NUEVO DIGITAL Internacional - Estados Unidos se emplea a fondo en Kosovo: Washington presionó a la presidencia eslovena de la Unión Europea y asesoró a los albanokosovares sobre el mejor momento para la declaración de independencia
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Estados Unidos se emplea a fondo en Kosovo: Washington presionó a la presidencia eslovena de la Unión Europea y asesoró a los albanokosovares sobre el mejor momento para la declaración de independencia

Estados Unidos se emplea a fondo en Kosovo: Washington presionó a la presidencia eslovena de la Unión Europea y asesoró a los albanokosovares sobre el mejor momento para la declaración de independencia

29.01.08 • 17:59 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Crece en foros de Internet de la derecha conservadora y liberal tradicionalmente proamericana la sensación de que Estados Unidos mantiene una 'agenda oculta' promusulmana en torno a una independencia de Kosovo que iría seguida de las incorporaciones de Turquía y Bosnia a la Unión Europea.

¿Hay algo en lo que pueda coincidir una red online ultraprogresista como Rebelión con un medio ultra-no-progresista como Libertad Digital? Por increíble que parezca, lo hay. El nombre del milagro se llama Kosovo y une ambos extremos en idénticas calificaciones gruesas sobre lo que se cuece en la provincia cuasi-exserbia. Rebelión habla del “racismo” kosovar y del papel de la ONU como “ayudante de la carnicería” mientras califica a los actuales líderes independentistas como “reaccionarios, racistas y xenófobos”. Libertad Digital -en artículo de hace un par de meses- habla de Kosovo en términos de “limpieza étnica” contra la minoría serbia, denuncia “la trampa y el chantaje” en que se mueve el proceso, y acierta en el meollo de la cuestión sobre el triste papel de la OTAN y de las Naciones Unidas tras acudir a restablecer las unidades multiétnicas y claudicar ahora “bajo la presión y los hechos consumados”. Pero, ¿la presión de quién? El resumen de lo que se oye desde Belgrado a Washington pasando por Bruselas viene a ser este: La Unión Europea como marioneta de Estados Unidos, y Estados Unidos como marioneta del bloque internacional islámico. Las siguientes son las últimas bazas en la partida a muerte que se juega en la peor mesa del casino internacional, la que tantas veces en la historia ha terminado con los jugadores desenfundando a cara de perro y arrastrando a todo el bar a la pelea.

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No es sólo la izquierda antiamericana de siempre la que ha puesto en el punto de mira a Estados Unidos. Ahora, desde las muy activas zonas conservadoras y liberales en Internet comienza a dispararse contra Washington por apostar la caja de su política internacional a un número que podría hacer saltar la banca europea. Se está produciendo incluso un desapego de los sectores más virulentos de la derecha aliada clásica americana precisamente en contra del "nuevo imperialismo americano". Se exige desde ese creciente sector un europeísmo más recostado del lado de Serbia y de Rusia contra lo que se ve como una punta de lanza islámica en el corazón de Europa, una punta de lanza mucho más agresiva y preocupante que la de Turquía, y ambas enarboladas por unos Estados Unidos que intentarían "eliminar toda resistencia por parte del rival europeo haciendo entrar el Islam en Europa". El que esta opinión se formule y vaya creciendo en sectores muy informados es mucho más signficativo incluso que el que se la conceda credibilidad. Las teorías conspiratorias esta vez se codean con opiniones muy formadas y muy informados, inclinando la balanza hacia insospechables lados tan sólo hace unos muy pocos años.

Y Kosovo sería sólo el principio. Después llegaría Bosnia, con exigencias de sentarse en Bruselas tal y como ya se está presagiando/ordenando/amenazando desde Irán, con simultánea alarma eslovena de que "Bosnia está peor que Kosovo", infiltración islamista mediante. En este sentido, Estados Unidos necesitaría satisfacer a los albanokosovares, la única población musulmana del mundo abiertamente proamericana y, a la vez, mantener contentos a los gobiernos musulmanes que piden hacer caja en la independencia de Kosovo tras sus costosas y difíciles inversiones en la Guerra contra el Terrorismo al lado de Washington y con sus pueblos en contra. La pinza se cerraría pues, del lado musulmán, que encontraría en los Estados Unidos el mejor aliado para la tercera y definitiva penetración islámica en Europa, esta vez "sin espadas, sin armas, sin conquistas". Con la puerta abierta de par en par. ¿Y Europa sólo calla y obedece?

Bush padre, Bush hijo y "la Advertencia de las Navidades"

En Serbia se está recordando estos días el denominado “Christmas Warning”, y cómo ahora se está llegando al final de un proceso que comenzó justo cuando terminaba 1992 y gobernaba en Washington Bush padre. Incluso desde los sectores estadounidenses que apoyan la independencia de Kosovo como “la menos mala de las opciones”, se recuerda que la ‘intervención’ de 1999 en torno a la crisis en la provincia serbia -acompañada de contundentes bombardeos de la OTAN durante casi tres meses sobre ‘la madre patria’- no fue una decisión unilateral de Clinton, sino el resultado de la “ejecución” de la política diseñada por su predecesor, George H. W. Bush, quien había advertido en aquella navidad de hace tres lustros: “En el caso de un conflicto en Kosovo provocado por la acción serbia, los Estados Unidos estarán preparados para emplea fuerza militar contra los serbios en Kosovo así como en Serbia”.

Precisamente en Serbia se está recordando que el fin de los tiempos de la inminente independencia kosovar proviene de aquella tonante profecía de Bush padre, y que Bush hijo sólo está rematando la faena emprendida por su progenitor, como en el caso de Irak, y, potencialmente, con los mismos desastrosos resultados posibles -y probables- que en el caso del Medio Oriente. Pero en Serbia se afina más la convocatoria del espectro de la “Christmas Warning”. Hay quien recuerda que Bush padre sólo estaba complaciendo, con su amenaza, a la, a su vez, contundente advertencia saudí de que todo el mundo islámico iba a apoyar una -entonces- sólo potencial independencia de Kosovo y Bosnia, tal y como habían prometido los regidores islámicos al imán balcánico Selimoski en la propia Meca. Después llegaron las guerras balcánicas y Bosnia consiguió su independencia con apoyo estadounidense. Y ahora le toca el turno a la profecía-amenaza sobre Kosovo.

Eslovenia tuvo lo suyo en aquellas guerras balcánicas de finales del XX. Y ahora, también parece que se está convirtiendo en el voluntario-involuntario agente de Washington a la hora de conseguir un agente que maneje los hilos dentro de la Unión Europea. El secretario general de la ONU ha dicho que el tema de Kosovo es un asunto de la estricta competencia de la Unión Europea, y, casualmente, la Unión Europea está presidida este semestre por Eslovenia. Y, en consecuencia directa de todo ello, Estados Unidos decidió aplicar presión en otra de las repúblicas nacidas de la horrible agonía de la antigua Yugoslavia, ahora coyuntural mandamás -pero mandamás al fin al cabo- en Bruselas desde donde poder mover los hilos al otro lado del caótico, corrupto y violento Kosovo, desde no se oculta -sino todo lo contrario- que la independencia "está coordinada" con Occiente.

De la independencia kosovar a las noches balcánicas españolas

Mientras Eslovenia intenta suavizar su papelón pidiendo a la Unión Europea más acercamiento y colaboración con Serbia -a través de la firma del Acuerdo de Estabilización y Asociación, supuesta antesala-zanahoria de una incorporación a la Unión-, la propia prensa de Liubliana empieza a sacar del cajón una imponente papelería sobre cómo Estados Unidos ha venido apretando las tuercas a la presidencia eslovena para que se convirtiera en el agente encubierto de Washington en la mesa de Bruselas. Así caben entender los informes desvelados por la diplomacia eslovena en el sentido de que altos funcionarios del Departamento de Estado no sólo dirigieron los pasos de los albanokosovares en la declaración de independencia con el fin de que Rusia “no tenga tiempo suficiente de convocar una reunión del Consejo de Seguridad” -con lo que el órdago de hechos consumados no tendría respuesta en un posible veto de Moscú o de Pekín-, sino también en la presión directa para que Liubliana fuera la primera en reconocer la independencia kosovar, de forma que se fueran sumando países de la Unión hasta formar un bloque “suficiente” de reconocimientos internacionales en Occidente.

Mientras tanto, las capitales del orbe musulmán en la influencia directa de Estados Unidos -como Arabia Saudí o Kuwait- no sólo tienen preparado ya el reconocimiento de la independencia de Kosovo, sino que los imanes balcánicos viajan a Riad con el fin de “discutir” el apoyo islámico a los separatistas. Milosevic ya dijo durante su juicio hace seis años que Al Qaeda había ayudado a los rebeldes de Kosovo durante la guerra de 1999. Justo después del 11-S, ya con los bombardeos de Afganistán comenzados, reverdecía la idea de que Estados Unidos había “protegido” a Al Qaeda en Kosovo en su apoyo al terrorismo islámico militante, ahora en el poder de la provincia serbia. Igual que antes la había apoyado contra el dominio soviético del propio Afganistán. Lo que pocos dudan por el momento es que Al Qaeda y todo el yihadismo internacional tendrá su mejor base en Kosovo, donde deberá competir por el control de las redes de delincuencia internacional cuyos tentáculos terminan también en los violentos asaltos a las pacíficas y confiadas casas y empresas de las cada vez más balcánicas noches españolas y europeas.



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