NUEVO DIGITAL Internacional - Fuertes turbulencias entre musulmanes heréticos y ortodoxos de Estados Unidos: Del doble lenguaje de la quinta columna yihadista, a la crisis del supremacismo racista negro de la Nación del Islam
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Fuertes turbulencias entre musulmanes heréticos y ortodoxos de Estados Unidos: Del doble lenguaje de la quinta columna yihadista, a la crisis del supremacismo racista negro de la Nación del Islam

Fuertes turbulencias entre musulmanes heréticos y ortodoxos de Estados Unidos: Del doble lenguaje de la quinta columna yihadista, a la crisis del supremacismo racista negro de la Nación del Islam

12.08.07 • 10:50 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

José Padilla lo ha intentado. O su defensa. Pero para la juez que dirige el proceso contra el ciudadano estadounidense -primero matón de banda latina en Nueva York y Chicago, y más tarde fervoroso creyente- y contra sus compinches islamistas que pretendían hacer estallar una ‘bomba sucia’ en territorio patrio del primero y de acogida de los segundos, intentar justificar un potencial complot terrorista con el argumento de que se trata de una “yihad defensiva” no es argumento que los jurados podrán tomar en cuenta. La juez ya ha advertido a todas las partes de que los acusados podrán ser condenados incluso si su conducta "hubiera sido requerida por razones religiosas, políticas o morales". ‘Good try’. Pero el yihadismo que actúa en Estados Unidos no es tan inocente como el de Padilla. De hecho, este intento de defensa es la mejor demostración de cómo el islam utiliza a la democracia y a sus infinitas garantías cuando algo sale mal en el 'castigo' de infieles y resistentes varios al califato mundial.

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A la constante presión de las organizaciones islámicas para ahogar cualquier crítica a ‘la religión de la paz’ utilizando toda la artillería pesada del sistema legal estadounidense, se ha unido ahora el estallido de la ya abierta rebelión en el ‘lado herético’ de los musulmanes del país. A punto de ser asaltada por los herederos directos de los fundadores del islam afroamericano, la Nación del Islam ve cómo a su alrededor se derrumba no sólo su fundacional supremacismo negro sino hasta el activismo afroamericano que encontró en el islam ‘made in America’ la razón de un Black Power que ya degeneró hace mucho en sucios ajustes de cuentas, ahora, simple mezcla de delincuencia mafiosa, y de última y novedosa moda de ejecución del infiel, marca yihad europea o de Medio Oriente.

Si quienes más mueren como consecuencia del yihadismo islamista son, precisamente, musulmanes, la misma tendencia se observa en el herético islam negro estadounidense, donde negros musulmanes matan a negros musulmanes en medio de sus pulsos de poder por el favor de un Alá que se ve dividido entre los ortodoxos y su agresiva fiereza organizada del Council on American-Islamic Relations, reuniendo el rebaño inmigratorio, y las huestes de apariencia paramilitar de los hombres de la Nación del Islam, y sus impolutos trajes y pajaritas por debajo de los severos rostros patentados por una gran parte de la comunidad afroamericana, desde los raperos, hasta unos Panteras Negras convertidos, de la incial fracción radical liberadora, en simple chusma que sólo terminó pensando en cómo liberarse ella misma de las largas condenas de prisión.

Periodista muerto, ¿activismo negro muerto?

Hay quien se pregunta si el cuerpo de Chauncey Bailey, tirado en una esquina de Oakland, la ciudad sin ley de la Bahía de San Francisco, con varios tiros en la nuca y en la espalda, no sentencia ya, de forma definitiva, el fin del activismo negro estadounidense nacido en los sesenta. Junto al negro cadáver del director del Oakland Post, primer periodista 'ejecutado' en décadas en Estados Unidos, y que pagó con la vida la osadía de investigar las cuentas de una de las muchas organizaciones que una vez admiraron al mundo por sus intentos de regeneración de la comunidad negra mediante el trabajo y sus propios negocios, junto al negro cuerpo sin vida de un periodista demasiado valiente que se atrevió a investigar las cuentas de esa misma organización que había degenerado en una patética banda a punto de la quiebra y con ramalazos mafiosos, junto a ese negro cadáver, los severos rostros de los representantes de la Nación del Islam decían que nada tenía que ver en todo aquello la religión. Lo de siempre.

Pero si hay un solo Alá y Mahoma es su profeta, en Estados Unidos son muchos los que intentan ahora atraer la mayor atención posible de las más altas instancias, las que miran todo esto entre ríos de miel y vírgenes diariamente recauchutadas. Mientras, por aquí abajo, el juez ordena la liquidación de Your Black Muslim Bakery, convertida ya en poco más que en una banda de panaderos fraudulentos de la que salió el asesino de Bailey, en la Nación del Islam que defendió la superioridad del hombre negro sobre el blanco en medio de contundentes mensajes de odio antijudío, hay ahora cosas mucho más graves en qué pensar.

El fin del esperpéntico 'califato' de la Nación del Islam

Con un Louis Farrakhan gravemente enfermo, ya ha comenzado el asalto de los herederos de los fundadores del islam negro estadounidense, mucho más próximos a la ortodoxia islámica mundial. Así caben interpretarse las declaraciones del imán W. Deen Mohammed en el sentido de que él mismo, su hermanastro y otros musulmanes ortodoxamente sunitas van a optar por el relevo de Farrakhan y por el viraje de la Nación del Islam desde su odio supremacista negro hacia las corrientes más 'compatibles' con el islam mundial, de forma que "los musulmanes estadounidenses se conviertan en un ejemplo para los musulmanes de todo el mundo".

Falta les hace, y el muñeco roto empapado de rojo de un periodista negro de investigación se ha convertido en el último aviso de que el extraño, siniestro y esperpéntico 'califato' del islamismo negro -tan admirado por conversos españoles y por el chavismo 'antiimperialista' latinoamericano, gestionado por un Farrakhan que una vez se declaró gran admirador de Hitler, y uña y carne de Castro y de Gadafi- ha tocado fondo, definitivamente podrido en las organizaciones que, como la santa panadería islámica ahora empapada de sangre, encontraron inspiración en el sueño de un pío mundo paralelo negro y halal.

Nacion del Islam: De los "demonios blancos" al islam sunita

W. Deen Mohammed no es cualquier Mohammed, sino el hijo de Elihah Muhammad, profeta como Mahoma para sus seguidores, y el hombre que dirigió la Nación del Islam antes de la turbia llegada al poder de Farrakhan, en medio del pulso entre el islam supremacista negro de este último -auspiciado por Muhammad, para quien los blancos eran, simplemente, “demonios”-, y la ortodoxia suní del primero, y con el cadáver de Malcolm X de por medio, con una viuda apuntando con el dedo a Farrakhan por haber ordenado que otros apuntaran con algo más que el dedo hacia el mítico líder musulmán del sesentayocho negro estadounidense. El hijo siempre se opuso a las teorías de odio del padre, llevadas al paroxismo paramilitar y de estética paranazi por Farrakhan, antes de que la edad, el cáncer o el desplome del tinglado, le hicieran renegar en los últimos años de la inequívoca superioridad del hombre negro, ni tan siquiera tibiamente condenada por los movimientos izquierdistas de todo el mundo, tan activos ante la menor insinuación de supuesta discriminación racial en el sentido contrario.

Sin embargo, lejos del ‘extraño’ islam afroamericano, la gran emigración musulmana hacia Estados Unidos -por ejemplo, la que ya prácticamente hace vivir bajo la sharia a Minnesota- se encuentra cubierta bajo el paraguas del Council on American Islami Relations, el CAIR, que, semana tras semana, aprieta las tuercas en tribunales y medios de comunicación a quien ose poner en duda que el islam es la religión de la paz y que sus servidores son todos pacíficos, incluyendo a los ‘imanes voladores’ que, entre risotadas, cumplieron con el manual del perfecto terrorista islámico, para pánico de pasajeros y tripulación, que se vieron denunciados en los tribunales por la poderosa y bien financiada organización (por Arabia Saudí, según sus críticos). El que el CAIR retirara hace unos pocos días la denuncia contra los pasajeros pero la mantuviera contra la línea aérea es ya un tema superado por nuevas batallas en la siempre agresiva y asfixiante estrategia de la organización islámica.

Fatuas contra el terrorismo: ¿Hay algún civil occidental inocente?

En los últimos días, sus abogados han remitido una de sus contundentes y amenazantes cartas -que tantas veces hacen sudar de prisa al destinatario por cumplir la 'sugerencia'- exigiendo la “cancelación o restricción” de una conferencia prevista por la Young America’s Foundation titulada “La verdad sobre el CAIR”. El problema se encuentra en que este grupo conservador considera simplemente “hipócrita” la condena del terrorismo realizada por el CAIR en fatuas de dobles lenguajes, triples sentidos y cuadruples extremismos. La tan cacareada fatua contra el terrorismo del CAIR “condena los ataques contra civiles inocentes sin definir qué es un civil inocente”, según se dice desde la Young America’s Foundation. Pero la trampa está en que “si se leen los escritos y declaraciones de los yihadistas, ellos dirán que los ciudadanos estadounidenses, israelíes o británicos no son inocentes, y no son civiles. De eso es de lo que se trata”.

“La declaración que queremos del CAIR, si quieren darnos una, es la de que los civiles estadounidenses (y los ciudadanos de otras naciones occidentales y aliados estadounidenses en otras partes del mundo) son civiles inocentes bajo la ley islámica y, por tanto, no pueden ser legalmente convertidos en víctimas por ataques yihadistas islámicos. Pero no se va a producir tal declaración”, se temen en la organización que denuncia las sibilinas condenas antiterroristas de estas organizaciones musulmanas. Lo que se exige es, en definitiva, la condena de la “yihad defensiva”. Pero esa, como en el caso de Padilla, no sólo no se condena, sino que se intenta como defensa ante los tribunales en clara demostración de la fatua imposible que nunca saldrá de los visionarios labios musulmanes en tierra de infieles, pero que sí salen de las fanáticas y soberbias bocas de los 'hermanos musulmanes' en la tierra ya conseguida para Alá, quienes afirman, de forma abierta, cómo, según el Corán sentencia con claridad, "el terrorismo no es violencia cuando se utiliza contra los infieles". Y en esa están muchos. Y en ello, les va estar muy callados a otros.



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