NUEVO DIGITAL Internacional - El arzobispo de Canterbury carga en una revista musulmana contra el "violento imperialismo" de Estados Unidos que ha llevado al "peor de los mundos"
NUEVO DIGITAL - Internacional

El arzobispo de Canterbury carga en una revista musulmana contra el "violento imperialismo" de Estados Unidos que ha llevado al "peor de los mundos"

El arzobispo de Canterbury carga en una revista musulmana contra el "violento imperialismo" de Estados Unidos que ha llevado al "peor de los mundos"

26.11.07 • 03:51 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Por mucho que hayan quedado atrás hace siglos las guerras europeas de religión, el mapa global del cristianismo está mucho menos establecido que el musulmán, estabilizado, aunque sumido en constantes carnicerías intestinas, a la vez que abocado a una imparable expansión en tierras europeas occidentales vía inmigración y explosivas tasas reproductivas. La iglesia anglicana se enfrenta a una profunda crisis, donde los cismas en las filas estadounidenses por la ordenación de mujeres y homosexuales, las deserciones de regreso hacia la tutela del Papa, y hasta la humillante conversión de Tony Blair al catolicismo se unen en un insondable sentimiento de afrenta que ha parido un nuevo enemigo exterior: Estados Unidos, el mismo Gran Satán ya denunciado por unos ayatolas iraníes que estarán todavía más satisfechos después de leer a nada menos que al Arzobispo de Canterbury rendirse con entusiasmo ante alguno de los pilares del islam.

[Más:]

“Tenemos (en el mundo) un solo poder hegemónico. No está acumulando territorio. Está intentando acumular influencia y control. Eso no está funcionando”, ha declarado Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, en Emel, una revista británica sobre el “estilo de vida musulmán”. La máxima autoridad de la Iglesia Anglicana acusa a Estados Unidos de “despejar” territorios mediante la utilización de “un rápido estallido de acción violenta” con el fin de “avanzar para que otra gente los recomponga de nuevo”. Y cita un ejemplo: “Irak”. Todo esto, según Rowan Williams, se basa en el “mito de Estados Unidos como una nación elegida, lo que implica que lo que sucede en Estados Unidos está en gran parte en el centro del propósito de Dios para toda la humanidad”.

Imperialismo bueno e imperialismo malo

En un discurso que podría firmar el presidente de Irán, y cuyos ecos casi textuales se encuentran en muchos comunicados de Al Qaeda, Williams no sólo ataca a Estados Unidos, sino a la sociedad occidental en su conjunto: “La moderna definición occidental de humanidad obviamente no está funcionando muy bien. Hay algo en torno a la modernidad occidental que realmente corroe el alma”, añade el arzobispo de Canterbury. En este entorno discursivo, Williams sólo realiza muy tibias críticas al islam, inmediatamente contrarrestadas con sorprendentes y explícitos alineamientos con la fe islámica. El arzobispo asegura que el mundo musulmán debe reconocer que “sus soluciones políticas no han sido las más impresionantes”, pero elogia prácticas islámicas, como la de las cinco oraciones diarias, puesto que lleva a Dios a “incorporarse profundamente al ritmo diario” de la vida.

Muy atrás parece quedar la dureza de las jerarquías anglicanas con el islam, cuando hace apenas unos meses el propio arzobispo de Canterbury condenaba de forma tonante la “persecución de los cristianos” en los países musulmanes, y otras destacadas figuras del anglicanismo se despachaban de forma no menos contundente contra los “burócratas” de la “corrección política y el multiculturalismo” en la 'impunidad' del islam interno y externo que quiere ser, a la vez, "víctima y dominador". En realidad, lo que a Rowan Williams parece exasperarle, según la entrevista en la revista musulmana, no es el imperialismo, sino el imperialismo estadounidense que ha llevado al “peor de los mundos”. De hecho, el arzobispo elogia explícitamente al imperialismo histórico británico al afirmar que, a diferencia de lo que hace, en su opinión, Estados Unidos, es necesario, después de “tomar el control un territorio”, un esfuerzo “de energía y recursos en su administración y en su normalización”. “Es lo que hizo, bien o mal, el Imperio Británico, en India, por ejemplo”, concluye.

La afrenta de la conversión de Blair

La virulencia de la máxima autoridad de Williams se produce en un momento en que precisamente la Iglesia Anglicana realiza esfuerzos inequívocamente ‘imperialistas’ de extensión de sus dominios para intentar recuperar un redil en plena desbandada. Por ejemplo, la provincia anglicana del Cono Sur (que incluye a Argentina, Perú y Chile) se ha ofrecido para absorber en un “refugio seguro” a los leales de Estados Unidos, donde, igual que sucede en Canadá y en otros muchos lugares del orbe anglicano, la lucha a muerte entre los reformadores estadounidenses y los conservadores que rechazan estas prácticas está provocando insospechados fenómenos de desafección a Canterbury, y todos humillantes, en medio de tormentosas cumbres de intentos de reacción concertada, como la última y muy agitada de Tanzania. No sólo las iglesias estadounidenses van a su aire en medio de la “herejía” de mujeres y homosexuales ordenados, sino que decenas de parroquias anglicanas se encuentran en plena negociación con Benedicto XVI para regresar al redil católico bajo el báculo de Roma, es decir, bajo el “papismo”, palabra histórica maldita que aún resuena, con toda su carga insultante, bajo los arcos góticos anglicanos británicos, y los neogóticos estadounidenses, rebeldes y no rebeldes, impotentes ante el "influjo católico".

El desconcierto y la humillación es de tal calibre en la Iglesia Anglicana que nada menos que el relevante Arzobispado católico de Westminster ha pedido a Tony Blair que no haga coincidir su esperada ‘salida del armario’ de abandono del protestantismo hacia el catolicismo con la visita que rendirá al Papa en los próximos días. La iglesia oficial de Inglaterra y la propia reina como su cabeza visible en cielos y tierra deberán ver cómo Blair se convierte en el primer jefe de gobierno británico en (re)caer bajo el ‘papismo’, lo que no es visto como muy 'políticamete correcto' ni tan siquiera por la propia jerarquía católica del Reino Unido. La conversión de Blair al catolicismo y su papel activo en la guerra de Irak se han unido en el rencor de las virulentas palabras del Arzobispo de Canterbury, allí donde más duelen, en una revista musulmana, y alrededor de unas acusaciones contra el ‘sometimiento’ a Washington, el nuevo Gran Satán compartido por anglicanos, iraníes y musulmanes en general en todo el mundo, sin olvidar a Al Qaeda y a todas sus parroquias armadas y no armadas en el odio antioccidental.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección