NUEVO DIGITAL Internacional - Arrecia la yihad legal: Bloggers, escritores y periodistas occidentales, acosados por demandas judiciales de policías de países democráticos, grupos de 'derechos humanos' y organizaciones islámicas subvencionadas
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Arrecia la yihad legal: Bloggers, escritores y periodistas occidentales, acosados por demandas judiciales de policías de países democráticos, grupos de 'derechos humanos' y organizaciones islámicas subvencionadas

Arrecia la yihad legal: Bloggers, escritores y periodistas occidentales, acosados por demandas judiciales de policías de países democráticos, grupos de 'derechos humanos' y organizaciones islámicas subvencionadas

18.01.08 • 03:27 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Cunde el miedo en Europa. En Europa y en Estados Unidos. Y ya no es sólo el miedo ante la posibilidad de más y mayores atentados islamistas. Ni sólo el miedo de los ciudadanos ante los terroristas, o de los periodistas y dibujantes ante las consecuencias -generalmente letales- de sus dibujos o de sus artículos críticos. Ni tampoco únicamente el pánico de los gobiernos, que preparan abrumadores planes de seguridad ante el mero anuncio de una película crítica con el islam, o ante una simple campaña que intente detener la proliferación de minaretes en territorio europeo. En un Internet occidental plagado de sitios de propaganda terrorista islamista ante los que las autoridades siguen sin actuar para no enervar a los yihadistas del teclado, enredándose en barrocos e inútiles procedimientos que no supongan represión directa contra quienes abiertamete claman por masacrar a quienes les alojan, bloggers, escritores y medios de comunicación continúan cayendo, por el contrario, bajo la yihad legal lanzada ante los tribunales occidentales por las desmesuradas fortunas del dinero islámico, aliado con las subvenciones oficiales provenientes de los impuestos infieles, ambos en plena rentabilización de los sistemas autorrepresivos de las 'corruptas y racistas democracias' del Oeste. La autocensura reina ya en la tierra que inventó las libertades, allí donde ahora sólo se habla bajo seudónimo o, simplemente, se calla en un acobardado anonimato rendido al silencio.

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Durante algún tiempo, tras los atentados de Madrid, articulistas extranjeros -notablemente estadounidenses-, constataban el miedo europeo a los musulmanes y lo simbolizaban en la “España caniche”, el nombre del país que se había arrugado, temblando, cuando algo o alguien decidió cambiar el rumbo de las cosas a escasas horas de unas elecciones generales. Sin embargo, las sucesivas crisis de viñetas, asesinatos de cineastas, discursos de papas, cabezas de profetas en óperas, y osos de peluche en colegios, sin olvidar el resto de carnicerías terroristas posteriores a Madrid, han extendido el ‘canichismo’ por toda Europa, donde unas dibujos que pretendían denunciar precisamente la autocensura occidental del pánico al extremadamente fácil enojo islámico provocaron, -con sus consecuencias en forma de quemas de embajadas y mortales cacerías del cristiano, y en medio de apocalípticas amenazas oficiales y no oficiales-, que el miedo se redoblara, que el silencio se hiciera más espeso, que un papa ondeara como un hooligan de fútbol una bandera musulmana.

En todo este tiempo ha surgido un nuevo racismo. El “racismo” contra los musulmanes. Potentes organizaciones musulmanas privadas, semiprivadas, públicas, semipúblicas, locales, nacionales e internacionales se alían con el Ooccidente de las ‘organizaciones de derechos humanos’, de lucha ‘contra el racismo’, de ‘defensa de los inmigrantes’, y con organismos públicos de gobiernos, semigobiernos y multigobiernos, para demandar a medios, periodistas o bloggers que, condenados o no, pagarán en costosísimos procesos judiciales lo que otros se ahorrarán al callar y recortar de aquí, de acullá, o de la totalidad, para evitar tentar la suerte de que la justicia islámica y la occidental aliadas se fijen en ellos, potenciales arruinados y amenazados incitadores del odio racista contra la raza de los musulmanes.

Erdogán amenaza y chantajea; Zapatero, sonríe y aplaude

Y, lo más paradójico, es que las supuestas ofensas no son más que la repetición por labios y ordenadores infieles de lo que no sólo apocalípticos imanes de todos los colores y nacionalidades repiten en Oriente y Occidente, sino de lo que públicamente han manifestado respetables líderes de países islámicos, bien agasajados por políticos de izquierda y derecha, que han proclamado cómo Europa caerá bajo el islam sin conquistas y sin espadas, simplemente bajo el peso de las tasas de la reproducción santa y de las propias leyes occidentales que blindan la autodenominda 'diversidad' ante cualquier crítica. Y no sólo lo han proclamado hombres de paz, como Gadafi, frente al que los gobiernos se disculpan a toda prisa por cualquier ironía de sus periodistas no acobardados.

Erdogan lo dejó bien claro ante los asistentes de la cumbre de la Alianza de Civilizaciones de Madrid: “Cualquier obstáculo en el camino de Turquía (hacia la Unión Europea) será un obstáculo para la paz en el mundo”, unas palabras -y otras similares pronunciadas con anterioridad por el presidente turco- que muchos ven como una descarada mezcla de amenaza y chantaje, pero ante las que, sin embargo, no deberá responder ante ningún tribunal fiel ni infiel. Por el contrario, Zapatero se levantó, sonrió y saludó al otro santo de la Santa Alianza entre estruendosos aplausos de la feliz concurrencia.

Sin embargo, el tono del más moderado y democrático de los líderes musulmanes no es infrecuente. Tras la polémica sobre el discurso del Papa, el propio máximo responsable turco de asuntos religiosos -un clérigo musulmán- advirtió abiertamente de que “criticar al islam amenaza la paz del mundo”. Así, en general. Cualquier crítica. Toda la paz. Pero, por el momento, quien tiene amenazada la paz, la libertad, su seguridad y su patrimonio son los medios, periodistas y bloggers occidentales sometidos a una inclemente persecución de demandas judiciales e “investigaciones” de “observatorios de derechos humanos” cuando no de las propias policías nacionales que, sin embargo, permiten incendiarios discursos de odio en las mezquitas que custodian por si a un incitador del odio racial contra la raza de los musulmanes se le ocurre romper el cristal de una ventana fiel.

Fortunas islámicas e impuestos occidentales contra los indóciles

En Canadá, una organización musulmana ha demandado a un conocido semanario del país que publicó un pasaje del libro del escritor y periodista Mark Steyn donde, precisamente, se hacía eco de la “yihad de los vientres” que clérigos islámicos y líderes terroristas y semiterroristas han proclamado a gritos y en público por medio mundo musulmán y no musulmán. El editor del semanario ha dicho que prefiere la bancarrota antes de que el Congreso Islámico Canadiense le imponga lo que puede o no puede publicar en sus medios. Otros tienen menos posibilidad de bancarrota. O la tienen más próxima. Como el blogger británico Lionheart, un joven al que la policía ya ha advertido de que se encuentra bajo investigación, y potencial e inmediata detención, por “agitar el odio racial”, se entiende, el odio contra la ‘raza islámica’. Oriana Fallaci se convertía en el precedente más inmediato, con demandas en media Europa llevadas ante los tribunales por organizaciones musulmanas que subvencionaban los impuestos de la periodista intolerante y racista, y los de quienes compraban sus intolerantes y racistas libros.

Grandes fortunas, como la del empresario egipcio residente en Arabia Saudita, Jalid ben Mahfuz, se dedican a la financiación de decenas de acciones judiciales contra escritores y editores británicos que se hayan atrevido a denunciar la financiación saudí del terrorismo musulmán en Occidente, y que, ante la perspectiva de enormes gastos en los tribunales, de un incierto resultado final por parte de los volátiles jueces occidentales, cuando no ante una conversión en inmediato objetivo de venganza islámica no controlada, prefieren retirar de la circulación tiradas enteras de libros, como hizo Oxford Press, la editorial de referencia de la cultura británica que lleva el nombre de ciudad y universidad desde donde pronto se llamará a la oración desde los minaretes a toda la población, la fiel y la masivamente infiel, que, en todo caso, escuchará al muecín durante todo el día.

La Santa Alianza (de las Civilizaciones) y la Yihad legal

La propia Liga Musulmana Mundial anunciaba hace un año la creación de comités legales en Occidente para demandar a quienes “insulten al islam” o “lo relacionen con el terrorismo o la violencia”. En aquel momento, la organización internacional islámica -que probablemente demandaría a medio planeta si los países occidentales constituyeran una Liga Cristiana Mundial-, advertía de “consecuencias” si no se “respetaban los derechos humanos de los musulmanes en Occidente”. Esta semana, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciaba para su Alianza de las Civilizaciones una política de actuaciones concretas dirigidas a “contrarrestar la utilización política de la diversidad” por parte de “sectores extremistas y radicales” que prediquen “el enfrentamiento y el odio”. Es el concepto de la “diversidad” el que ya deja ver hacia dónde se dirigirá la yihad pacífica del presidente y su hermosa Alianza con muchos de los países más violentos, sanguinarios y represivos del planeta, pertenecientes a la muy diversa raza de los musulmanes contra los que editores, periodistas y bloggers racistas escriben antes de sucumbir a la poca diversa diversidad de la represalia legal en carne y países propios.



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