NUEVO DIGITAL Internacional - De los edictos religiosos a los atentados yihadistas: Desconcierto, desazón y zozobra en el mundo islámico por los tonos de llamada de los teléfonos móviles
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De los edictos religiosos a los atentados yihadistas: Desconcierto, desazón y zozobra en el mundo islámico por los tonos de llamada de los teléfonos móviles

De los edictos religiosos a los atentados yihadistas: Desconcierto, desazón y zozobra en el mundo islámico por los tonos de llamada de los teléfonos móviles

07.11.07 • 04:07 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Podrá ser la religión de la paz, pero, desde luego, no es la religión de los tonos de teléfonos móviles. En las más ultramontanas regiones tribales de Pakistán, los politonos fueron acallados el mes pasado a base de polibombas. En Arabia Saudí, el Consejo de Jurisprudencia Islámica, reunido durante una semana en La Meca, acaba de cerrar lo que la prensa del país ha calificado como un “turbulento debate” en torno a los tonos de los teléfonos móviles que reproducen versículos del Corán. En un país en plena conmoción por la revolucionaria propuesta de autorizar a las mujeres a conducir (eso sí, siempre que sean mayores de 35 años y vayan acompañadas de un pariente masculino adulto si salen de sus ciudades), el espinoso asunto de los tonos de teléfono ha venido a desconcertar aun más a una población aprisionada entre los más altos estándares de vida occidentales y las más primitivas de las regulaciones religiosas.

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Mal empezamos. Newarabia.net, especializada en la venta de “tonos de teléfono, logos, juegos y películas para tu teléfono móvil árabe” (en realidad, un revendedor), sitúa en la lista de los tonos de teléfono en mp3 más demandados al ‘Morenita’ de Upa Dance, distribuido con autorización expresa de la española Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), según se afirma, al menos, tras pinchar en la carátula de la canción o al realizar la compra seleccionando país, operador y marca de teléfono. Los tonos de teléfono de la ‘civilización’ Bollywood comparten oferta con los de Madonna o los puramente ‘árabes”, entre los que se pueden encontrar ignotas canciones de moda de la región, pero también un ‘Arabesque’ interpretado por Arthur Rubinstein, lo que lleva a predecir la conocida composición de Schumann.

Yihad talibán contra los politonos

Sin duda, Pervez Musharraf habrá tenido más poderosas razones que los tonos de los teléfonos móviles para imponer el estado de excepción en el país y suspender la constitución. Pero el brutal atentado contra Benazir Bhutto y la cacería desatada en varias regiones del país contra los vendedores de teléfonos móviles tienen en común lo que el presidente pakistaní denominó extensión del radicalismo y lo que la prensa occidental vio sólo unos pocos días antes: que “los militantes islámicos se han extendido más allá de sus bases tribales y tienen el control de una nación inestable y con armamento nuclear”. Con independencia de los potenciales cálculos privados de Musharraf en términos de mantenimiento del poder, la cuestión es que, entre el descontrol de los tonos de los teléfonos y el descontrol de las cabezas nucleares, no hay mucho más allá que una cuestión de grado -y quién sabe si de tiempo- en un país sometido en la más aparatosa de las volatilidades.

Al principio eran breves y esporádicas las noticias en la prensa pakistaní de referencia sobre lo que había sucedido en las regiones tribales del norte, fronterizas con Afganistán, en torno a la yihad lanzada contra los vendedores de teléfonos móviles. Se hablaba de que, al menos, 15 tiendas habían sido totalmente destruidas y otras 25 parcialmente dañadas durante una noche de explosiones en un mercado que agrupaba a este tipo de establecimientos. Los propietarios de las tiendas confesaron que habían recibido cartas de amenaza por vender teléfonos con tonos musicales.

Usuarios de tonos: ¿aislarlos o matarlos?

De nada sirvió, que, en un intento de apaciguar a los talibanes de las montañas, los atribulados comerciantes hubieran comenzado a vender también “tonos yihadistas”. No se había aposentado el humo y el polvo de las explosiones -que ocurrieron por la noche y no dejaron ni heridos ni muertos-, y los comerciantes en móviles no sólo declararon “no islámico” el negocio de la venta de los tonos, sino que, además, ellos mismos se autoimpusieron elevadas multas para quienes bajaran de Internet musiquitas, fueran las que fueran. Con ello se unían a los barberos de la región, a quienes el poder de convicción talibán les prohibió afeitar barbas bajo amenaza de que, si eran desobedecidos, les afeitarían a ellos la tráquea por dentro.

La grave desazón causada por los tonos de los teléfonos móviles se extiende por muchos países de la Umma, incluidos los más occidentalizados, como Egipto, por ejemplo, donde muchos clérigos musulmanes han venido denunciando como frívola la práctica de utilizar versículos cantados del Corán como llamada personalizada. En la India musulmana, el tema también ha causado contundentes condenas de los clérigos islámicos, que recuerdan cómo los versículos del Corán “no fueron concebidos para el entretenimiento”, por lo que cualquier persona que continúe utilizándolos, “debería ser aislada de la sociedad”. Por el contrario, uno de los usuarios de estos tonos -por lo general, profesionales maduros y de alta posición-, declaraba cómo “sea cual sea el sitio donde suena mi teléfono, escucho esos versos que destacan los valores del trabajo duro y la honestidad, y me siento más cercano a mi religión”.

Los politonos de la Intifada

En Dubai, el gran muftí del país es de otra opinión muy distinta. De hecho, el pasado mes de febrero emitió una fatwa prohibiendo los versos del Corán como tonos de llamada. Según el líder religioso, la utilización de las palabras coránicas es "una violación de la gloria y carácter sagrado" del libro dictado a Mahoma. Puesto que está muy extendida la percepción entre los musulmanes de que la música tampoco es del agrado de Alá, el margen de personalización de los teléfonos móviles no es muy amplio, y en los territorios palestinos, por ejemplo, se está poniendo de moda utilizar poemas de liberación e Intifada como politonos en la politraumatizada región donde también suenan los móviles junto con las llamadas del muecín.



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