Nigeria: Diez cristianos asesinados, sesenta heridos y nueve iglesias incendiadas por el asalto de multitudes musulmanas enfurecidas tras el “rumor” de que un niño cristiano había hecho un dibujo de Mahoma
X- NUEVO DIGITAL (27/02/06) - Luchas religiosas en Nigeria : "Los muertos no son las auténticas víctimas. Nosotros, los vivos, lo somos".
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Fuera del ‘circuito clásico’ que podría comercializar cualquier agencia de viajes bajo el nombre de Perlas Doradas del Choque de Civilizaciones o la Ruta Mágica de las Viñetas de Mahoma, por Nigeria pasa, sin embargo, una de las fallas más inestables de la tectónica del enfrentamiento del Islam con Occidente, por mucho que el país africano quede a trasmano de la geopolítica internacional. De la geopolítica quizás, pero no de las más insignes carnicerías. Antes las degollinas se hacían por la religión, después por un dibujo y, ahora, ya ni falta hace el esbozo para desencadenarlas. Basta con el rumor. Sin embargo, la última matanza de los musulmanes nigerianos sobre sus conciudadanos cristianos dispone de contrapartida más civilizada en la Turquía que se autoproclama europea. Cinco mil sitios suecos en Internet han sido organizada y masivamente atacados por internautas turcos en represalia por el dibujo que representó a Mahoma como un perro. Las amenazas, por muy virtuales que fueran, tampoco han faltado en este caso.
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Tampoco están faltando las agrias y desesperenzadas lamentaciones entre los cristianos turcos por el hecho de que un tribunal de apelaciones haya mantenido la condena de diecinueve años de cárcel contra el menor que mató a tiros al sacerdote italiano, Andrea Santoro, entre gritos de ‘Alá es grande’, y en plena crisis de las viñetas danesas sobre el profeta del islam. La sentencia se considera extraordinariamente débil porque quedará aun más reducida en la realidad y porque envía un mensaje equivocado a la comunidad musulmana turca más radical, de la que salieron también los asesinos de los tres misioneros cristianos que, unos meses más tarde, murieron degollados tras horas de apocalípticas torturas, a manos de unos sujetos que decidieron aplicar las órdenes pacifistas del Corán.
Diez segundos fatídicos de viñetas en Argelia
En un acontecimiento tristemente sarcástico, esa nueva matanza se producía horas después de que Erdogan pusiera a Turquía como garante de la Alianza de Civilizaciones en un entorno de permanente lavado de imagen del islam que ahora intenta ser publicitado a golpe de anuncio y campaña en los medios de comunicación occidentales, cuando no reforzado por irritados articulistas turcos que insisten en que el “Islam es una religión de paz” y que son los occidentales los que están dinamitando los "esfuerzos de acercamiento de los musulmanes" a base de los “temerarios trazos de sus lapiceros”.
En este contexto, los futuros touroperadores del turismo de aventura temático sobre las viñetas deberán estar alertas para incorporar nuevos puntos de visita puesto que, con los meses, lejos de apaciguarse las represelias antipictóricas del orbe musulmán, la persecución no sólo se refuerza por parte de masas enfervorecidas, grupos radicales surtidos y yidadistas del común iluminados en acción vengativa solitaria, sino también por parte de gobiernos hechos y derechos que se meten a represores contra sus ciudadanos por un quítame allá esas viñetas. El último ha sido el argelino, cuyo fiscal general denunció ante una corte criminal a dos periodistas y a un técnico televisivos por haber mostrado en antena brevemente -durante “diez segundos”- las “viñetas blasfemas” en su encarnación danesa. Los tres hombres se han librado de los cinco años de prisión que la fiscalía pedía para cada uno de los dos periodistas -más los dos solicitados para el realizador- porque el tribunal entendíó que, como dijeron los blasfemos, todo se debíó a un “error técnico”.
Perseguidos con machetes hasta el hospital
Mientras en Bangladesh también tienen sus más y sus menos -arrestos y cierre en la revista implicada más decenas de heridos en manifestaciones islámicas de protesta- por el inocente dibujo en un tebeo de un niño que se refirió una sola vez a su gato como Mahoma -en lo que muchos ven simplemente como un apelativo cariñoso para un animal que la criatura adora-, es en Nigeria donde las cosas van mucho peor. Hace unos meses era una profesora cristiana la que era asesinada a golpes por sus propios alumnos debido a que consideraron una ofensa sacrílega el que pidiera a un pupilo que dejara de leer el Corán mientras daban clase de otra materia. Pero han sido las últimas degollinas las que han vuelto a traer a la memoria las devastadoras matanzas producidas en la época dorada del furor de las viñetas danesas.
Esta vez, el dibujo blasfemo no sólo no ha sido diseñado por extranjeros infieles sino que, probablemente, nunca existió. Ha bastado el rumor de que un niño había dibujado a Mahoma en un papel y lo había colgado en el muro de una mezquita para que masas enfurecidas de musulmanes se dedicaran a asaltar, saquear e incendiar tiendas y casas de cristianos en el estado de Kano, donde rige la sharia por encima de las leyes constitucionales civiles del país. El resultado, al cierre de esta información y según los últimos recuentos, ha sido el de diez cristianos asesinados, más de sesenta heridos, una decena de iglesias quemadas, y muchas más propiedades, entre casas y comercios de cristianos, arrasados. Los estudiantes asaltados y considerados por sus colegas musulmanes como responsables de haber colgado un dibujo con la expresión “Este es vuestro Dios”, afirman que, ni tan siquiera sabían de qué les estaban hablando. Sólo recuerdan que, mientras eran conducidos al hospital, una turbamulta de muchachos se presentó en el hospital con machetes para rematar la faena. Los perseguidos saltaron las vallas del centro sanitario y pudieron escapar. Al menos, de momento.
