Irán amenaza directamente a Holanda por la segunda parte de ‘Sumisión’ y advierte a la Unión Europea sobre cualquier obstaculización a la entrada de Bosnia en la Unión Europea
X- Aladín Borujerdi, presidente de la comisión de exteriores del parlamento iraní: "Si la película es emitida se levantará una oleada de odio popular que será dirigido directamente contra cualquier gobierno que insulte al islam"
- Jan Peter Balkenende, primer ministro holandés: "Estamos listos para reaccionar con rapidez puesto que es nuestra obligación estar preparados para los desastres"
- NUEVO DIGITAL (30/11/07) - Europa, bajo el miedo: El gobierno holandés ultima planes de emergencia contra las “reacciones” musulmanas ante el anuncio de una continuación para la película de Theo van Gogh
- YOUTUBE - THEO VAN GOGH Y AYAAN HIRSI ALI - 'Submission' - Versión original subtitulada en español
No sólo el primer ministro turco se permite amenazar pública y contundentemente en país extranjero amigo y ante la benéfica asamblea de la (Santa) Alianza de las Civilizaciones en el sentido de que “cualquier obstáculo de Turquía (hacia la Unión Europea) será un obstáculo para la paz en el mundo”. Desde Irán, las más altas representaciones legislativas llevan un par de días lanzando crudas “recomendaciones” dirigidas a Holanda y a la Unión Europea. En el primer caso, se trata del próximo estreno de la segunda parte de ‘Sumisión’, la continuación del film que denuncia al Corán como “una inspiración para la intolerancia, el asesinato y el terrorismo”. En el segundo, los agrios apercibimientos se dirigen hacia quien bloquee la entrada de la musulmana Bosnia y Herzegovina en la Unión Europea. Y, mientras, el gobierno de Londres vuelve a remitir directrices a las universidades con una advertencia muy concreta: las mujeres se están incorporando de forma acelerada al radicalismo musulmán y ya constituyen un fértil semillero más en la imparable extensión de la yihad quintacolumnista contra Occidente desde su propio interior.
Seguimiento:
“Recomendamos a los líderes europeos que eviten seguir ciegamente a los Estados Unidos”. No es una amenaza más emitida por Al Zawahiri en sus periódicos sermones desde la televisión de Al Qaeda, bien gestionada por el Frente Islámico Mundial para los Medios, el cual, por cierto, lanzaba hace justo un año un software especial diseñado para la guerra santa. Más allá de la yihad electrónica por Internet -que en España ha alcanzado ya unas proporciones desbordadas, con miles de usuarios accediendo desde locutorios a sitios del yihadismo radical que animan a “superar a los benditos ataques de Madrid”-, y más allá de la yihad de apocalípticas advertencias -y carnicerías- lanzada por Al Qaeda, los líderes iraníes también se han apuntado a la amenaza pura y dura contra cualquier organización o país occidental que no encaje con los designios de Teherán en política exterior. La “recomendación” a los “líderes europeos” sobre el “seguimiento ciego de Estados Unidos” la realizaba nada menos que el presidente del parlamento iraní y la hacía tras una reunión con el embajador de Bosnia y Herzegovina en Teherán, reunión en la que se abordó la candidatura del país balcánico a la plena integración en la Unión Europea.
Irán: "Bosnia defenderá los derechos islámicos en la UE"
“Los Estados Unidos están intentando bloquear cualquier movimiento que lleve al desarrollo del estatus político de los musulmanes debido a su animosidad hacia la clase dirigente musulmana”, decía Gholam-Ali Haddad-Adel. En relación con la incorporación de Bosnia a la UE, el presidente del parlamento iraní ponía en línea de fuego al país balcánico al expresar su esperanza de que sabrá aprovechar la oportunidad de “defender los derechos de los estados islámicos” una vez que alcance su puesto en Bruselas. Nunca hasta ahora se había relacionado de forma tan clara una incorporación a la Unión Europea con la “defensa (desde dentro) de los países islámicos”. Ni tan siquiera Turquía, con sus chantajes sobre la paz mundial y su incorporación a la Unión, había llegado tan lejos en la relación de lo que muchos ven como simples submarinos del orbe islámico instalados en el corazón de Europa. Sin embargo, mientras llega ese momento, Irán sigue jugando la carta de la amenaza, tan alejada de la orgía de hermandad universal que embadurnó el interior de la reciente cumbre de la Alianza de las Civilizaciones en Madrid, mientras en el exterior los servicios de seguridad turco y español cerraban los detalles con desafiantes empujones entre advertencias con el dedo levantado.
Aladín Borujerdi, el presidente de la comisión de exteriores y seguridad nacional del parlamento iraní, advertía también esta semana sobre las “repercusiones” que tendría una posible emisión de la segunda parte de ‘Sumisión’, la película de denuncia del islam y del Corán como entidades básicamente violentas, y que llevó a un itinerante exilio internacional a Ayaan Hirsi Ali, y a una tumba definitiva a Theo van Gogh, casi decapitado a machetazos por el vengador de Alá en medio de las calles de Amsterdam. Borujerdi advertía el martes pasado: “Esperamos que el gobierno holandés impida la emisión de tal película. De otra forma, los parlamentarios del parlamento de Irán pedirán al gobierno iraní que revise sus relaciones con Holanda”. La agencia oficial iraní añadía cómo el parlamentario había advertido de “extensas repercusiones de musulmanes en todo el planeta” si la película es estrenada. “En Irán, insultar el islam es un asunto muy delicado, y si la película es emitida, se levantará una oleada de odio popular que será dirigido directamente contra cualquier gobierno que insulte al islam”, remachaba, rotundo, el legislador iraní.
Holanda: Planes de evacuación del Medio Oriente
Jan Peter Balkenende, primer ministro holandés declaraba cómo su gobierno "está listo para reaccionar con rapidez puesto que es nuestra obligación estar preparados para los desastres”. De todas formas, la carga de la culpa volvía a ser situada en la represalia violenta a la crítica y no en la crítica amparada en la libertad de expresión: "Holanda tiene tradición de libertad de expresión, religión y creencias. Holanda también tiene tradición de respeto tolerancia y responsabilidad. No pertenece aquí ofender de forma innecesaria a ciertos grupos". Instituciones oficiales domésticas y embajadas en el exterior han comenzado a ser masivamente protegidas. Medios privados como el diario De Volkskrant o la RTL informan de planes para evacuar a diplomáticos y residentes holandeses en el Medio Oriente. Ya la semana pasada, el gran muftí de Siria advertía en pleno Parlamento Europeo que cualquier "ofensa" contra el Corán terminaría en "guerra y derramamiento de sangre". Los parlamentarios europeos aplaudieron calurosamente la intervención del líder religioso musulmán como unos pocos días antes, los asistentes a la conferencia de la Alianza de las Civilizaciones habían aplaudido, con no menos entusiasmo, al primer ministro turco relacionando la paz mundial con la evitación de "cualquier obstáculo" en sus ambiciones europeístas.
En Holanda se están tomando todas estas amenazas muy en serio. De hecho, ya desde que se conoció la intención del parlamentario holandés, Geert Wilders, de realizar la segunda parte de una película que Theo van Gogh anunció pero nunca podrá llevar a cabo, el gobierno holandés ya comenzó a sudar a chorros fríos. La película pretende ser, en su continuación, “una llamada a sacudirse de la sigilosa tiranía de la islamización” de Europa, según su promotor. Wilders considera que podría emitirse por algún canal holandés esta misma semana. Algunas filtraciones afirman que en alguna de las escenas se romperá o quemará un Corán. “Creo que nuestra cultura es mucho mejor que las retardadas culturas islámicas. El noventa y nueve por ciento de la intolerancia en el mundo procede de la religión islámica y del Corán. El tsunami de la islamización está llegando a Europa. Deberíamos ser mucho más fuertes”, declaraba Wilders, bajo vigilancia 24 horas al día ante las múltiples amenazas de muerte que ha recibido desde la comunidad islámica. Pero no es Holanda, ni con mucho, el único país europeo que estos días se prepara para recibir las poco pacíficas represalias del islam contra quien le critica -o “insulta”, según la terminología de sus seguidores.
La yihad de las mujeres, también en el Reino Unido
En el Reino Unido, el ejecutivo de Londres no deja de alarmarse ante la imparable extensión del cáncer islamista en las universidades. Y, de nuevo -esta vez ya de forma abierta tras retractarse a finales de 2006 de la petición de "vigilancia" de los estudiantes con aspecto "asiático" (es decir, pakistaní, en la jerga políticamente correcta británica)- ahora pide la ayuda de la comunidad universitaria para que delate a todo aquel que, amparado en la libertad de cátedra, llegue a las aulas británicas a extender el odio islámico antioccidental. Pero la alarma es esta vez mucho más concreta puesto que va acompañada de la constatación de que el islam militante está cultivando el último y definitivo campo que, hasta ahora, se había mantenido fuera de las carnicerías. Las mujeres, que en el Medio Oriente iraquí y afgano comienzan ya autodetonarse con cierta frecuencia, en el Reino Unido también han empezado a integrarse dentro del islam más radical, atraídas por los sermones, clases y promesas distribuidos en las universidades y en su entorno.
El documento enviado por Londres a las universidades añade: “Controlar las oraciones del viernes, de otras reuniones, o de sermones de oración, así como el uso de oradores radicales carismáticos pueden ser los medios a través de los cuales los grupos extremistas extiendan sus mensajes”. A pesar de estas recomendaciones, el gobierno británico, en un inexplicable giro del conservacionismo radical y terrorista, advierte de que los puntos de vista “abominables” (“abhorrent”) no deberían ser automáticamente excluidos de los campus universitarios.
