NUEVO DIGITAL Internacional - Webislam: "¿A prisión por un oso de peluche? No, a prisión por falta de respeto"
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Webislam: "¿A prisión por un oso de peluche? No, a prisión por falta de respeto"

Webislam: "¿A prisión por un oso de peluche? No, a prisión por falta de respeto"

03.12.07 • 03:13 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Los musulmanes británicos se manifestaron el sábado pasado frente a la embajada de Sudán en Londres. No todos los musulmanes británicos, desde luego. En concreto, la protesta por el encarcelamiento de una profesora en el caso del oso de peluche blasfemo concentró a “alrededor de una veintena” de manifestantes. Entre ellos, un parlamentario musulmán y presidente de la Comisión Islámica de Derechos Humanos, y una representante del Comité de Asuntos Públicos Musulmanes. Desde luego, no se puede decir que la protesta movilizara las coléricas masas de otras ocasiones en contra de las viñetas de Mahoma o de los discursos del Papa, y mucho menos en comparación con los miles de sudaneses que, machete en mano, exigían el fin de semana el inmediato descuartizado de la blasfema. En el silencio y extraordinario bajo perfil de respuesta al gobierno genocida de Darfur han competido organizaciones musulmanas, el ejecutivo de Londres y la propia población islámica en tierras de millones de infieles osos de peluche. También en España, lo que piensan las organizaciones islámicas ha quedado meridianamente claro.

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Ningún comunicado. Ninguna protesta. Silencio -clamoroso, como dice el tópico-, sobre todo en comparación con la prolífica exhuberancia de otras ocasiones, cuando el accionar del manubrio de los comunicados no ha dado abasto para imprimir las habituales acusaciones de ‘islamofobia’. Sin embargo, en medio del disimulo en torno al flagrante caso de ‘peluchofobia’, la Junta Islámica -con casi nulo poder de representación en la comunidad musulmana española, pero presente en las agendas de los periodistas en parte por las espectaculares ‘performances’ y declaraciones de su presidente Mansur Escudero en su explícito deseo de "convertir a Córdoba en La Meca de Occidente"- sí ha tomado posiciones, no menos espectaculares para los no iniciados, pero habituales en el entorno retórico antisistema y bolivariano de su medio de comunicación, Webislam.

Yusuf Fernández: "Un tema ridículo"

En declaraciones a la agencia Servimedia, Yusuf Fernández, portavoz de Junta Islámica de España -que agrupa a una veintena escasa de conversos españoles con sus familias en una organización completamente marginada por la inmigración procedente de países musulmanes-, “los medios de comunicación están dando demasiada importancia a un tema que nos parece ridículo. Se están buscando noticias siempre negativas sobre este tema. Es una noticia que no merece más comentario”. Sin embargo, Yusuf Fernández se engañaba. En concreto, se engañaba a sí mismo. La condena por blasfemia e incitación al odio religioso de la profesora británica ‘sí’ merecía más comentario. En concreto, lo merecía de sí mismo al declarar que, en España, hay personas condenadas por "haber hecho caricaturas de la Familia Real", pero, así mismo, de Webislam, que también dirige el propio Yusuf Fernández, y que, por cierto, proclama unas cifras de audiencia equiparables a las de la edición electrónica del diario El Mundo, el mayor nodo de noticias en español del planeta por número de visitas.

Bajo la firma de ‘Webislam’ como procedencia de un artículo -y, por tanto, con valor editorial para un medio que limita su ‘copia-y-pega’ a contenidos propagandísticos de autoafirmación-, un tal Julio Abdel Aziz Valdez aseguraba “entender” la “indignación de los padres de familia de los niños que asisten al colegio Sudanes donde dicha maestra impartía clases”. “A ella no se le condenó por acceder a que niños inocentes pusieran el nombre del Profeta (PB) a un oso de peluche, sino por la falta de sensibilidad y sentido común, para respetar la religión de los niños con los que trabajaba”, afirma alguien que parece ser un converso guatemalteco, según se deduce del artículo, de gramática y ortografía controvertibles. Contrastando los “millones” de “presos en cárceles norteamericanas y europeas” por ser “migrantes de países tercer mundistas” con un "Reino Unido (que) pone el Grito en el Cielo y reafirma la incivilización del sur”, Julio Abdel Aziz Valdez concluye: “A ella no se le condenó por acceder a que niños inocentes pusieran el nombre del Profeta (PB) a un oso de peluche, sino por la falta de sensibilidad y sentido común, para respetar la religión de los niños con los que trabajaba”.

Impuestos occidentales para un "país bárbaro" que "nos odia"

La reacción -por (colorida) acción u omisión- de las organizaciones islámicas españolas -que se debaten entre las querencias de tercermundismo antisistema bolivariano y la abierta entrada de agentes saudíes y marroquíes en las organizaciones islámicas españolas representativas que el propio presidente de Junta Islámica, Mansur Escudero, ha denunciado en declaraciones a NUEVO DIGITAL, aunque calificándolo de “no preocupante”- contrasta con el rechazo explícito de otras organizaciones musulmanas internacionales en varios países, donde el tema del oso de peluche blasfemo ha llevado a intensos y humillantes debates internos, pero también a claros mensajes donde, como en el caso del propio Consejo Musulmán británico, se denuncia la “extremadamente exagerada reacción” de las autoridades sudanesas con la profesora en una “desgraciada decisión” que “desafía el sentido común”.

Ciertamente, la brevedad de los comunicados y su muy bajo perfil comunicativo contrasta con las grandes campañas de otras ocasiones en sentido contrario, pero no con el todavía más bajo perfil del gobierno británico a la hora de defender a la profesora de un régimen no sólo responsable directo del genocidio de Darfur, sino al que el Reino Unido ha dado 326 millones de libras en ayudas durante los últimos cinco años, dinero de los contribuyentes para un “país bárbaro” que “nos odia”, como se encargan de recordar algunos comentarios en los grandes medios británicos de información, como el Times de Londres.

"Tolerancia cero" con Sudán

Desde el Telegraph, un editorial exige “tolerancia cero para un régimen corrompido”. Mientras, desde otros ámbitos también se destaca el silencio de las organizaciones feministas occidentales en torno al caso, habitual cuando se trata de condenas a mujeres en países del Tercer Mundo a los que, sin embargo, se destinan cientos de millones de dólares en ayudas que no logran acallar las constantes acusaciones de “islamofobia” y “neocolonialismo”, cuando no las tajantes acciones de represalia contra los “blancos malignos” que, además de blasfemar con sus ochos de peluche, “nos roban nuestros hijos” a través de sus organizaciones no gubernamentales, como se han encargado de recordar, en reafirmación de su odio, los manifestantes que machete en mano pedían una escarmentadora degollina de peluches impíos en las carnes de la profesora tolerante, dulce y absurda.



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