NUEVO DIGITAL Internacional - Crisis en los hospitales británicos: Estudiantes musulmanas de medicina se niegan a prácticas básicas de higiene médica por considerarlas "inmodestas" para su recato
NUEVO DIGITAL - Internacional

Crisis en los hospitales británicos: Estudiantes musulmanas de medicina se niegan a prácticas básicas de higiene médica por considerarlas "inmodestas" para su recato

Crisis en los hospitales británicos: Estudiantes musulmanas de medicina se niegan a prácticas básicas de higiene médica por considerarlas "inmodestas" para su recato

29.02.08 • 03:17 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Remangarse hasta el codo para lavarse antes de entrar en un quirófano. Y si se remangan, negarse a hacerlo delante de hombres. Incluso, se han dado casos de rotundas negativas a frotarse los antebrazos con alcohol. No es Irán. De hecho, en Irán se están produciendo esporádicos choques violentos entre ciudadanos y la Policía de la Castidad ante el acoso a mujeres por lo que los agentes de la Virtud consideran indecoro en el vestido. Por el contrario, la sedición hospitalaria se está produciendo en los centros médicos del Reino Unido, donde jóvenes musulmanas estudiantes de medicina se niegan en redondo a desnudar su antebrazo en público, sea para lo que sea, incluyendo para participar en operaciones quirúrgicas. La Asociación Médica Islámica del país apoya a sus “hermanas” en el motín contra las indecorosas prácticas de la profilaxis quirúrgica infiel. Los siguientes son los datos de la revuelta que ya está corroyendo con estrambóticas propuestas de ‘compromiso’ incluso las prácticas y las relaciones habituales en el interior de los quirófanos.

[Más:]

Al final, lo consiguió. La holandesa conversa que denunció cómo había sido expulsada de una piscina pública por bañarse en ‘burkini’ ha logrado que las autoridades modifiquen las normativas de vestuario permisible para acomodar al traje islámico de buzo sin buceo. No es, ni con mucho, el primer caso. De hecho, a finales de enero, un tribunal sueco no sólo amparaba el derecho de las musulmanas a bañarse en piscinas públicas completamente vestidas -no con el burkini, sino con toda la ropa exterior e interior ‘de calle’ que consideraran oportuna-, sino que, además, obligaba al ayuntamiento de Goteburgo al pago de una indemnización de medio millón de euros por los "daños psicológicos" causados a una mujer, expulsada de unas instalaciones públicas por zambullirse con media producción textil de Suecia por encima y por debajo, mientras que, además, el juez alertaba contra la “alienación” que pudiera producirse en estas personas el obligarlas a bañarse con ropa ligera (en ND).

"Desobediencia de las normas de higiene" en los hospitales

En el Reino Unido o en Francia ya se dan casos de cierres de instalaciones públicas para uso exclusivo y reservado no ya de mujeres, sino de mujeres musulmanas en exclusiva (en ND). Organizaciones islámicas de Europa y Australia exigen que las normas comunes sobre vestuario en piscinas públicas no se apliquen a las musulmanas (en ND), y se dan casos de mujeres de esta religión que toman una sauna y después se refrigeran en la piscina, y todo ello sin desprenderse en ningún momento del niqab que las cubría de arriba abajo -excepto manos, pies y ojos- más la ropa interior correspondiente. Algunos líderes comunitarios musulmanes británicos ya se escandalizaban ante esta práctica y reconocían que ya no se trata de una cuestión de religión, sino de simple y llana higiene, "y no de derechos religiosos" (en ND). Pero la higiene también es discutible. Al menos, según el islam. Y no sólo la higiene personal y pública, sino también la médica. En el Reino Unido ya se lucha en el nuevo frente de la misma guerra.

La prensa local de Liverpool habla de las “conversaciones de crisis” que los responsables del hospital infantil de Alder Hey están manteniendo con jóvenes musulmanas estudiantes de medicina que se niegan a remangarse hasta el codo para lavarse en la habitual práctica médica de higiene. La razón que dan está basada en un hecho obvio: remangarse hasta el codo, y trabajar con batas cuyas mangan terminan en la articulación, deja expuesto el antebrazo, lo que se considera como una muestra de “inmodestia”. Es más: desde el Royal Liverpool Hospital se admiten casos de musulmanes del personal médico y de enfermería -hombres y mujeres- que se niegan a esterilizarse los antebrazos con alcohol, en una prohibición extrapolada del Corán. Algunos de estos graves conflictos se están solucionando a base de establecer instalaciones separadas para las estudiantes musulmanas, donde puedan despojarse del hiyab y ponerse la bata médica sin ser vistas en ningún momento por ningún infiel, hombre o mujer. El problema se produce con la -de momento- irrenunciable exigencia facultativa de que cualquier presente en un quirófano deba esterilizarse los antebrazos y trabajar con ellos desnudos. En medio de una generalizada "desobediencia de las normas de higiene" por parte de los estudiantes musulmanes, las autoridades sanitarias insisten en su política de ‘antebrazo desnudo, lavado y esterilizado’ para trabajar con pacientes, con exigencia redoblada en los quirófanos. Sin embargo, la Asociación Médica Musulmana británica considera todo esto una intolerable intromisión en las creencias religiosas del personal médico y sanitario.

"Guantes médicos hasta el codo" especiales para musulmanas

“Ninguna mujer musulmana practicante -ya sea médico, estudiante de medicina, enfermera o paciente- debe ser obligada a desnudar sus brazos por debajo del codo”, decía un portavoz de la organización médica musulmana, la misma cuyo presidente llegó a recomendar no vacunar a los niños porque las vacunas occidentales podrían contener elementos ‘haram’ o prohibidos por el islam, como gelatinas procedentes del cerdo o de animales que, en todo caso, no hayan sido sacrificados bajo las normas del islam (en ND). Por cierto, esta recomendación de un médico de ese rango y en país occidental redobló los constantes rumores en múltiples países islámicos en el sentido de que las vacunas producidas en Occidente y dispensadas por las organizaciones de ayuda humanitaria no sólo son “impuras” para un musulmán, sino que, además, contienen elementos que pretenden esterilizar a los niños, dentro de un maquiavélico plan europeo y estadounidense para terminar con los fieles de esa religión. Esta es una histeria que, por otra parte, no sólo se da en el Tercer Mundo, sino que también ha llegado al Reino Unido vía emigración, país donde las autoridades se encuentran en permanente alerta por la baja tasa de vacunaciones de niños que se registra entre la población musulmana, con devastadoras consecuencias en la incidencia de enfermedades que van desde la gripe a la polio o la difteria.

En todo caso, esta vez, la Asociación Médica Musulmana del Reino Unido ha reconocido los extremados riesgos profilácticos deducidos de manipular y operar con la parte inferior del brazo recubierto de ropa y, para ello, ha propuesto una especie de ‘burkini’, pero, precisamente, 'de antebrazo'. “Una posible solución podría ser la fabricación de guantes largos, estériles y desechables que alcancen a cubrir hasta el codo”, proponía un portavoz de la organización, quizás sin vislumbrar las explosivas connotaciones que, para el corrompido Occidente, pueden tener los guantes hasta el codo. Por cierto, en Egipto, entre otros países, también se las están viendo con las exigencias de sus enfermeras y doctoras, que insisten en trabajar con la cara cubierta por un pañuelo, práctica prohibida para la que se han establecido multas, pero en ningún caso la expulsión del puesto. En un caso famoso en Turquía en su momento, un adolescente perdía un testículo y veía amenazada la función del otro después de que dos doctoras con pañuelo islámico se negaran a explorar la zona genital del joven tras ingresar éste de forma urgente en un centro sanitario.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección