NUEVO DIGITAL Internacional - "Un obsceno intento de desplumar a la ya marginada comunidad musulmana": Organizaciones islámicas progresistas se rebelan contra el "timo" de la 'banca acorde con la sharia'
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"Un obsceno intento de desplumar a la ya marginada comunidad musulmana": Organizaciones islámicas progresistas se rebelan contra el "timo" de la 'banca acorde con la sharia'

"Un obsceno intento de desplumar a la ya marginada comunidad musulmana": Organizaciones islámicas progresistas se rebelan contra el "timo" de la 'banca acorde con la sharia'

31.01.08 • 16:31 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Muslim Canadian Congress: "Por un lado, los imanes amenazan a los musulmanes con el fuego del infierno si hacen negocio con los sistemas bancarios existentes, pero, por el otro, los mismos clérigos son pagados por los bancos para arrear (sic) a los musulmanes hacia un sistema basado en mentiras y engaños"

Y, sin embargo, se mueve. Poco, pero se mueve. Se mueve en el Oriente y se mueve en el Occidente. En un lado, pocos y audaces intelectuales y periodistas afrontan condenas en los tribunales y amenazas de muerte. En el otro, musulmanes nacidos fuera y dentro de los países de adopción desafían acusaciones de apostasía ante el cristianismo y la democracia. El islam se mueve. Se mueve incluso a pesar del integrismo de las propias democracias occidentales, que, en sorprendentes y miserables legislaciones de sus políticos, y en sorprendentes y miserables sentencias de sus jueces, amparan una segregación musulmana de la que algunos musulmanes comienzan a renegar. De Suecia a Canadá, de mujeres musulmanas que han conseguido el derecho a bañarse completamente vestidas en piscinas públicas, a organizaciones islámicas que exigen vivir de acuerdo a las leyes civiles de los países occidentales, el siguiente es el otro lado de la escaramuza, allí donde no se pactan las civilizaciones, sino donde los miembros de cualquiera de ellas simplemente escogen la legal para respetarla.

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Lejos del triste y rancio integrismo de los conversos españoles, que se apuntan a las más ajadas teorías del situacionismo marxista sobre la conspiración "del capital" en la creación de guerras, y prestan pío y santo espacio halal a quienes proclaman que Al Qaeda es un “enemigo fabricado” por unos Estados Unidos malignos que necesitan un "enemigo exterior" -en herencia directa de la no menos estúpida, miserable y afamada "La Guerra del Golfo no existe", de un Baudrillard en plena orgía pseudoestructuralista, postmoderna e igualmente trasnochada-, lejos de estos conversos/reversos españoles anclados en el marxismo-leninismo de Internacional Islámica, precisamente al otro lado del océano surgen organizaciones musulmanas que “lamentan la pérdida de nuestros hijos y de nuestras hijas en Afganistán, que murieron sirviendo a Canadá cumpliendo con su deber”. Son organizaciones musulmanas “progresistas”, donde “progresista” no significa “progre” ni (re)tar(da)domarxista, y sí “moderado” frente al vendaval racista y excluyente del islam más sobrado, donde -unos por las buenas, y otros por las malas- los fieros guardianes de la ley del desierto exigen llevar el orden medieval mahometano al corazón de las democracias occidentales del siglo XXI.

Musulmanas: Ropa interior y exterior en piscinas públicas

Y lo consiguen. Lo consiguen ante unos tribunales occidentales que, como los suecos, no sólo acaban de amparar el “derecho” de mujeres musulmanas a bañarse completamente vestidas en piscinas públicas, sino que ordenan al gobierno local de Goteborg que indemnice con casi medio millón de euros a las señoras por “discriminarlas en una forma relacionada con la religión”. Los jueces suecos denuncian que se expuso a las señoras islámicas a “un tratamiento que lleva a la incomodidad” al habérselas impedido el uso de las instalaciones cuando las bañistas musulmanas exigían meterse en el agua con pañuelo a la cabeza, y toda la ropa exterior e interior necesaria para sólo dejar expuesta la cara, las manos y los pies. Los responsables de la piscina habían indicado que ese masivo vestuario no cumplía con las normas de las piscinas en cuanto a ropa e higiene. Un tribunal de apelaciones de Goteborg no sólo ha ordenado fulminante indemnización a las ultrajadas y condena de costas y pagos a la ciudad, sino que, además, ha advertido de que pedir un vestuario ligero en una piscina puede producir “alienación” en quienes exigen otras normas distintas para bañarse junto al resto.

La batalla de las piscinas públicas es una de las más implacables de la guerra de Occidente por mantener leyes comunes para todos. Poco a poco, lenta pero implacablamente, organizaciones y particulares musulmanas no sólo van consiguiendo el derecho a bañarse completamente vestidas -eludiendo todas las normas de vestuario e higiene que sí rigen para los demás-, sino, además, horarios especiales en los que las instalaciones quedan cerradas para el público en general excepto para el uso privativo de ellas mismas, las mujeres de Alá. En Oxford, hace menos de un año, una mujer musulmana entraba en una piscina pública, tomaba una sauna, después un baño en la piscina… y todo ello sin quitarse el ‘niqab’ que la cubría de pies a cabeza. Incluso líderes musulmanes de la localidad reconocían que esto ya era “una cuestión de higiene, no de derechos religiosos”. Quizás por ello, en la piscina londinense de Croydon decidieron cerrar al público general determinados días y horas con el fin de que las mujeres musulmanas pudieran hacer uso exclusivo y privado de las instalaciones sin hombres alrededor… y sin infieles mujeres tampoco. En Nueva Zelanda, como en otros varios europeos -con especial incidencia en Francia y en el Reino Unido-, las organizaciones musulmanas exigen que las normas comunes sobre vestuario e higiene en piscinas públicas no se aplique a las musulmanas mientras recuerdan que, en todo caso, lo mejor es habilitar días y horas especiales para las mujeres islámicas, de forma que puedan realizar uso exclusivo y privativo de las instalaciones públicas.

"Fuego del infierno" para ser "desplumados"

Organizaciones como el Muslim Canadian Congress (MCC) se manifiestan contra la representatividad exclusiva de los musulmanes en Occidente por parte de organizaciones que son “o bien sectarias, o etnocéntricas, o ampliamente autoritarias, e influidas por el miedo a la modernidad y por una aversión a la alegría”. No son tan poderosas como las “sectarias, etnocéntricas y autoritarias” pero, como en el caso del MCC, han conseguido que la administración canadiense investigue el afamado tema de la “banca musulmana” y, más específicamente, las “hipotecas halal o hipotecas islámicas”. En medio de un explosivo ‘boom’ de esa denominada banca islámica -que ha llevado incluso a que el Reino Unido se haya convertido en el primer país occidental en emitir bonos del tesoro acordes a los principios de la sharia-, las organizaciones islámicas más progresistas no sólo critican el que deba haber una banca especial para musulmanes, sino que acusan a los productos bancarios ‘halal’ -y más concretamente a las hipotecas en ellos basados- de ser un auténtico “timo”.

Puesto que la sharia prohíbe el préstamo con intereses, una hipoteca ‘halal’ está basada en pagos mensuales de los compradores que, sin embargo, no se consideran pagos de cuotas hipotecarias, sino algo así como pagos con alquiler con opción de compra final. La banca islámica no prestará con intereses, pero sí vende a la postre con un “beneficio” y aplicando unos “costes” que, según el MCC, hacen que, al final, la hipoteca fiel sea más cara que las normales de los infieles, según las condiciones generales de mercado. Para la organización, además, los productos bancarios específicos para musulmanes no son más que otra forma de autosegregación de la comunidad islámica en los países occidentales, argumento que reflejan con contundentes palabras. “La banca (inspirada en la) sharia es un obsceno intento de desplumar a una ya marginada comunidad musulmana a la que se promete exactamente lo contrario. Por un lado, los imanes amenazan a los musulmanes con el fuego del infierno si hacen negocio con los sistemas bancarios existentes, pero, por el otro, los mismos clérigos son pagados por los bancos para arrear (sic) a los musulmanes hacia un sistema basado en mentiras y engaños”, afirma en un comunicado el MCC. En resumen, “un intento de los islamistas (…) de asustar a los musulmanes canadienses en la creencia de que deberían pagar más a los bancos y demandar menos a cambio como un acto de religiosidad”.



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