NUEVO DIGITAL Internacional - Porno 'ex machina' – De la tensión en el Oriente Próximo a la relajación en el Levante Medio: La pornografía israelí por Internet barre en los países árabes y musulmanes
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Porno 'ex machina' – De la tensión en el Oriente Próximo a la relajación en el Levante Medio: La pornografía israelí por Internet barre en los países árabes y musulmanes

Porno 'ex machina' – De la tensión en el Oriente Próximo a la relajación en el Levante Medio: La pornografía israelí por Internet barre en los países árabes y musulmanes

05.09.07 • 03:29 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Con venenosa y letal precisión, la prensa de Tel Aviv destaca cómo un saudí emplea, de media, 17 minutos y 23 segundos en visitar los sitios web israelíes de pornografía. No es necesario ser un 'connoisseur' para comprender que a los 17 minutos y 24 segundos, el mismo saudí medio ya ha perdido por completo el interés antropológico por las señoritas del archienemigo, ni tan siquiera reconocido como país por los jeques que le gobiernan. En el planeta del Choque de las Civilizaciones, la pornografía reacopla los rivales a base de las más potentes tectónicas y reúne a la humanidad en la única Alianza por ahora potable. Fieles e infieles, jóvenes y quizás también jóvenas, miembros y miembras pertenecientes a la única raza de los admiradores de la belleza del cuerpo femenino desnudo en actitud más o menos contemplativa, se reúnen frente a las mismas direcciones de Internet para pulir sin contemplaciones la única lámpara de los deseos por todos compartida.

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El Corán advierte: “¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos!” (5:51) porque ellos son “vuestros enemigos declarados” (4:101) y “los que no crean (en Alá), entre la gente de la Escritura y los paganos, arderán eternamente en el infierno” (98:6). Pero mientras arden o no arden en el infierno, son otros los ardores con los que amigos y enemigos declarados deben convivir en este valle de lágrimas -y de escasez. Y, tal como está el mundo, las fantasías íntimas se van adaptando a una brutal geopolítica mundial que sólo se relaja por las noches en la soledad de las pantallas cibernéticas.

En el Próximo y Medio Oriente, las fantasías sexuales de inmarcesible clasicismo, como las de las señoritas vestidas de enfermera o las de criada de blandiente plumero, han sido sustituidas por mujeres soldado, unas reales y otras vestidas desnudas para la ocasión. El ácido desvelamiento de lo que está pasando al otro lado del Jordán y del Sinaí corría a cargo del Yedioth Aharonoth, el periódico más leído en Israel, quien entrevistaba a los responsables de algunos de los sitios pornográficos patrios en plena ebullición cuando termina por las noches la Intifada, el lanzamiento de los cohetes de Hezbollah, y, más allá, las plegarias por la definitiva destrucción del odiado enemigo.

El 'taquillazo' de "Nombre en código: Investigación profunda"

Según Nir Shahar, responsable del sitio web pornográfico Ratuv (en hebreo, “mojado” o “húmedo”, o los femeninos de ambos adjetivos), lo que más éxito tiene en la explosiva zona, entre ambos bandos, son explosivas películas donde las señoritas van vestidas “de soldado, de agentes femeninas del Mossad o de mujeres policía”. De hecho, hace ya tiempo que el eterno argumento sobre la alumna joven con coletas que busca mejorar sus notas trabajando a su profesor y no a su libro ha sido sustituido por palpitantes filmes que recrean momentos estelares del conflicto árabe-israelí. Por ejemplo, un taquillazo online ha resultado ser “Nombre en código: Investigación profunda”, conmovedor film que toma como base el escándalo Vanunu sobre secretos nucleares israelíes revelados, y donde las jóvenes y falsas agentes de la seguridad israelí cambian los muy efectivos interrogatorios del Mossad a tumba abierta por las no menos efectivas indagaciones de unas señoritas a calzón quitado.

El éxito de películas de espionaje sobre gargantas profundas reales como “Nombre en código: Investigación profunda” ha llevado a los sitios israelíes de pornografía a realizar versiones árabes (mostrando a bailarinas del vientre con, precisamente, el vientre y no la bailarina como protagonista) para su muy numerosa concurrencia de Irán, Irak, Arabia Saudí, Kuwait y Egipto, agradecido público que sortea con fogosidad las dificultades técnicas del acceso a sitios filtrados por muchos de los gobiernos regionales, en ocasiones por ser considerados indecentes, y, en otras ocasiones, simplemente por ser israelíes. De hecho, con frecuencia es el sufijo genérico de Israel “.co.il” el que está bloqueado en su totalidad, de forma que el 2 al 10 por ciento de la audiencia del porno israelí procedente de los países de mayoría musulmana se debe buscar con avidez la vida mediante la conexión a servidores proxy piratas que replican los sitios prohibidos para la entusiasta muchachada.

La propaganda de las chicas vestidas para matar

Pero más allá del porno, las jóvenes de las Fuerzas Armadas de Israel ya han arrasado históricamente en Internet, en su advocación de carne real mortal de servicio armado y no en la alucinada entelequia de una actriz de pornografía. Vídeos que recogen fotografías de chicas vestidas para matar (1 y 2) realizando su servicio militar obligatorio no son más que las últimas y muy exitosas destilaciones de otro de los temas clásicos de Internet, como es el de los largos listados de fotografías de mujeres jóvenes israelíes en traje de faena militar que han excitado las fantasías de otros muchos metidos en faenas más civiles. De hecho, los estrategas de la difícil comunicación internacional israelí han encontrado un tesoro oculto en la belleza de sus mujeres soldado y en sus uniformes que tan bien las quedan, en una tradición que, como poco, se puede remontar a las propagandísticas fotos de las milicianas españolas de la Guerra Civil de 1936, (Marina Jinesta, fotografiada por Juan Guzmán, como gran prototipo) por no hablar de las ‘revolucionarias’ cubanas inmortalizadas por Korda, quizás con mayor pasión pero con menos éxito que su mítica toma del Che Guevara.

En Estados Unidos, la revista masculina Maxim dedicaba un número a las “Mujeres de las Fuerzas Israelíes de la Defensa”, un potente ejemplar convertido ya en un clásico para los mirones de la relamida tanto como en un ejemplo de arriesgada acción propagandística, coordinada por el propio consulado de Tel Aviv en Nueva York. En Israel, algunos grupos -y no sólo de extracción ultraconservadora- consideraron “inapropiado” y “ofensivo” ver a sus chicas soldado posando como modelos, por muy modelos profesionales que fueran muchas de ellas. El escándalo se contagió a los medios árabes y musulmanes, con la revista londinense Al Jazeera a la cabeza (no confundir con el grupo televisivo qatarí del mismo nombre) quien reflejaba la opinión de la parlamentaria laborista Colette Avital preguntándose “si la mejor forma de animar al turismo es publicitando sexo”. “El gobierno israelí está desesperado por mejorar su imagen y por manipular a la gente que sólo relaciona al estado judío con guerras, ocupación y agresiones brutales contra los palestinos”, sentenciaba la publicación en inequívoca interpretación de la campaña de las chicas de verde olivo.

Rushdie: A la libertad por el porno

El caso es que el reportaje original del Yedioth Ahronoth fue recogido por Variety, la biblia mundial del show business, y, así, contagiado a algunos poderosos medios occidentales, entre ellos, Los Angeles Times, que, con rango de editorial, se preguntaba si sería posible “la paz en el Oriente Medio a través del porno” mientras recogía el testimonio de un no menos explosivo Salman Rushdie -siempre rodeado y hasta casado con mujeres de explosiva belleza- al constatar cómo la pornografía, en sociedades donde se impide a hombres y mujeres relacionarse de forma natural, satisface una necesidad “más general” que la obvia universal: “Algunas veces, (la pornografía) se convierte en una especie de abanderada de la libertad, incluso de la civilización”, concluía el admirado y envidiado escritor, padre y maestro mágico de la conquista amatoria, liróforo celeste y superviviente profético de la reconquista coránica, siempre escoltado por lo mejor de cada casa en perfecta carne mortal, no como otros.



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