NUEVO DIGITAL Internacional - El asesor musulmán del sistema penitenciario británico exige la exención de los tratamientos de rehabilitación a violadores y asesinos sexuales de religión islámica porque "va contra su religión discutir con otros sobre sus delitos"
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El asesor musulmán del sistema penitenciario británico exige la exención de los tratamientos de rehabilitación a violadores y asesinos sexuales de religión islámica porque "va contra su religión discutir con otros sobre sus delitos"

El asesor musulmán del sistema penitenciario británico exige la exención de los tratamientos de rehabilitación a violadores y asesinos sexuales de religión islámica porque "va contra su religión discutir con otros sobre sus delitos"

10.04.08 • 18:01 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

“Ellos intentaron hacerme ir a rehabilitación, pero yo dije ‘no, no, no’”. Es el ya bien conocido estribillo de ‘Rehab’, la multipremiada canción de Amy Winehouse. El hermoso y dramático tema de la cantante de profético apellido -y apocalíptico cuerpo- podría servir de inmerecida banda sonora a los más sórdidos delincuentes musulmanes de carácter sexual del Reino Unido, los cuales pretenden eludir los programas de rehabilitación apoyándose en las "enseñanzas" de su religión que, sin embargo, no les impidieron las violaciones, los abusos sexuales de mayores o menores (ND), la pedofilia, cuando no el asesinato en caso de resistencia. Sin embargo, lo que en el tema de Amy Winehouse es un autobiográfico y angustiado rechazo a los programas de ‘rehab’(ilitación) de su alcoholismo (“no es sólo por mi orgullo, es sólo hasta que estas lágrimas se hayan secado”), en el caso de asesinos y violadores sexuales islámicos se convierte en una exigencia que se apoya en potenciales demandas por discriminación religiosa en el trato penitenciario.

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Todo comenzó con la anónima carta que un anónimo y supuesto preso de religión islámica envió a una revista británica especializada en el sistema penitenciario nacional. En ella, el abajo (no) firmante exponía: “Siempre he insistido en que iba contra las enseñanzas islámicas discutir con alguien sobre tu delito. Y no digamos hacerlo dentro de un grupo”.

"Legítima posición islámica"

De forma inmediata, Ahtsham Ali, el consejero musulmán del servicio penitenciario del país, aparecía en los medios para defender lo que consideraba como una “legítima posición islámica”, posición que, según anunciaba, iba a comenzar a “impulsar con alguna urgencia” entre sus “colegas”, incluyendo entre ellos a los responsables de los servicios de rehabilitación para delincuentes de carácter sexual, Sex Offender Treatment Programme (SOTP) en su denominación interna. En horas, la “legítima posición islámica” ya ha recibido no sólo acuse de recibo, sino también el primer apoyo implícito después de que una portavoz del mismo servicio penitenciario declarara: “Actualmente intentamos asegurarnos de que las políticas del SOTP se muestran sensibles con la diversidad de religiones dentro del contexto de la prisión”.

Pero el “contexto de la prisión”, que se sepa hasta el momento, sólo exige exenciones de rehabilitación en el caso de los prisioneros musulmanes por delitos sexuales. La organización que agrupa a los funcionarios encargados de las libertades condicionales considera cómo “lo lógico es que, si los musulmanes no participan en los programas para delincuentes (sexuales) y por tanto su comportamiento delictivo no puede ser evaluado, debería ser improbable que se les concediera una libertad condicional”. También el autor del Prisions Handbook, el manual de 850 páginas que sirve de referencia anual a los funcionarios de prisiones de Inglaterra y Gales, declaraba: “Los musulmanes que no quieran tomar parte del curso (de rehabilitación) podrían pasar más tiempo en prisión puesto que el riesgo de reincidencia no puede ser comprobado por el programa de tratamiento”.

La "discriminación religiosa" de la rehabilitación de delincuentes sexuales

Sin embargo, estas opiniones también eran matizadas de forma inmediata, a veces incluso por los mismos que las formulaban. La propia organización de funcionarios de vigilancia penitenciaria admitía que los delincuentes sexuales musulmanes “podrían buscar una reparación legal a través de una revisión judicial (de sus casos) bajo el argumento de que han sido discriminados como consecuencia de su religión”. Por su parte, el Partido Conservador, a través de su secretario de Justicia en la sombra, también tomaba posición: “Una cosa es dispensar a un prisionero en función de su fe en relación a la comida o a la oración, y otra distinta es que un prisionero no quiera tomar parte en la rehabilitación. No debería ser tratado de forma distinta a los demás, (aunque en ese caso) podría significar que pasara más tiempo en custodia”.

En todo caso, y en idéntica estrategia a otras audaces ofensivas en la introducción de reivindicaciones islámicas en abierto rechazo, cuando no desafío, a las leyes civiles británicas, el debate, una vez más, ha sido abierto. Se presentan pros y contras. Pero, en sospechosa e inmediata concatenación de acciones y reacciones, la brecha era abierta tras la 'anónima' misiva aparecida en un lugar tan estratégico como una revista penitenciaria, inmediatamente recogido el guante por el 'consejero musulmán' del servicio de prisiones del Reino Unido con anuncio expreso de apoyo a la reivindicación e inicio de "negociaciones" con las autoridades.

De las grúas iraníes al "recolector de cabezas" saudí

Por el momento nadie ha aclarado en qué parte del Corán o en qué hadices se basa la exigencia de exención de tratamiento de rehabilitación para los delincuentes y criminales sexuales del Reino Unido, ni, por otra parte, tampoco en qué parte del Corán o en qué hadices se apoyaron para abusar, violar o asesinar a personas de la misma o de distinta creencia, sin reclamación de tanto derecho de creyentes ni tanta amenaza de discriminación religiosa para las agresiones sobre la carne femenina en bruto. En países reciamente musulmanes, como Irán o Arabia Saudí, esos delitos se pagan con la decapitación o con la horca, por mucho que en sus códigos penales-religiosos, varios de los considerados como delitos sexuales en Occidente sean tan sólo prácticas asentadas de la tradición islámica (ND).

A veces, como en el caso de la infidelidad, nada menos que el presidente del Consejo Musulmán Británico ha llegado a cuestionar "por qué no" debería importarse la lapidación (ND), dentro de la cerrada ofensiva para imponer la sharia como sistema legal paralelo en el Reino Unido. También sucede lo contrario: los graves 'delitos' sexuales que, como la homosexualidad, no lo son en el impío Occidente, en las mismas recias naciones islámicas se pagan, en el mejor de los casos, pudriéndose en las prisiones del divino orden de la Umma, o, en soluciones extremas pero no infrecuentes, con un último balanceo en lo alto de una grúa iraní (ND), o bajo el no siempre certero tajo del afable y bienhumorado verdugo saudí, divertido "recolector de cabezas volando" (ND).



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