Llamadas a practicar decapitaciones, lapidaciones y ejecuciones de 'apóstatas': Masivo hallazgo de propaganda extremista islámica de origen saudí en las principales mezquitas del Reino Unido
X- THE POLICY EXCHANGE - The Hijacking of British Islam - (resumen - publicación íntegra en pdf - en inglés)
- NUEVO DIGITAL (12/09/07) - Los deobandi y los tablighi ya controlan la mitad de las mezquitas británicas: "Debemos vivir en paz en Occidente hasta que tengamos la suficiente fuerza para lanzar la yihad"
- CHANNEL 4 (REINO UNIDO - 15/01/07) - Dispatches - Undercover Mosque - YouTube: Partes 1, 2, 3, 4, 5 y 6 (Duración total: 55 minutos - en inglés)
¿De qué se reía Amrozi ben Nurhasyim durante el juicio por los atentados de Bali de 2002 que borraron la vida a 202 personas pero no la sonrisa del terrorista islámico indonesio? Él mismo lo explica: “La gente me pregunta por qué sonrío. Estoy feliz porque me reuniré con 72 ángeles en el cielo”. Lo que hará pronto, puesto que su ejecución y la de otros dos fieles en las masacres se espera para los próximos días. Amrozi es un hombre feliz. Normal, dada la perspectiva eterna de 72 vírgenes de libre disposición a las que se les recauchuta el virgo en un reciclaje sin fin. Y ello a pesar de que lo de las intocadas y pubescentes señoritas impolutas del paraíso musulmán pueda deberse, simplemente, a un antiguo y consolidado error de traducción del Corán y los hadizes, reforzado por algunos teólogos medievales en Bagdad, como el fundador de la escolástica racionalística islámica Al-Ashari, y el teólogo y místico Al-Ghazali, para quienes, según dicen, no sólo “cada vez que dormimos con una hurí la encontramos virgen” sino que, además, “el pene de los elegidos nunca se pone blando (puesto que) la erección es eterna”. Como para no sonreír.
Seguimiento:
Amrozi y sus secuaces sólo se arrepienten de haber matado a musulmanes durante sus atentados. “He matado a muchos con mis bombas. He sido probado pasando mucho tiempo en esta prisión, pero si enfureces a los infieles, tendrás recompensa”. La recompensa de Amrozi se verá en el cielo, sean vírgenes, ángeles o erecciones eternas. Mientras, queda sufrir el acoso de las mujeres, el “arma de Satanás”, según el anterior muftí australiano, y esos seres “parecidos a ciertos animales que no tienen cerebro para actuar racionalmente”, como dice el clérigo malayo Nik Abdul Aziz Nik Mat, líder del principal partido de la oposición en el país, gobernante en uno de los trece estados de Malasia y el hombre que se acaba de quejar amargamente de que las mujeres que no se visten según los códigos islámicos no sólo apartan a los hombres del “sueño nocturno y de la oración” sino que, además, utilizando perfúmenes y lápices de labios, incitan a su propia violación. Lo mismo que su colega australiano cuando advirtió de que tales “occidentalizadas” mujeres eran, simplemente, como carne dejada a los animales, afirmación que fue contestada con la organización de un desfile de mujeres en bikini frente a la mezquita del virulento muftí.
La conexión saudí del odio
¿Extremismos de países del Sudeste Asiático? Bueno, también pasa en el Oriente Medio (Irán, Afganistán y Pakistán como bien aposentadas bases) y hasta en el Próximo, donde en los Territorios Palestinos siguen cayendo mujeres como moscas en ‘asesinatos por honor’, ejecutados por los propios hermanos o padres de las impuras interfectas. ¿Y el tan aclamado islam occidental, donde las mezquitas colaboran abiertamente con las autoridades civiles de los países en cuestión y emiten encendidas proclamas de tolerancia y respeto a los valores democráticos? El ‘think tank’ británico The Policy Exchange acaba de publicar un informe (resumen - publicación íntegra en pdf), basado en un año de visitas a más de un centenar de mezquitas del Reino Unido. En el documento se denuncia la masiva venta de libros y propaganda extremista en la que se incita a prácticas en nada alejadas de las más salvajes practicadas por el islam de pura cepa desde la Palestina liberada de la opresión sionista a los lejanos confines de la Umma en Indonesia y Australia.
La defensa de la lapidación de adúlteros o de la decapitación de “apóstatas” o “débiles en la fe” del islam se mezclan con llamadas a no “mezclarse” con “infieles” en matrimonios interconfesionales o a no relacionarse con “no creyentes, hipócritas, herejes” y, en general, a todo lo que suene a no islámico de verdad, puesto que, de entrada, “judíos y cristianos son los enemigos del islam” y, de salida, se ordena que “a cualquiera que cambie su religión (islámica), matadle”. Sin embargo, más allá de que, una vez más, se constata la profunda extensión del islam más radical en el corazón de Europa y, anteriormente, paraíso de la tolerancia multicultural, más que esa nueva constatación, lo que ha sorprendido a prensa y autoridades es que esa literatura extremista no sólo está escrita ya en inglés (y no sólo en árabe o en urdu) sino que se reparte, precisamente, en las mezquitas más afines y visitadas por las autoridades británicas, esas siempre dispuestas a las encendidas llamadas a la tolerancia y a la denuncia de los “extremismos”.
Plan: Vigilar a los imanes
Por si fuera poco, los libros y folletos del islam más brutal proceden de organismos ligados al gobierno de Arabia Saudí y se reparten en mezquitas regidas por diplomáticos también saudíes. En un espectacular golpe de efecto, el estudio se ha publicado coincidiendo con la visita al Reino Unido del rey Abdullá, el mismo monarca saudí que, en España, fue condecorado por el Rey Juan Carlos con el Toisón de Oro mientras el orbe musulmán -Arabia, incluida- calificaba de “provocación” el nombramiento de Salman Rushdie por la Reina de Inglaterra como ‘Caballero del Imperio Británico’.
Otro estudio publicado a comienzos de este mismo año por The Policy Exchange determinó, a través de una masiva encuesta a nivel nacional, cómo cuatro de cada diez jóvenes musulmanes británicos preferirían vivir bajo la sharia antes que bajo las leyes civiles del país, y cómo uno de cada ocho admira abiertamente a Al Qaeda porque “está preparada para luchar contra Occidente”, conclusiones que coinciden con las de los estudios realizados para medios de comunicación. Las grandes organizaciones musulmanas del Reino Unido se han juntado para preparar un plan de seguimiento y educación de los imanes dado que, ni las propias organizaciones musulmanas ni el gobierno, discute ya que el cáncer islamista se encuentra enraizado hasta la médula en el país gobernado desde Londonistán. Muchos son los propósitos con los que, en cuestión casi de horas, las organizaciones musulmanas han intentado contraatacar la contundencia de los datos y testimonios del estudio de The Policy Exchange, algunas de ellas olvidando cómo son de sus propias bases y centros de donde nace y se exige la definitiva yihad contra la Europa Occidental, por mucho que algunos dirigente pidan “paciencia” y no buscar conflictos con los infieles hasta que los elegidos no dispongan de la suficiente fuerza para asestar el golpe definitivo.
