NUEVO DIGITAL Internacional - Escuela de Traductores de Toledo 2.0.: Abu Dhabi inicia un masivo esfuerzo de volcado al árabe de las grandes obras del pensamiento occidental
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Escuela de Traductores de Toledo 2.0.: Abu Dhabi inicia un masivo esfuerzo de volcado al árabe de las grandes obras del pensamiento occidental

Escuela de Traductores de Toledo 2.0.: Abu Dhabi inicia un masivo esfuerzo de volcado al árabe de las grandes obras del pensamiento occidental

23.11.07 • 03:44 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Naciones Unidas: Se han traducido diez mil libros más al español que al árabe cada año durante el último milenio

Camus, Hobbes, Umberto Eco, Sófocles, Chaucer, Stephen Hawking, Keynes, Spinoza, Eric Hobsbawn, Freud, Montaigne, Newton, Rilke, Habermas, Lacan, Le Corbusier, Hegel, Milton... Hasta Astrid Lindgren, autora de ‘Pipi Calzaslargas’ para más señas. Y sin olvidar los grandes y recientes estudios occidentales sobre el origen de Al Qaeda, la historia no conspiranoica del 11-S, cómo fue de verdad el Afganistán de los talibanes, o las oportunidades de desarrollo que ofrece la globalización. Autores judíos, árabes y occidentales. Marxistas, neoconservadores, místicos cristianos, libertinos, ateos, infantiles... La Escuela de Traductores de Toledo en la memoria y el patrocinio oficial del príncipe heredero de Abu Dhabi inyectando masivos fondos provenientes del petróleo. Más allá de la monocorde cantinela de la “islamofobia” entonada por el fundamentalismo izquierdista islamófilo occidental, han sido algunos jeques árabes los que han tenido que admitir dónde se encuentra la enfermedad de su tierra, han prestado oídos a los pocos intelectuales de sus élites liberales y se han puesto manos a la obra para exportar a veinte países la biblioteca de Occidente.

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Las ‘Cometas en el cielo’ de Khaled Hosseini también volarán sobre el orbe musulmán para mostrar qué sucedía en el Afganistán de los talibanes. Pero esta vez lo harán traducidas al árabe. No habrá problemas de dinero. Esta vez, el petróleo financiará cultura. Cultura no sólo occidental, pero sí entendida a la occidental, como debate de ideas libres y contrapuestas, cercanas o alejadas de la religión, pero independientes de sagradas misiones que cumplir o hacer cumplir por las buenas o por las malas. “La financiación es la última de nuestras preocupaciones”, admite Karim Nagy, el fundador y máximo responsable del Proyecto Kalima (“Palabra”, en árabe). “Lo que importa es la calidad de las traducciones”, concluye.

La fijación árabe con Al Ándalus

De nuevo la Al Ándalus medieval en la obsesiva memoria de los árabes, esta vez no como alelados paraísos de bondad, desarrollo y tolerancia, sino en su calidad de concreta cuna de un bien concreto proyecto como la Escuela de Traductores que lanzó a una civilización a la élite intelectual de su tiempo, no tan exclusiva, sin embargo, como pretende el bolivarianismo islamófilo occidental, pero sí capaz de absorber lo mejor de la cultura occidental grecolatina histórica, mantenerla viva, y desarrollarla en nuevos avances en un esfuerzo que unió a la Umma desde Toledo y Córdoba hasta Bagdad por encima de la esterilidad de los desiertos árabes alrededor de La Meca.

Pero es ahora desde un rincón de esos mismos desiertos árabes desde donde se están iniciando furibundos proyectos de occidentalización. Hay tres modelos: el de Arabia Saudí, de alineamiento político-estratégico occidental e integrismo religioso interno; el de Dubai, hiperdesarrollismo de élite capitalista y paraíso hortera de esposas de futbolistas hiperenriquecidos; y, finalmente, el de Abu Dhabi, con grandes proyectos culturales en marcha, el más espectacular de ellos, el que se presentaba esta semana de masivo acercamiento a una cultura occidental que muchos de entre los de su religión pretenden conquistar, unos para disfrutarla, otros para destruirla, y otros para ambas cosas a la vez.

Los libros toparán con la censura

Nagy, un empresario egipcio y ex consultor de McKinsey ahora radicado en Abu Dhabi, admitía sin embargo los retos del proyecto. No, desde luego, el del dinero. Mientras haya petróleo, habrá libros, viene a decir. El problema vendrá de “las dos clases de censura, la formal y la informal”, a las que se enfrentará la difusión de los libros en el orbe árabe y musulmán. “No intentamos ser deliberadamente polémicos. No tenemos una intención religiosa o política”, aclara, conciliador, con el fin de intentar desmenuzar los muros de arena apelmazada en adobe integrista que bloquearán el paso de las traducciones.

Sin embargo, no es ahora cuando se delimita el problema de los océanos de ignorancia y fundamentalismo del mundo árabe y musulmán, en el que flotan unas pocas, aisladas, inestables y elitistas balsas ilustradas liberales. Ya en 2003 se publicó un informe -origen inmediato del Proyecto Kalima- en el que las Naciones Unidas denunciaban cómo se habían traducido al español diez mil libros anuales más que al árabe durante los últimos mil años.

"Los árabes también tienen derecho"

“Durante demasiados años, los lectores árabes han sido privados de las grandes obras de la literatura y de la intelectualidad mundial. Creemos que ha llegado el momento de rellenar los huecos de la biblioteca árabe”, constataba Nagy durante la presentación del proyecto. En todo caso, el acceso a los libros en libertad no supone nada en sí mismo. Un estudiante paquistaní en el Reino Unido está siendo juzgado estos días por incitar a la yihad desde un país abarrotado de bibliotecas y creadores presentes e históricos. Sin embargo, y como afirma Nagy desde la misma nota de prensa en la que se invita a adquirir los cien primeros títulos de su colección, “el resto del mundo disfruta de una gran riqueza de literatura doméstica y traducida. ¿Por qué debería ser diferente el mundo árabe?”.



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