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Crisis del oso de peluche blasfemo: Las organizaciones islámicas españolas consideraron justificado y comprensible el castigo a la maestra

Crisis del oso de peluche blasfemo: Las organizaciones islámicas españolas consideraron justificado y comprensible el castigo a la maestra

05.12.07 • 04:44 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

En el Reino Unido, algunos editoriales de medios de referencia rechazaban abiertamente la “nauseabunda imagen” de un gobierno británico congratulándose, todo alborozado, del “final feliz” en la “odisea” de la absurda profesora de risa bobalicona que se presentó voluntaria para cerrar el abismo entre civilizaciones y el monstruo casi se la traga a ella misma. Sin embargo, los cada vez más ridículos detonantes de la ira islámica -habitualmente, rematada en apocalípticos baños de sangre, consumados o por consumar, como en este caso, que no ha sido por ganas- no han ocultado los silencios y comprensiones en tierra infiel respecto del nuevo zafarrancho iracundo musulmán. España se ha distinguido en silencios implícitos y apoyos explícitos, la España que es Al-Ándalus en busca de su propia Meca para servir al Occidente musulmán.

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Ningún comunicado en España. Ninguna muestra pública de repulsa. Ni el más mínimo asomo de los atropellados clamores de rechazo de otras veces ante lo que se presenta como intolerables ataques “islamófobos” y “racistas” nacionales o internacionales contra la Religión de la Paz. Silencio absoluto. Sólo reacciones a preguntas de los periodistas. Que, al final, terminan por ser responsables de informar sobre los miles de justamente iracundos sudaneses que, machete en mano, exigían el descuartizamiento de la blasfema y del, por otra parte, ‘perdido en combate’ oso de peluche, de quien, lamentablemente se ignora el rastro, temiéndose lo peor.

Yusuf Fernández: La maldad de los periodistas

"Los medios de comunicación están dando demasiada importancia a un tema que nos parece ridículo", declaraba Yusuf Fernández, portavoz de Junta Islámica. "Se están buscando noticias siempre negativas sobre este tema. Es una noticia que no merece más comentario", remataba el musulmán converso, afeando que los medios nacionales e internacionales se preocuparan por la detención de una maestra sobre la que pendían, primero, cuarenta latigazos, después, dos semanas de cárcel, y, más tarde, sogas balanceadas y machetes blandidos por miles de justos de caras desencajadas.

Desde la Unión de Comunidades Islámica de España, organización enfrentada a la anterior, su dirigente Riay Tatary, también preguntado por periodistas, se mostraba “comprensivo” con la condena a la profesora del oso renegado. "Actos como ése están castigados en la Ley Penal de Sudán y ella lo conocía perfectamente. Yo no sé si es desproporcionado o no, pero la ley lo contempla y ella lo sabía", aseguraba Tatary, una de las organizaciones de interlocución directa con el gobierno español.

Otras federaciones de organizaciones musulmanas -a su vez, también rivales de las anteriores-, parecían estar demasiado atareadas en abrir sus puertas a dirigentes marroquíes y saudíes como para preocuparse de osos de peluche sudaneses. En este sentido, sus intereses van más por la “devolución” de Ceuta y Melilla a Marruecos, como declara abiertamente Mohamed Hamed Alí, el nuevo presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), unánimemente considerado por servicios de seguridad españoles y otras organizaciones islámicas rivales en la atención de La Moncloa como un ‘caballo de Troya’ hábilmente colocado por Rabat en la misma línea de interlocución directa y privilegiada con el gobierno de Madrid.

"El Grito en el Cielo" del Reino Unido

Webislam, el órgano de Junta Islámica, dejaba espacio entre sus habituales artículos contra la “islamofobia”, el “neocolonialismo”, los “neoconvoservadores” y las alabanzas a cualquier cosa que suene remotamente a bolivariano, castrista, indigenista, marxista, tercermundista, tribalista, antisistema y antiespañol, para contundentes artículos de liróforos celestes que, desde nombres hispanos y españoles de conversos al islam, también defendían cómo la maestra no había ido a prisión por un oso de peluche, sino “por falta de respeto” hacia “la religión de los niños con los que trabajaba”.

Poca cosa y condena, para estos articulistas, en comparación con los “millones” de “presos en cárceles norteamericanas y europeas, migrantes de países tercer mundistas (sic), que han transgredido las normas migratorias inhumanas” occidentales. “Y cuando una maestra contribuye a irrespetar al Islam, y se le (sic) condena a quince días de prisión, el Reino Unido pone el Grito en el Cielo (sic) y reafirma la incivilización del sur”. Destacado el artículo condenatorio en NUEVO DIGITAL, al día siguiente, Webislam publicaba otro de “respuesta” en el que otra aparentemente conversa española musulmana se preguntaba, en tono considerablemente más castizo, por las 'verdaderas' intenciones de la maestra, todas malignas o estúpidas, en su opinión.

Conversa española, en Webislam: "¿Colonialismo? ¿Ingenuidad? ¿Mala idea?"

“¿He de creer que una profesora ha metido la pata hasta el corvejón decidiendo que un trozo de tela podía tener un nombre bendito? ¿O quería, en un alarde maternal -y un poco tontorrón- ganarse a toda una clase de niños y niñas musulmanes con un solo gesto, como si los niños fueran idiotas? ¿Colonialismo? ¿Ingenuidad? ¿Mala idea? ¿Falta de respeto?”, decía alguien que se presentaba como Taliba Ferrero, y quien, en su confuso artículo hacia ninguna toma de posición en absoluto, tan sólo deseaba dejar clara su clemencia al no “denunciar” para que “vaya a la cárcel” el “cabestro” que la insultó como “mora” cuando aparcaba un coche.

Perdida en un infinito y desasosegante anhelo de directriz rectora, la articulista demandaba ilustración y guía espiritual en torno al peliagudo -y potencialmente explosivo- tema de la denominación de muñecos, mientras lamentaba cómo no había leído “ningún artículo de fondo que clarificara la conveniencia de ponerle nombre a un oso de peluche, o nombre humano a una mascota, desde la perspectiva de la Sharia”.



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