Un antiimperialista anticonquistadores, con un antiimperialista anticruzados: Chávez anuncia una imprevista visita a Teherán en medio de la crisis de relaciones con España
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Primero fue una anécdota, pero con el paso de los días se está convirtiendo en un argumento de imparable alcance internacional. El enfrentamiento de la delegación española con la venezolana durante la última Cumbre Iberoamericana provocó primero unas cuantas chanzas al hilo del 'colorido' insultario de Chávez, después una escalada verbal del líder bolivariano y, más tarde, contundentes y explícitas amenazas a intereses españoles en el país. ¿Sólo en el país, o el humillado despecho del Gorila Rojo podría llevar a una operación de promoción de España como nuevo miembro del Eje del Mal imperialista en la lista del Eje del Mal gamberro? Venezuela ha anunciado un repentino, imprevisto e inmediato viaje de su presidente a Teherán, y es muy difícil huir de la tentación de pensar que Chávez no sólo hablará allí de su súbito y alarmante interés nuclear sino también de los conquistadores degüellaindios que, en aquellas tierras, aún son descritos como usurpadores cruzados de tierras islámicas. ¿Extenderá Chávez el rencor bolivariano a tierras de rencor anticruzado, unidos ambos rencores en un nuevo chivo expiatorio antiimperialista?
Seguimiento:
¿Qué tienen en común los regímenes iraní y venezolano? Muchas cosas, entre ellas, una creciente inquietud opositora en sus universidades, que en Venezuela ha estallado, y en Irán bulle malamente reprimida por los jueces al servicio de los ayatolas. No son sólo cuestiones de libertades y gobierno interno lo que los universitarios de ambos países están poniendo en jaque, sino el propio alineamiento internacional de ambos regímenes, muy notablemente, el del mismo frente unido que ellos mismos conforman. De esta manera, las crisis internas internacionalizan su alcance y tensan aun más una cuerda que podría romperse con imprevisibles consecuencias para las inflamables e inéditas situaciones globales que Chávez y Ahmadenijad están protagonizando. En otras palabras, en los dos países se están produciendo acontecimientos internos extraordinariamente inquietantes, y algunos podrían tener la tentación de solucionarlos desviando la atención hacia la creación de un nuevo enemigo imperialista compartido.
Antiimperialista anticonquistadores con antiimeperialista anticruzados
En Venezuela, la oposición y la calle opositora, incluyendo la bullente clase universitaria, se han alineado inequívocamente con la posición española durante la Cumbre Iberoamericana, para mayor humillación de un hombre como Chávez, poco acostumbrado a que se le mande callar. En Irán, los estudiantes también van más allá de plantear la asfixia de sus vidas por la teocracia de los clérigos islámicos y cuestionan los alineamientos internacionales de Teherán, que, también más allá de su masivo desembarco en Latinoamérica vía Venezuela y Bolivia -inspirados todos por un Fidel Castro que una vez filtró una posible conversión al islam- sigue trasteando lo suyo en África, en abierta pero amigable competencia con los también antiimperialistas chinos.
¿De qué va a hablar Chávez con Ahmadenijad la próxima semana? Desde luego, de plantas enriquecedoras de uranio. Chávez anunciaba el inicio de su propio programa atómico cuando sólo un par de días antes el embajador de Caracas en Teherán negaba rotundamente que su país estuviera interesado en la energía nuclear de uso "pacífico" como la iraní. Oficialmente, para justificar la visita de Chávez a Ahmadenijad, el diplomático había dicho que el presidente sólo deseaba tener un detalle con Teherán al encontrarse “de viaje por la región”, dada su asistencia a la cumbre de la OPEP en Arabia Saudí, donde, por cierto, muchos se preguntan si Chávez no aprovechará la ocasión para estrangular la economía internacional y provocar una recesión global con un recorte de producción de crudo, en alianza con el expansionismo iraní que, además, le tiene hincado el diente al Oriente Medio y que bien podría aprovechar la ocasión de una grave inestabilidad internacional económica y política. En definitiva, un hipotético escenario de un inequívocamente revolucionario "cuanto peor, mejor", en línea con su implacable -y parece que inexorable- pulso nuclear.
¿Expansionismo del rencor bolivariano al rencor musulmán?
Mientras España discute con Irán nada menos que la mejora de los derechos humanos en todo el mundo -que Teherán exige no sean utilizados como arma política en “políticas de dobles estándares adoptadas por algunos países”-, en las grandes capitales europeas -no, desde luego, en el oscuro y olvidado Madrid del gobierno Zapatero-, se recuerda que España se opone a la imposición de sanciones económicas contra Irán si no están respaldadas por las Naciones Unidas, donde, casualmente, cualquier nueva posible sanción se encuentra bloqueada de entrada por Rusia y China. Por ese lado, a España le queda la amistad de su alineamiento en política internacional con el eje de los estados gamberros. Pero, ¿qué sucederá ahora cuando la revolución bolivariana, dirigida por un señor que habla con un cuadro y bajo él recibe, ha puesto en el punto de mira a España, como antes la puso el mismo señor del mismo cuadro? ¿Extenderá por tierras islámicas el rencor del soberbio humillado a la vista de todo el planeta? Hace ya mucho que Irán dio la bienvenida a la "nueva, revolucionaria y antiimperialista" Latinoamérica, y ahora Chávez puede querer ejercitar su derecho a comprobar si sus amigos le siguen en el resentimiento contra los recién estrenados enemigos.
