NUEVO DIGITAL Internacional - Jela Bacovic, embajadora de Serbia en España, a NUEVO DIGITAL, sobre Kosovo: "Merecemos ser tratados como una sociedad europea"
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Jela Bacovic, embajadora de Serbia en España, a NUEVO DIGITAL, sobre Kosovo: "Merecemos ser tratados como una sociedad europea"

Jela Bacovic, embajadora de Serbia en España, a NUEVO DIGITAL, sobre Kosovo: "Merecemos ser tratados como una sociedad europea"

25.02.08 • 03:50 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • “Estamos ante un intento de crear un país de pureza étnica en medio de Europa”
  • “La Unión Europea se ayudaría a sí misma si entendiera el problema de Kosovo”
  • “Serbia ni puede ni podrá aceptar ninguna renuncia a cambio de su pertenencia a la Unión Europea”

Los dos pequeños pisos que ocupa la legación diplomática de Serbia en Madrid se encuentran justo enfrente de la inmensa mole blanca de la embajada de Rusia. En la segunda planta, el despacho de la embajadora Jela Bacovic queda inundado por el poderoso fulgor procedente de la marmórea montaña nívea al otro lado de la calle, resplandeciendo frente al sol del tibio invierno madrileño del viernes pasado. Hasta la bandera serbia parece un simple reflejo de la rusa, con la mínima modificación en el orden de un par de colores que permite diferenciarlas. “Intentamos encontrar aliados en Europa para que nos apoyaran. Pero Serbia eligió el único camino posible para ayudarse a sí misma; en la práctica, la única salida que teníamos”, dice la embajadora en un inglés afinado con un cierto desaliento.

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La embajadora sabe especialmente bien de qué habla. Antes de llegar hace sólo cinco meses a Madrid, Jela Bacovic había encabezado la delegación serbia que negocia en Bruselas la incorporación del país a la Unión Europea. En medio, se cruzó el desenlace de Kosovo. La embajadora sabe que las especiales tensiones territoriales de España la han llevado a una de las escasas tierras aliadas de Belgrado. Más bien por omisión que por acción. Pero, al menos, no hostil. Mientras el periodista se encuentra allí, el teléfono no deja de sonar alternando preguntas de medios de comunicación con mensajes de solidaridad para con Serbia. “Nos alienta que, cada día, recibimos muchos mensajes de ciudadanos… personas normales, gente que está sentada en sus casas, escuchando la radio… y también personas relevantes, en la universidad, profesores… Esto es un problema internacional que irá a más. Por eso, nos reconfortan los apoyos”, asegura con una sonrisa triste la embajadora, antes de destacar cómo no sólo el gobierno español, sino también la oposición “nos está dando un apoyo muy fuerte”. De los partidos nacionalistas en el País Vasco o en Cataluña, obviamente, no ha recibido ninguna llamada, aliados desde el primer momento con el “precedente” kosovar. Sobre ellos, no hay comentarios especiales.

"Una enorme ruptura de la ley internacional"

“Creo que todavía hay espacio para que los países europeos entiendan el problema, para que entienda la posición de Serbia, y para que, después, nos ayuden”, apunta la embajadora Bacovic. “La Unión Europea también se ayudaría a sí misma, porque los Balcanes, porque Serbia, están en el corazón de Europa, incluso si no son parte de la Unión Europea. No son los suburbios, y verlos así, como suburbios, no es la forma más inteligente de verlo”, añade. “No estoy amenazando a nadie, sino sólo recordando a lo que el aislamiento en la práctica (de Serbia) llevó a Kosovo... delincuencia, problemas, refugiados… de todo”. “En Serbia cambiamos de régimen en 2000 de forma democrática, pacífica, sin un solo muerto o herido en las calles”, recuerda la representante diplomática rememorando el derrocamiento de Milosevic. “Mirando el problema de forma global, merecemos ser tratados como una sociedad europea, con un entendimiento completo de los problemas. Por eso, agradecemos la posición española”, remata.

“Cuando hablamos de la posición española (de no reconocer la independencia de Kosovo) estamos hablando, probablemente, del mayor apoyo que estamos recibiendo de los países europeos. Por eso puedo decir totalmente convencida que hemos tenido una muy cálida acogida en Madrid, en todas partes, a nivel de gobierno, pero también dentro de la sociedad”, afirma Bacovic. Pero, ¿es consciente la embajadora de que ese apoyo es consecuencia de la especial situación de tensiones independentistas en algunos territorios españoles? “Si lo que me pregunta es si es España es muy sensible a este tema, tengo que decir que sí. Por ello, creo que debemos poner antes la ley internacional como la razón principal para discutir con nuestros colegas en Bruselas, pero también ser sensibles a los entornos domésticos”, contesta la diplomática tras constatar que, sobre todo, se trata de “una enorme ruptura de la ley internacional, y eso es lo sustancial en este tema”. Es entonces cuando el periodista pregunta a la diplomática si, en su opinión, un Kosovo independiente de carácter musulmán en el corazón de Europa agrava el problema.

"Un país de pureza étnica en Europa"

“Creo que eso está muy claro. Por supuesto, estamos ante un intento de crear un país de pureza étnica en medio de Europa. Una de las normas básicas, uno de los principios legales básicos para Europa, es no tomar en la práctica principios étnicos para formar un estado, lo que se está conculcando de forma total en este caso”, responde la embajadora serbia. En este sentido, y sobre los muy distintos informes internacionales que describen la fuerte penetración del yihadismo en Kosovo, Jela Bacovic no cree que este sea el problema principal “en estos mismos momentos”. “Sin embargo, es un problema que ni puede, ni debe ser ignorado, que va a crecer produciendo más tensión. Es un tema que debe ser tomado en cuenta de forma muy detenida, en especial por las fuerzas internacionales. Como usted sabe las fuerzas internacionales están manteniendo la paz allí y por ello deberían mantenerse en permanente alerta”. A continuación, el periodista recuerda el recelo que levanta en las principales capitales europeas, además de en la estadounidense, el apoyo sin fisuras de Rusia hacia Serbia, un recelo muy superior al prácticament nulo que parece desencadenar la penetración del islam más radical en los Balcanes, con Kosovo y Bosnia a la cabeza. En este sentido, en lo que desde algunas cancillerías occidentales se ve como el gran abrazo del oso ruso -y del panda chino- a Belgrado, la embajadora describe el callejón sin salida en que se vio envuelta la diplomacia serbia, un callejón sin salida que ella debió conocer bien desde la dirección de la delegación serbia para el acceso a la Unión Europea en Bruselas.

“Para ser sincera, tengo que decir que intentamos encontrar aliados en Europa, los más posibles, para que nos apoyaran… Cuando hablamos de la Unión Europea, de los principales países de la Unión Europea, los que pertenecen al Consejo de Seguridad (de las Naciones Unidas) y, por supuesto, otros países, en la práctica no tuvieron una comprensión similar del problema tal y como nosotros lo vemos”, responde la embajadora. “Por esta razón, Serbia eligió el único camino posible para ayudarse a sí misma (consiguiendo el apoyo de Rusia), en la práctica, la única salida y la única posibilidad que teníamos. Rusia es un socio muy fiable, y nosotros seguimos esa comunicación, pero tampoco rompemos ninguna conexión, ninguna comunicación, cooperación o discusión con los países europeos, no sólo con los que son nuestros aliados en estos momentos, sino con todos ellos”. Las tensiones en las que se debate Serbia entre los polos ruso y europeo occidental quedaron dirimidas en las últimas elecciones presidenciales con un práctico empate técnico entre las dos opciones, aunque con la leve ventaja que permitió triunfar al candidato que miraba más a Bruselas que a Moscú. En ese sentido, el periodista pregunta si un puesto en la Unión Europea podría hacer olvidar una potencial renuncia serbia a Kosovo.

"Serbia no renunciará a Kosovo por la UE"

“Este es uno de los problemas más delicados, o de las preguntas más delicadas. En primera instancia debo de decir que no. Creo que Serbia ni puede ni podrá aceptar ninguna renuncia a cambio de la Unión. Esto no es posible en absoluto, por muchas razones”, responde, categórica, la embajadora sin perder la suavidad de su dicción ni el diplomático pulido de las ideas. “Toda esta cuestión, todo este problema ha ido demasiado lejos. Incluso si con anterioridad, hace mucho tiempo, pudiéramos haber hablado de un acuerdo, de una solución, ahora ya no es posible”. “Además, no es tan sencillo”, añade. “Hablar de las relaciones entre Kosovo y Serbia como dos entidades separadas dentro de la Unión Europea es una cuestión aún muy lejana. Este es un problema no sólo grave para la comunidad internacional, sino para Serbia, porque Kosovo es parte de Serbia, y hay todavía una enorme población (serbia) viviendo allí, y, además, nuestra cultura, nuestra herencia están allí. Lo que estamos pidiendo es sentarnos, negociar este problema, y solucionar esta cuestión de una forma aceptable para ambos. La Unión Europea es un gran objetivo, un deseo, pero no es, en absoluto, una compensación por nada”.

Cuando la entrevista termina, la embajadora se levanta, pide su tarjeta al periodista y, en intercambio, le alcanza la suya. La cartulina está ligeramente arrugada, como si hubiera sido ofrecida varias veces antes de que alguien hubiera consentido en aceptarla.



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