, a su vez, acusó al cantante de abusos sexuales en 1994, y que llegó a decir que sería bisexual si no fuera por su admiración por Jackson- no sólo ha posado como modelo de ropa interior sino que, por añadidura, vive, sin matrimonio de por medio, con un miembro del ‘ultraderechista’ British National Party, candidato local de la organización en sucesivos procesos electorales, y miembro del Christian Council of Britain, una organización que se autodefine como “un ministerio de primera línea sólo para hombres, no para mujeres ni para afeminados o sodomitas”. Dado el tono de la información, el diario considera escandolos todos estos datos y conexiones, que no han hecho sino añadir polémica al tema estricto del caso del anillo.

Agravios comparativos respecto a los musulmanes

En medio de todo este contexto, los foros sobre la noticia, como el del Times, dividen opiniones entre quienes destacan el potencial truco de ‘marketing’ del conflicto, hasta quienes lamentan, que, en cualquier caso, los cristianos no puedan expresar lo que deseen con algo tan simple como un anillo, de la misma forma que otras confesiones manifiestan orgullosas sus símbolos de ‘castidad’ y ‘recato’. Incluso quienes no se confiesan cristianos, consideran que, iniciativas como la del anillo, promueven una adolescencia y una juventud responsable, mientras que su prohibición sólo promueve, al final, la división y los agravios comparativos entre religiones -muy notablemente, entre cristianos y musulmanes- que, por lo demás, ya terminan salpicando todos y cada uno de los conflictos que se producen en Occidente en torno a las libertades y derechos civiles.



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