Los deobandi y los tablighi ya controlan la mitad de las mezquitas británicas: "Debemos vivir en paz en Occidente hasta que tengamos la suficiente fuerza para lanzar la yihad"
X- Mientras la asignatura de Educación para la Ciudadanía adoctrina a los niños españoles contra la "islamofobia", una materia similar en el Reino Unido intenta ya que los niños musulmanes no se conviertan en "terroristas" islámicos
- NUEVO DIGITAL (11/04/07) - Un estudio advierte sobre la potencial deriva yihadista del 'pacifismo islámico' del movimiento tabligh en España
En medio de la intensa “huída blanca” -ya calificada de "estampida"- de las clases medias para abandonar el país (y de los colegios multirraciales), impulsada por el terrorismo, la criminalidad, las tensiones raciales y, en general, por la percepción de que el Reino Unido se ha convertido en un país casi inhabitable, la masiva extensión capilar del islamismo supremacista en las islas británicas asombra cada día con nuevos datos sobre la casi irreversible extensión del cáncer islamista. Líderes que se presentan públicamente como moderados predican en mezquitas y libros una feroz aversión por “judíos, cristianos y otros enemigos del islam” mientras promocionan la “creación de tal odio sobre sus formas de vida como los seres humanos lo tienen por la orina y los excrementos”.
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Son los mismos líderes de movimientos como los Deobandi o los Tablighi quienes, como se acaba de descubrir, ya controlan la mitad de todas las mezquitas del Reino Unido, en cuyos sermones y libros se anima a los “creyentes” a “vivir en paz hasta que seamos suficientemente fuertes para lanzar la yihad” y “llevar a todo el Reino Unido al islam”, y que, además, han anunciado su intención de construir una gigantesca mezquita en Londres, la mayor del Reino Unido y casi a metros del estadio donde se celebrarán los Juegos Olímpicos de 2012.
"Encender la luz del islam en la tierra de la oscuridad"
Se presentan como pacifistas, pero los virulentos mensajes de sus libros y sermones no son nuevos. En voz baja, autoridades y observadores reconocen la “ceguera” con que se ha visto la extensión de un islam radical que ya ha penetrado escuelas, mezquitas y oratorios hasta convertirse en el único poder real, en un país como el Reino Unido en el que los pocos líderes musulmanes moderados no parecen sino mudos predicando en un desierto donde a nadie representan. Discípulos de los Tablighi Yamaat (o de la Yama’a At-Tabligh, según las variadas transcripciones fonéticas del árabe al español y al inglés), los fundadores de los Deobandi en el Reino Unido llegaron en los años setenta y ochenta al país con el encargo explícito de “encender la luz del islam en una tierra de oscuridad”. Hoy, tras establecer los cuarteles generales de todo el movimiento europeo en el Reino Unido -en activo intercambio con las madrasas de India y Pakistán-, tanto los Deobandi como su nave matriz de la Yama’a At-Tabligh se han enraizado de tan forma en tierras británicas que ya retan, de forma abierta, a la democracia -que consideran un sistema “corrompido”- y a las escuelas de los infieles -que “convierten a las personas en animales”.
Algunos estudios españoles han alertado sobre la potencial deriva radical y terrorista de los públicamente autodescritos como pacifistas musulmanes. Sin embargo, en el Reino Unido ya no existen tantas dudas y los escrúpulos retóricos hace ya tiempo que se abandonaron ante una situación que algunos comienzan a ver ya como incontrolable. Allí los equilibrios teóricos y políticamente correctos caen día a día ante la avalancha de unas revelaciones contra las que las autoridades no hacen sino presentar titubeantes parches en medio de un apocalipsis de disculpas y matizaciones justificativas. Mientras en España, la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía ve nacer libros como el de José Antonio Marina, publicado por la Editorial Santillana, del Grupo Prisa, donde se alerta contra la “islamofobia”, en el Reino Unido lo que se enseña en las escuelas estatales islámicas en asignatura similar es, precisamente, cómo no convertirse en un terrorista islámico.
"La siniestra secta musulmana"
El gobierno británico se encuentra atrapado entre la extraordinaria demanda de escuelas públicas musulmanas y el rechazo de los habitantes ‘infieles’ a que se instalen en sus calles y en sus pueblos. En este contexto, las primeras “lecciones de nueva ciudadanía” con que se experimenta en lugares como Bradford, a instancias del propio Consejo de Mezquitas locales, intentan hacer que los niños piensen también en las víctimas del 11-S, presentar la opción a las jóvenes de que no lleven velo “para evitar la confrontación” o intentar que “la cólera contra la política exterior británica se manifieste en formas legítimas de protesta, como en las urnas” y no mediante bombas, ‘inmolaciones’ asesinas y toda la parafernalia de la ‘yihad defensiva’, abiertamente admitida en España por organizaciones como la Junta Islámica, por mucho que recuerde los “estrictos límites” impuestos en esa “guerra defensiva” por “el Profeta” para “salvaguardar vidas y propiedades”, en especial, “mujeres, niños y a los civiles en general”.
En el Reino Unido, los grandes grupos que controlan el islam nacional no se andan con tantas supuestas limitaciones en sus textos y sermones. Diarios como el Times de Londres llevan días publicando series de informaciones sobre la increíble extensión del cáncer del islam radical en el Reino Unido en reportajes titulados, sin demasiados ambages, contra “la siniestra secta musulmana” que ya controla la mitad de las mezquitas del país, en cerrado contacto con Pakistán. En muchas de estas mezquitas se inflaman las mentes de los jóvenes con incendiarias tormentas de odio contra el país que les albergan y les permite el culto, mientras recaudan “millones de libras” para apoyar a los grupos terroristas de Pakistán y Afganistán que son los que, día a día, emiten enloquecidas amenazas y ultimátums contra un Occidente que no tiene otra opción que ser sometido por el islam para reinar sobre las otras religiones, tal y como Mahoma profetizó en el Corán, y como sus discípulos ya advierten a grito pelado en el Occidente infiel.
