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Europa, bajo el miedo: El gobierno holandés ultima planes de emergencia contra las “reacciones” musulmanas ante el anuncio de una continuación para la película de Theo van Gogh

Europa, bajo el miedo: El gobierno holandés ultima planes de emergencia contra las “reacciones” musulmanas ante el anuncio de una continuación para la película de Theo van Gogh

30.11.07 • 03:46 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • YOUTUBE - THEO VAN GOGH Y AYAAN HIRSI ALI - SUBMISSION - VERSIÓN ORIGINAL SUBTITULADA EN ESPAÑOL

Ahora se sabe. Tanto la sede de la embajada de Dinamarca en Madrid como su personal también estuvieron bajo intensa vigilancia durante la crisis de las viñetas de Mahoma, a pesar de que el propio embajador se deshacía en disculpas en la mezquita de la M-30 de Madrid, la misma donde rezaban a Alá algunos de los asesinos del 11-M. Árabes y musulmanes no demostraron entonces mucho sentido del humor, pero tampoco entienden de ternuras con niños y ositos de peluche, como acaba de demostrar el caso de la maestra británica en Sudán, a quien el fatalmente equivocado y temerario intento de transportar al islam la dulce costumbre británica de poner a un muñequito el nombre de alguien a quien se ama le le ha podido salir por meses en la cárcel o por decenas de latigazos, aunque todo quedará en un par de semanas de cárcel tras ser declarada "culpable". En este entorno, los gobiernos europeos ya sudan sólo con la perspectiva de la más mínima referencia a Mahoma o a sus minaretes. Ahora, los chorros de sudor frío vuelven a caer en la Holanda donde aún gotea la sangre de Theo van Gogh.

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Desde el Reino Unido se preguntan a qué han esperado las organizaciones musulmanas domésticas para poner el grito en el cielo ante la barbarie islámica sudanesa con el osito de peluche y su, sin duda, ya escarmentada dueña que, a partir de ahora, buscará otras demostraciones de ternura distintas -o ninguna en absoluto- mientras se encuentre en las adustas tierras del islam africano. La condescendencia de los musulmanes ‘moderados’ europeos con la brutalidad islámica ‘inmoderada’ es algo que también denuncia otra mujer, así mismo salida del islam negro, aunque con un clítoris y un par de labios vaginales de menos, y apabullantes y masivas amenazas de más, bien secundadas por quienes las justifican, desde las quintas columnas en tierras occidentales, en la “islamofobia” de la renegada.

“Los musulmanes, creo, deberían tomar las calles cuando, en nombre de su profeta, se decapita a la gente o se vuela a los pasajeros (de transportes públicos), y no sólo cuando se hacen dibujos sobre el profeta Mahoma”, decía esta semana Ayaan Hirsi Ali, que buscó refugio en una Holanda a donde, sin embargo, llegaron la pistola y los dos cuchillos de carnicero con los que un marroquí tiroteó, degolló y casi decapitó a Theo van Gogh, antes de clavarle en el pecho el manifiesto en el que anunciaba cómo la cólera de Alá caería sobre la blasfema compañera de rodaje del ajusticiado. Ahora, un partido político holandés -presentado por la corrección política de la prensa con adjetivos que van desde "conservador" a "ultraderechista"-, asegura que ya prepara la continuación de la película sobre la barbarie islámica que Theo van Gogh nunca pudo ni podrá rodar.

Centro antiterrorista holandés: alerta contra atentandos

La iniciativa parte de Geert Wilders, líder y parlamentario del Partido de la Libertad, formación que consiguió nueve escaños en las elecciones del año pasado denunciando el “fascismo” del islam y de muchos pasajes del Corán, denuncias, por otra parte, no lejanas del Manifiesto de la Ilustración elaborado por intelectuales franceses que clamaban por la "resistencia contra el totalitarismo religioso" del "islamismo". Wilders pedía recientemente que se prohibiera el Corán puesto que poco se diferencia, en su opinión, de las masivas descargas de odio del Mein Kampf, de Adolf Hitler. Ahora, el líder del Partido de la Libertad quiere realizar la continuación del film “Sumisión”, la palabra occidental en la que se traduce la árabe de “islam”, y que aparecía repetidamente escrita en caracteres árabes, junto con múltiples versículos del Corán, en el semidesnudo cuerpo de la mujer de la película. La productora que realizó el trabajo de Van Gogh ya se ha desmarcado del proyecto, suficientemente escarmentada. Pero el escarmiento también parece haber llegado al gobierno del país.

El ministro de justicia ha rogado a Wilders que piense en las “repercusiones” y en las “reacciones contra sí mismo y contra otros” que puede acarrear la película, aunque, advirtiendo, de forma no explicada en su aparente contradicción, que reconoce el “derecho a la libertad de expresión” del político y su partido. Desde el gobierno se intenta tranquilizar a la población con el alarmante anuncio de que ya se están adoptando todas las medidas para contrarrestar lo que prevén como una virulenta reacción contra Holanda, sus embajadas y su comercio, si no contra sus ciudadanos, como ocurrió en el caso de las viñetas danesas sobre Mahoma. El pánico previo se ha extendido al Centro de Coordinación para la Prevención del Terrorismo, cuyo máximo responsable ha advertido formalmente de que la película crítica de Wilders podría llevar a la materialización de atentados terroristas por parte de una población musulmana doméstica que, según deja insinuar, ve al borde de la radicalización más extrema y con querencias violentas directas y casi inmediatas.

Confederación musulmana: "Consecuencias para los holandeses"

Más claro ha sido Abdelmajid Jairún, presidente de las organización que agrupa el entramado de asociaciones musulmanas en Holanda, para quien la película no sólo causará daño a los musulmanes “sino a los holandeses en general”. No se puede decir que Holanda sea, precisamente, un país ‘islamófobo’. Además de la masiva presencia islámica en su territorio, un tribunal de La Haya acaba de autorizar a familias musulmanas de la antigua Yugoslavia a que demanden a las Naciones Unidas y al propio estado holandés por “permitir” las matanzas de Srebrenica por parte de fuerzas serbias durante la guerra civil en Bosnia-Herzegovina. Además, el muy controvertido ‘intelectual’ Tariq Ramadán acaba de rechazar la invitación de la Universidad de Leiden para que presidiera una cátedra de estudios islámicos.

Ramadán ha justificado su rechazo a la oferta en su compromiso con otros proyectos académicos, pero ha deslizado que nada tiene que ver con las críticas a la oferta procedentes del Partido de la Libertad, de Geert Wilders. El gobierno holandés también terció en esta polémica. Su ministro de cultura afirmó: “Vivimos en un país libre, donde una universidad es libre de tomar sus propias decisiones”. Sin embargo, en esta ocasión, ni las agencias antiterroristas ni el gobierno en pleno parecían prever una situación crítica de alerta máxima en el caso de que Ramadán comenzara a explicar el mismo Corán que llevó a su abuelo a fundar los Hermanos Musulmanes, origen directo del islam que cada día clama venganza y destrucción contra infieles, apóstatas y otros corrompidos varios, y organización que recuerda a sus niños cómo Sevilla y el resto de Andalucía "pertenecen a la nación islámica".



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