NUEVO DIGITAL Internacional - Informe de inteligencia de la policía de Nueva York: El 'yihadismo' terrorista crece de forma silenciosa y constante en Occidente aunque más en Europa que en Estados Unidos
NUEVO DIGITAL - Internacional

Informe de inteligencia de la policía de Nueva York: El 'yihadismo' terrorista crece de forma silenciosa y constante en Occidente aunque más en Europa que en Estados Unidos

Informe de inteligencia de la policía de Nueva York: El 'yihadismo' terrorista crece de forma silenciosa y constante en Occidente aunque más en Europa que en Estados Unidos

20.08.07 • 04:25 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Yusuf Islam, en infieles momentos conocido como Cat Stevens, anda de promoción mundial de su nuevo disco, con el que espera 'mejorar la imagen de los musulmanes'. “Lo que yo estoy haciendo es especial, en el sentido de que junta muchas influencias y culturas, y es algo así como decir: ‘Mira, funciona, podemos vivir juntos, y podemos compartirlo todo... tranquilos’”. Hermosas palabras. Como un bello y fresco amanecer. “Morning has broken, like the first morning”. Sólo que hace diecisiete años, Yusuf Islam -con barbas mucho más largas e inequívoco 'Middle East Fashion look', tan distinto de su ahora delicado perfil promocional- se despertaba todas y cada una de las mañanas lamentándose de que no pudiera ser él mismo quien entregara a Jomeini la cabeza de Salman Rushdie. Hay quienes se han preguntado si (el anteriormente conocido como) Cat Stevens no es, literalmente, “un terrorista” debido a sus (anteriormente conocidos –y repetidos) apoyos a los más wahabbistas extremismos. No son los únicos en preguntarse dónde y cómo comienza un 'mujaidín', un guerrero santo de Alá. Con guitarra, o con explosivos y metralla.

[Más:]

El también converso José Padilla era declarado la semana pasada culpable de terrorismo después de que intentara hacer colar como argumento para su defensa precisamente que su “yihad defensiva” sólo respondía a motivos religiosos y políticos. Un extremadamente inquietante informe del Departamento de Policía de Nueva York ponía al "converso" como uno de los “arquetipos” por antonomasia del yihadista occidental (pág. 29). Sin embargo, el informe de la policía de la capital del 11-S volvía a establecer la enorme dificultad de prever dónde va a surgir un mujaidín de Alá -o de identificarlo cuando ya ha recibido el encargo divino- dado que “la mayor parte de las personas relacionadas con estos complots (terroristas -Nueva York, Madrid y Londres, entre otros analizados) comenzaron como individuos ‘comunes y corrientes’: tenían trabajos ‘normales’, habían vivido vidas ‘normales’, y tenían una historia delictiva muy pequeña, si es que tenían alguna”.

Las noventa páginas del informe (pdf) establecen sin lugar a dudas que, como titulaba el Washington Post, “la amenaza terrorista crece en silencio” y que “las más graves amenazas terroristas a las que se enfrentan los Estados Unidos no pueden ser detectadas por las autoridades de inteligencia o de cumplimiento de la ley”. Mientras las organizaciones musulmanas estadounidenses no dejan de quejarse de que se las cite como “co-conspiradoras” en procesos judiciales donde se juzga a terroristas hechos y derechos, y siguen hablando a mansalva de “islamafobia” y “discriminación”, el problema de la radicalización de los jóvenes musulmanes en todo Occidente continúa preocupando con una gravedad reforzada por los inquietantes proyectos con que se intenta combatir.

Las cuatro fases hacia la 'guerra santa'

En el Reino Unido, el gobierno financia, a golpe de talonario destinado a organizaciones islámicas, proyectos dirigidos a crear “jóvenes líderes musulmanes” alejados del terrorismo. Sin embargo, estas mismas organizaciones que extienden la mano para recibir el dinero de los impuestos de los (mayormente) infieles ven con reservas la colaboración con la policía, que intenta seguir de cerca la, por otra parte, abierta conversión al radicalismo yihadista de una gran proporción de los jóvenes musulmanes británicos que todas las partes reconocen. Sin embargo, la policía neoyorquina admitía que, con ser grave el problema del silente crecimiento del yihadismo en Estados Unidos, no es -ni con mucho- tan desatado en su contagio como lo es en Europa.

El estudio analiza el perfil de los terroristas de los últimos y grandes atentados en Occidente -tanto los consumados como los desbaratados- para establecer las fases por la que un tipo ‘normal’ con vida ‘normal’ se convierte en un ardiente asesino de masas, consumado o no, en todos y cualquiera de los nombres de Alá. Y, para ello, la división de inteligencia de la policía neoyorquina habla de cuatro fases:

  • Pre-radicalización, como el punto de partida desde el que individuos normales, de todas las clases sociales, con todas las culturas y estatus económicos y académicos, desde los más altos estratos -pongamos ingenieros, científicos o médicos especialistas, como en el caso de los últimos atentados frustrados de Londres y Glasgow- hasta los más bajos -pongamos, vendedores de droga de poca monta, como en el caso de Madrid- o violentos pandilleros latinos -como en el caso de José Padilla.
  • Auto-identificación: Fenómenos sociales o personales como una pérdida de trabajo, la muerte de un familiar, los grandes conflictos internacionales, o el racismo y la discriminación -“reales o percibidos”- pueden ser los “catalizadores” por los que el futuro guerrero santo de Alá comience una “búsqueda religiosa” que terminará en el islam más radical y extremista.
  • Adoctrinamiento: Pueden ser foros o chats por Internet. Pueden ser las mezquitas. Pero también cualquier otro lugar donde se reúnen musulmanes, como centros de trabajo o cafés. El incremento de sus creencias lleva al devoto a la convicción de que él mismo es necesitado para “la causa”. Eso sí, siempre con la inestimable ayuda de un “tutor espiritual”, quien, a partir de ahora, se encontrará detrás para dar el pequeño empujoncito hasta la acción final. Según un muy reciente estudio oficial australiano, tan sólo en Sydney hay más de 3.000 jóvenes musulmanes aguardando en "células durmientes ideológicas, el paso a la 'guerra santa'.
  • Yihadización: “Mientras las otras tres fases pueden tener lugar de forma gradual, en dos o tres años, el componente de yihadización puede ser un proceso rápido, que lleve sólo unos pocos meses, o, incluso, semanas”. Es en ese momento cuando ya ha nacido el mujaidín. Sin embargo, su vida seguirá siendo tan ‘normal’ como siempre: continuará saliendo con mujeres, bebiendo alcohol y respetando estándares occidentales, como se destaca de los ‘yihadistas’ españoles de los atentados de Madrid. Hasta que, de encontrarse disponible en las células durmientes reciba la llamada para actuar.

De la yihad mundial al quintacolumnismo de barrio

El informe de la policía neoyorquina establece algo analizado por NUEVO DIGITAL en reiteradas ocasiones: que Al Qaeda no constituye más que una “inspiración” y que la “tutela directa” de la (supuesta) organización es absolutamente “excepcional” en todos los casos analizados. Sin embargo, mientras las autoridades occidentales continúan pronunciando el nombre de la organización de Bin Laden como si fuera la explicación mágica de todas las amenazas, el informe es concluyente: “No hay un perfil útil que sirva a las autoridades de inteligencia o de cumplimiento de la ley para predecir quién va a seguir esta trayectoria de radicalización”.

Como decían las fuentes citadas por NUEVO DIGITAL en reiteradas ocasiones, los yihadistas “están por todas partes” y localizarlos e identificarlos es “como buscar una aguja en un pajar”.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección