La comunidad musulmana internacional convoca a Kosovo a la "acción islámica conjunta", mientras sectores conservadores estadounidenses ya reniegan de la creación de un "Afganistán europeo"
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO-SELECCIÓN: KOSOVO, DEL AVISPERO DE LOS BALCANES AL AVISPERO DE LAS CIVILIZACIONES
Viendo con asombro cómo la situación colmaba sus mejores fantasías, se mantuvo en silencio mientras la comunidad internacional occidental daba los últimos pasos para meterse, de lleno y por sí misma, en el pantanal de Kosovo. Pero, una vez enfangados hasta el cuello europeos y estadounidenses, la internacional musulmana no tardó ni horas en hacer caja, llamar a rebato y recordar a los “hermanos y hermanas” de Kosovo que su independencia “será un activo para el mundo musulmán y potenciará la acción islámica conjunta”. La inmediata y oficial absorción del recién creado estado balcánico por la Organización de la Conferencia Islámica hacia la disciplina de la Umma venía a confirmar cómo el orbe musulmán ve ya a Kosovo como un caballo de Troya metido hasta la cocina europea, con Bosnia y Turquía aguardando frente a las murallas abiertas de forma tan generosa. Nadie discute ya que Kosovo es un caballo de Troya en el corazón de Europa. Pero, ¿es un caballo dócil y positivo, o uno artero y peligroso destinado a desbocarse? Hasta en Estados Unidos, los primeros renegados ya se temen un nuevo y todavía peor caso de la tan iluminada como fracasada ingeniera geoestratégica que añadir a Irak y Afganistán.
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Con el explosivo precedente creado en separatismos de todo el planeta -incluyendo al incendiario subplaneta balcánico-, el carácter de Kosovo como primer estado musulmán europeo está provocando unas agónicas esquizofrenias y extremadamente difíciles digestiones desde Estados Unidos a Israel pasando por Europa, donde ya se levanta en todo su estruendo el lejano murmullo con que comenzó a romper la operación: Kosovo es la caricia de Estados Unidos al mundo musulmán en el lomo europeo, un caballo de Troya bueno e integrado en el corazón de Europa que debería sevir como ejemplo, interlocutor e intermediario ante el levantisco y siempre ofendido orbe islámico. Sin embargo, con los trágicos precedentes de Irak y Afganistán, también llamados a romper la columna vertebral del monstruo islámico radical mediante la creación de una cabeza de puente democrática avanzada en territorio de Alá, el sudor frío ha comenzado a empapar muchas camisas, y no sólo en Europa, sino también en el conservadurismo de Estados Unidos, en especial en los sectores que más en vanguardia habían estado en la supuestamente maquiavélica operación en el Oriente Medio de los talibanes y Saddan Hussein.
Bolton: Kosovo, la promoción de un "Afganistán" en Europa
Por ejemplo, sin ir más lejos, John Bolton, nada menos que el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas antes, durante y después de las invasiones de Irak y Afganistán, y que ahora, con el pelo y el bigote todavía más blancos que entonces, alerta sobre las “impredecibles consecuencias (de la independencia kosovar) para muchas otras regiones del mundo”, entre las que destaca, desde las lejanías de Washington, a la de “los partidarios del movimiento separatista vasco en España”, quienes ya han “citado” el ejemplo de Kosovo. Bolton se está convirtiendo en el portavoz oficioso del horror que en filas conservadoras y republicanas está causando la nueva apuesta a tumba abierta del presidente George Bush, muy a pesar de una Condoleezza Rice que no deja de repetir, cada vez menos convencida, que el de Kosovo es un “caso especial” que “no sienta un precedente”, una afirmación que recogida, por ejemplo, por la prensa de Taiwán, es replicada con la constatación de que pocos trozos del mapa serían más susceptibles de caer bajo el ‘precedente’ que, precisamente, Taiwán, cuyas autoridades se han apresurado a reconocer al nuevo país, con creciente y añadido nerviosismo en el Pekín del otro lado del estrecho.
Las funestas advertencias de Bolton sobre la infinita capacidad incendiaria del tema kosovar no sólo son recogidas, de forma harto significativa y agradecida, por la televisión rusa de difusión internacional (vídeo - en inglés), sino que, además, están siendo publicadas por los medios conservadores estadounidenses de referencia, por ejemplo, el Washington Times, que, en contundente editorial, saludaba de forma no menos harto agria al nuevo “Afganistán” europeo en la forma del estado “yihadista” con que el Viejo Mundo se ha regalado a sí mismo, con el paquete envuelto por un asfixiante lazo estadounidense. Y es que ahora se recuerda cómo, ya desde hace años, incluso desde que Colin Powell citara a Kosovo tres semanas antes de la invasión de Irak como ejemplo de que Estados Unidos no odia a los musulmanes, la moneda de cambio estaba ya acuñada para satisfacer los siempre encendidos rencores islámicos internacionales. “Cuando Kosovo, cuando los musulmanes de Kosovo estaban en peligro, nosotros fuimos a su rescate junto a otras naciones”, decía entonces Powell, en eufemismo sobre los bombardeos aliados sobre Serbia de sólo cuatro años antes en avance sobre los bombardeos de Irak consumados menos de un mes después.
El precedente de Fort Dix en el "islam light" de Kosovo
En Israel, generalmente mucho más cautos -y pagando en propia carne la anterior ‘buena idea’ de un Irak y un Afganistán ‘moderados’ y ‘occidentalizados’-, no saben a qué carta quedarse a base de encontrarse en medio de tres o cuatro fuegos simultáneos en la gran y nueva pelea del bar, con la mesa diplomática por los suelos. No tienen ninguna necesidad de enemistarse con un país no hostil como Serbia, ni tampoco les favorece agraviar más a los rusos, que, sin disimulos, acusan a Estados Unidos de pagar con la moneda kosovar el apoyo a Tel Aviv frente a palestinos, árabes y musulmanes en general -y en particular. Y, por si fuera poco, además del País Vasco, el norte de Chipre, el Sáhara Occidental y los levantiscos regionalismos del sur de Rusia, existen los territorios palestinos ocupados, semiocupados o semidesocupados, por no hablar de las zonas en el propio Israel con amplias mayorías árabes, todas zonas y territorios potencialmente ‘kosovables’ y con renovada capacidad de tumoración en el ya enorme tumor del Oriente Próximo. Pero, por otra parte, ¿no sería una buena idea la de un país musulmán europeo donde los estadounidenses son héroes y que sirviera para limar la extrema -y explosiva- aspereza de musulmanes y árabes contra el país que debería estar mejor en el fondo del mar? En Tel Aviv no lo tienen claro y esperan acontecimientos, pero también existe la tentación de pensar en la teoría del caballo de Troya bueno dentro de las buenas murallas europeas.
Pero, por el momento, de lo que está repleto el caballo de Troya kosovar es de imanes que piden apoyo al “mundo musulmán” para “el naciente estado de Kosovo”. Con la incómoda constatación de la abrumadora extensión del yihadismo más extremista financiado desde Arabia Saudí y alrededores durante los últimos diez años, los hechos consumados están llevando al buenismo prokosovar a la defensa de que el nuevo país podrá convertirse en un “modelo laico para un estado musulmán” bajo una pretendida bandera de un "Islam light" que, por el contrario, otros ya prevén añadir a la lista de los 'modelos' de Irak y Afganistán. Muchos recuerdan que fueron algunos de los albanokosovares refugiados en Estados Unidos lo que, poco después de llegar, ya planeaban "bañar en sangre" Fort Dix (en ND), el mismo lugar a donde llegaron y donde fueron calurosamente recibidos, alimentados y alojados cuando aún no se habían enfriado los motores de los bombarderos que acababan de machacar Serbia.
