El departamento contraterrorista de la policía de Los Ángeles ‘mapeará’ a los musulmanes con el fin de tenerlos localizados
X- NUEVO DIGITAL (24/05/07) - Una cuarta parte de los jóvenes musulmanes residentes en Estados Unidos apoya los atentados suicidas "para defender al islam", según la mayor encuesta realizada hasta la fecha entre la población islámica del país
- NUEVO DIGITAL (20/08/07) - Informe de inteligencia de la policía de Nueva York: El 'yihadismo' terrorista crece de forma silenciosa y constante en Occidente aunque más en Europa que en Estados Unidos
La Academia de la Lengua Española admite el verbo ‘mapear’ dentro del estudio de la biología que pretende “localizar y representar gráficamente la distribución relativa de las partes de un todo”. ¿Constituyen los musulmanes un ente biológico social que es necesario ‘localizar’ y, después, ‘mantener localizado’ en un mapa a disposición de las autoridades de seguridad? El departamento de contraterrorismo de la policía de Los Ángeles acaba de decidir que sí.
Seguimiento:
Yo mapearé; tú mapearás; él mapeará; nosotros mapearemos; vosotros mapearéis; ellos mapearán. La conjugación del futuro simple del indicativo de la Real Academia facilita munición de corrección lingüística para trasladar al español los contundentes titulares con que se está despachando la prensa estadounidense e internacional. “Los Angeles police plan would map Muslims”, se dice, aún con un condicional indicativo, desde la megaciudad californiana. Pero los planes de la policía angelina no dejan lugar a más tiempos verbales que al del futuro simple -y llano: se van a estudiar los datos del censo federal y de otras informaciones demográficas con el fin de localizar a las comunidades musulmanas. ¿Y cuál es el fin de este abierto ‘profiling’? Facilitar el acceso a esas comunidades de los servicios sociales, contesta la policía. Entonces, ¿por qué se encargará del ‘mapeo’ el Departamento de Contraterrorismo?
"Judío con buena memoria"
En el informe filtrado la semana pasada a Los Angeles Times, el departamento de contraterrorismo de la policía de la ciudad justifica el plan en la necesidad de comprender mejor las zonas más aisladas de la comunidad musulmana con el fin de prevenir potenciales derivas terroristas de sus miembros. “Esto no es seleccionar o discriminar (‘targeting or profiling’). Es un intento de entender las comunidades”, asegura el máximo responsable del cuerpo policial, William J. Bratton. Algunos ya han comenzado a descubrir las grandes dificultades prácticas que encierra un plan como ese, dado que el censo federal tiene prohibido por ley preguntar por las filiaciones religiosas y, por ello, sólo se disponen de estimaciones relativas sobre el tamaño de la población islámica en Estados Unidos, entre los 1,7 millones de personas, según un estudio de este año del Pew Research Center, y los 7 millones que, en exultante afán de poder expansionista, reclaman las organizaciones musulmanas.
Las reacciones no sólo han llegado desde los lugares previsibles y habituales de las organizaciones de derechos civiles. El medio al que se filtró el plan, Los Angeles Times, de inequívocas tendencias ‘liberales’ -o ‘progresistas’, según la equivalencia del término en la geopolítica española-, ha declarado la guerra al plan. En un editorial de ayer mismo, el diario recordaba que en los años 20, 40, 60 y 70 del siglo pasado se ‘mapearon’ a progresistas, latinos y negros, algunos de los cuales se convirtieron, posteriormente, en personajes relevantes de la sociedad. Un profesor que se autocalifica, además, de “judío con una buena memoria”, no sólo resucitaba en el diario los intentos rusos de ‘mapear’ a los judíos, justificados en la necesidad de proteger a la clase media del país, sino que atacaba con un estilete mucho más sutil en la argumentación, con capacidad de penetrar en la propia intercostal fundacional de los Estados Unidos en sí mismos.
"¿Lo próximo son campos de concentración?"
“Incluso los esfuerzos de identificar el radicalismo dentro de la comunidad musulmana a través de un mapeo está sujeto a las vicisitudes de definir qué es ‘radical’. Los puritanos radicales en la Nueva Inglaterra del siglo XVII fueron apresados en redadas, mantenidos como extranjeros enemigos y recluidos en zonas específicas, sospechosos de albergar puntos de vista que minaban los ideales progresistas”, afirma el profesor Richard R. Marcus. Desde las comunidades islámicas se recuerda que los musulmanes estadounidenses no sólo se encuentran muy dispersos, sino, generalmente, muy integrados y muy satisfechos con la vida que llevan en el país. Dejando de lado los actos terroristas -consumados o no consumados- que musulmanes no tan satisfechos con los Estados Unidos han intentado llevar a cabo en el país, organizaciones como el virulento Consejo de Relaciones Islamo-Americanas alertaban contra la tentación de trasladar a Norteamérica el modelo europeo de comunidades musulmanas aisladas en zonas propias y cerradas, donde el extremismo dispone de su caldo de cultivo natural. Ellos no son así. Ellos no se aíslan, recuerdan los musulmanes estadounidenses.
No es la primera vez que es sometida a ‘redadas’ la comunidad musulmana de California, un estado, por lo demás, radicalmente ‘progresista’ en su perfil ideológico mayoritario. En diciembre de 2002, entre 500 y 700 iraníes, y de otras procedencias nacionales mayoritariamente musulmanas, eran detenidos por no haber cumplido con los registros de residencia ordenados por las entonces recién endurecidas leyes antiterroristas, aún al calor de los atentados del 11 de Septiembre. Se trataba de violaciones claras y evidentes de las leyes de inmigración, aunque las manifestaciones registradas por aquellos acontecimientos dejaban ver pancartas con expresiones como “¿Qué es lo próximo? ¿Campos de concentración?”. Con posterioridad no se instalaron, ni con mucho, campos de concentración, pero sí se publicaron informes de los servicios antiterroristas de las policías de otras grandes ciudades donde se alertaba de implacable crecimiento del extremismo islámico, en mucha mayor medida en Europa que en Estados Unidos, pero ‘también’ en Estados Unidos.
Quintacolumnismo de barrio
En ese sentido, un estudio de los servicios contraterroristas de la policía de Nueva York constataba cómo en los dos continentes se producía el proceso habitual en todo extremismo islámico: pre-radicalización, autoidentificación, adoctrinamiento y yihadización. La policía neoyorquina establecía que la presencia de Al Qaeda en estos sectores no va más allá de un simple factor de inspiración, y que lo que se produce en Occidente es un quintacolumnismo de barrio de células yihadistas espontáneas, tal y como ha informado NUEVO DIGITAL en reiteradas ocasiones. También ha debido pesar en el ánimo de las autoridades policiales de Los Ángeles los datos de opinión precisamente recogidos por el estudio del Pew Research Center mencionado con anterioridad, organización 'progresista' paradigmática, que, sin embargo se topó con que una cuarta parte de los jóvenes musulmanes de Estados Unidos apoya la realización de atentados suicidas "para defendera al islam", según recogía también NUEVO DIGITAL en el mismo momento de aparición del estudio.
Ese es, concretamente, el peligro que la policía de Los Ángeles quiere conjurar, sabiendo una vez más, y parece ya que de forma definitiva, que la guerra asimétrica presenta un enemigo difuso de actuación y ocultamiento capilar que poco tiene que ver, en su contraestrategia, con los grandes conflictos globales de los que se alimenta como un sueño lejano de futura supremacía.
