Nueva crisis por un dibujo "blasfemo": Gobierno y medios suecos rechazan “disculparse” por la publicación de una viñeta de Mahoma caracterizado como un perro
XAunque el nuevo conflicto comenzó el pasado mes de julio y ha ido creciendo en intensidad durante el mes pasado, ha sido en los últimos días cuando ha comenzado a internacionalizarse en medio del surgimiento de airadas manifestaciones de musulmanes, surtidas amenazas de muerte a los protagonistas suecos de la historia, y furibundas llamadas a consulta a los diplomáticos de Estocolmo en Afganistán, Pakistán e Irán, cuyo presidente ha acusado a “los sionistas” de estar detrás de la “provocación”. Con el trasfondo de una prensa occidental extremadamente lenta en la reacción informativa a las sucesivas crisis que se van acumulando en el orbe de la Alianza de las Civilizaciones, estos son los datos y el desarrollo cronológico del último asunto para el que el secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica -siempre activa en la persecución de la "blasfemia" en Occidente- acaba de exigir al gobierno sueco “medidas punitivas inmediatas” así como “disculpas incondicionales”.
Seguimiento:
Para comprender los antecedentes del caso es necesario remontarse al otoño de 2006, cuando comenzaron a popularizarse en Suecia los denominados en sueco ‘rondellhunds’ o ‘perros de rotonda’. Se trata de instalaciones callejeras en las que vecinos y artistas colocan en glorietas e isletas de cruces perros artesanales de apariencia extremadamente simple e ingenua, y, en ocasiones, abiertamente humorística. El fenómeno comenzó a extenderse por toda Suecia con cierta rapidez y a popularizarse entre su población, en medio de una amplia cobertura local por parte de los medios de comunicación.
Horreur: La galerista redescubre el dibujo maldito
A mediados del pasado mes de julio se organiza una exposición en la localidad de Tällberg, en las afueras de Karlstad, al sur de Estocolmo, dedicada a glosar el tema “El perro en el arte”. El artista sueco Lars Vilks concurre a la muestra con un dibujo en el que describe a un perro situado en una rotonda en imitación de los 'rondellhunds'. El animal tiene una barbada cabeza humana tocada con un turbante, en implícita caracterización de Mahoma, confirmada desde su propio blog por el artista, donde puede verse una reproducción del polémico dibujo. Voluntariamente provocador tras el precedente de las viñetas danesas, el nuevo dibujo no sólo hurga en la supuesta prohibición del islam de representar a su profeta -ampliamente incumplida históricamente por el propio arte islámico- sino mezcla a Mahoma con el más inmundo e impuro de los animales para la tradición musulmana: el perro.
En este contexto, la galería de arte de Tällberg, con el apoyo de las autoridades locales, retira de forma fulminante la ilustración tras recibir protestas y sugerencias de “particulares”. El NWT, periódico regional de Värmland, donde se encuentra Tällberg, informa sobre el suceso y entrevista a la directora de la galería, quien reconoce no haber “comprendido al principio lo serio del asunto”. “Ahora ya sabemos que es un extremado insulto describir al profeta Mahoma como un perro”, aseguraba una compungida Märta Wennerström para justificar la retirada sumaria del dibujo. Otras galerías rechazan exponer la ilustración de Mahoma, acompañado ya de varias provocadoras ‘secuelas’, incluyendo la que describe al animal-profeta atado a un poste en el que se ha clavado una cabeza humana.
De la "moderna cerda judía" al perro Mahoma
Sin embargo, el “asunto” no había hecho más que comenzar en su imparable -y, al parecer, inexorable- ya clásico camino desde el ámbito local, al nacional, para terminar en una internacionalización que no ha hecho sino comenzar. En la misma información, Lars Vilks exclama, en torno sardónico: “¡Bien por la libertad de expresión!”. En su confeso ánimo de criticar a las religiones, el propio Vilks ya había dibujado con anterioridad una cerda y bajo ella un pie en el que se leía: “La moderna cerda judía, tragada por el capitalismo, en su camino a separar algunos pueblos pacíficos”, en lo que parecía una evidente alusión al muro israelí de separación de aldeas y localidades palestinas. La “moderna cerda judía” de Vilks mostraba también una cabeza humana, tocada con los inequívocos rizos portados por los judíos ultraortodoxos, y dotada de una enorme nariz ganchuda. En esta ocasión, el dibujo pasó sin pena ni gloria, sin que se produjera ningún tipo de reacción.
Por el contrario, la crisis en torno al dibujo ‘musulmán’ continuó creciendo cuando medios de ámbito nacional -como el Expressen, ya el 23 de julio- se hacían eco de la historia y apoyaban los argumentos del periódico local al constatar cómo la libertad de expresión en Suecia se había visto gravemente afectada por la crisis de la publicación de las viñetas sobre Mahoma en Dinamarca hasta el punto de que el miedo ha provocado que cualquier atisbo de crítica hacia los musulmanes o su religión se ahogue en un imparable proceso de censuras y autocensuras.
Manifestación de suecos con la boca amordazada
Es entonces cuando otro periódico sueco, el Nerikes Allehanda, de Örebro, publicaba el dibujo el 18 de agosto, más allá de los editoriales sin ‘ilustrar’ de sus colegas. La publicación en un medio llevaba la ira a la comunidad musulmana sueca. La semana pasada, de doscientos a trescientos musulmanes blandiendo el Corán se concentraban frente a la sede del diario en Örebro para exigir una “disculpa”, tal y como se leía en las pancartas. El director del periódico hablaba con los manifestantes convocados por el Centro Cultural Islámico de Örebro para desmentir que su diario hubiera tenido intención de ofender o provocar puesto que había publicado el dibujo simplemente para ilustrar su reportaje sobre el caso. Sin embargo, el director del Nerikes Allehanda dejaba también claro que no iba a disculparse por nada. Algún medio islámico local sueco, como la revista El Minarete, apoyaba al Nerikes Allehanda al afirmar que se trata sólo de la publicación de un dibujo para apoyar una información. Una segunda manifestación se concentra frente al diario, esta vez, formada por suecos con la boca tapada por cinta adhesiva en alusión a la imposibilidad de criticar en lo más mínimo a los musulmanes o a la religión islámica.
Mientras tanto, la crisis ya se había contagiado al mundo árabe y musulmán hasta el punto de envolver a la diplomacia y a los gobiernos. En medio de virulentas acusaciones lideradas por Afganistán, Pakistán e Irán, los representantes diplomáticos suecos se veían obligados a comparecer ante las autoridades de esos países para recibir sus enérgicas protestas y exigir “disculpas” del gobierno sueco así como castigo para los “culpables”. Tras uno de estos encuentros, el producido en Islamabab, -y en medio de manifestaciones en las que se pisoteaba la bandera sueca y se vertían amenazas de muerte contra el dibujante-, el gobierno pakistaní emitía una nota en la que apuntaba cómo la embajada sueca, “compartiendo los sentimientos de la comunidad musulmana”, había calificado de “desafortunada” la publicación del dibujo. Los escasísimos medios occidentales que habían recogido el conflicto, como la BBC, reprodujeron sin más la versión pakistaní, estableciendo que el gobierno sueco había “rechazado” y “lamentado” la publicación del dibujo por el periódico.
Suecia, a Irán y a Pakistán: Ni censura ni disculpas
Por el contrario, un portavoz del ministerio de asuntos exteriores informaba de que el encargado de negocios de la embajada sueca en Pakistán simplemente había informado a sus interlocutores de que en Suecia hay libertad de expresión y de prensa, y de que, en consecuencia, no hay ninguna censura en el país. Según las traducciones al inglés de lo publicado en el Nerike Allehanda, citando al responsable de comunicación del ministerio sueco de exteriores, el encargado de negocios “nunca dijo que el gobierno sueco comparte el punto de vista (de los musulmanes) sobre la protesta, sino que lamentaba si la publicación (del dibujo) había molestado a los musulmanes”.
En Irán, era convocado también el encargado de negocios, en ausencia del embajador, para recibir las protestas de altos cargos del ministerio iraní de exteriores y exigir la “condena” del gobierno sueco a la publicación. Según la agencia oficial IRNA, “el acto (de la publicación del dibujo) podría haber sido orquestado por algunos grupos que desean dañar los vínculos entre Suecia y otros estados musulmanes”. Más claro lo había dicho el presidente Ahmadinejad: “Doy por hecho que los sionistas se encuentran detrás de este último acontecimiento. No sólo quieren insultar al profeta sino también evitar las relaciones amistosas entre los suecos y los iraníes”. El presidente iraní, no obstante, parecía minimizar el conflicto al apuntar que las relaciones bilaterales no se verían dañadas.
Afganistán: "Los arteros enemigos del islam"
Sin embargo, otros países, como Afganistán, se unían al carro de las protestas y decían que la publicación de dibujo había sido una “ofensa para todos los afganos”. Un comunicado del ministerio de exteriores del país añadía cómo “los arteros enemigos del islam han dibujado una viñeta del profeta una vez más”. “Esto ha molestado al mundo islámico, y ha llevado la indignación a todos los musulmanes”, concluía la nota de Kabul. A la ronda de reacciones airadas se unía el secretario de la Organización para la Conferencia Islámica, quien exigía al gobierno sueco “medidas punitivas inmediatas” así como “disculpas incondicionales”. Preguntado por agencias danesas de información, país donde sí se ha ido siguiendo, por razones obvias, el desarrollo de los acontecimientos, el director del Nerikes Allehanda volvía a reafirmar que no iba a ofrecer ninguna disculpa mientras reivindicaba que “se debe permitir criticar a la religión”, a pesar de declararse “no opuesto al islam”.
Otros periódicos se unían en la publicación del dibujo, entre ellos el Dagens Nyheter, el matutino de mayor circulación en Suecia, diario que dejaba claro en otro editorial cómo no sólo no iba a disculparse sino que reafirmaba su impresión de que "Suecia tiene desde ahora la obligación de defender sus principios y de presentar un diálogo abierto". Ya en ese momento, los sismógrafos del Choque de Civilizaciones volvían a registrar el nuevo seísmo y las múltiples réplicas que van extendiendo su radio de acción desde el epicentro de un ínfimo dibujo publicado por un oscuro periódico sueco.
