Webislam y Junta Islámica: Miles de euros de dinero público español para ponerle comillas al 'terrorismo' de ETA
XSi los chicos de Mecano veían mucha niña mona y ninguna sola, en el islam español de los conversos de Junta Islámica lo que se ve es mucha palabra buena y ninguna sincera. Incapaces de resistir la atracción por cualquier totalitarismo religioso o político, la presentación de un libro el viernes pasado sobre un autodeterminado “euroislam” -escrito por uno de los más virulentos e insultantes miembros del conglomerado familiar de Junta Islámica y sus organizaciones satélites-, chocaba con la realidad de la habitual descarga de odio tercermundista y occidentalófobo que sólo un par de días antes había excretado el órgano oficial en el que el mismo euroislámico del libro ocupa un puesto de responsabilidad. La irreprimible atracción por los Chávez(es), Fidel(es) y cuanto dictadorzuelo bananero -o cocalero- sirva para justificar su antiimperialismo de anti-McDonald’s, con un pasado anclado en el fracaso personal y político en las ruinas comunistas, llevaba a los editores de Webislam demasiado lejos. O demasiado cerca. En concreto, a las calles españolas donde los carniceros de ETA han asesinado a mil personas, al parecer muertas sólo por las comillas del terrorismo con comillas con que el articulista elegido para apoyar la brutalidad china en el Tibet criticaba que ”la lucha armada de la clandestinidad vasca sea odiada por mucha gente y esté considerada como ‘terrorismo’”.
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Con Chávez relativamente tranquilo en su intento por cazar la gran cabeza propagandística de Ingrid Betancourt y aparecer como gran benefactor internacional más allá de los apoyos soterrados a los camaradas revolucionarios y antiimperialistas de las FARC; y con Raúl Castro dando tibios, casi ridículos, pero sintomáticos pasos de que el horror revolucionario cubano de disidentes pudriéndose en las cárceles y despiadada represión de libertades individuales pudiera alguna vez concluir, los editores de Webislam decidieron apartar la vista de la revolucionaria América Latina para buscar alguna otra zona en el mundo donde la coacción pura y dura pudiera seguir alimentando la máquina del antiimperialismo islámico tercermundista. Y, en esto, cuando no llegó Fidel, apareció providencialmente el Tíbet y los grandes líderes de las libertades de Pekín, quienes, todavía con los Juegos Olímpicos por comenzar, ya han obtenido el récord mundial de ejecuciones por condena a muerte en términos absolutos (y Arabia Saudí, en términos relativos 'per capita'), según Amnistía Internacional, unos líderes chinos aún anclados en el maoísmo en el que muchos provectos neosantones musulmanes españoles echaron dientes y barba, a veces remojadas por estalinismos y trotskismos varios por variar la dieta.
Monos, cerdos y el País Vasco
“¡Usted no! ¡Usted!” se titulaba el artículo copia-y-pegado de Rebelión -y también republicado por Gara-, escrito por una “persona” aficionada a las comillas -en cuyo honor se entrecomilla también su potencial cualidad humana-, y en traducción de otras dos “personas” pertenecientes a “los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala”. La firma de autor, traductor, publicador y replicador ya indican las querencias bajo las que se oculta el “euroislam” de los conversos del libro presentado el viernes pasado, con la asistencia de este periodista, quien acudió solo al acontecimiento, abierto y de convocatoria pública, en el salón de actos de una conocida macrolibrería en el centro de Madrid. Mientras Abdennur Prado lanzaba, con sonrisa beatífica, místicas intenciones de fe, y se declaraba “refractario al dogmatismo y a la ortodoxia”, -y mientras el cogote de este periodista sentía el cosquilleo hostil del único alto cargo presente de Junta Islámica que le conocía físicamente-, el dogmatismo y la ortodoxia de las férreas nomenclaturas islamorevolucionarias populares colaban, entre los 99 nombres de Alá, la liberadora constatación de que los mismos que piden que China “quite sus manos del Tíbet”, no hacen lo mismo con “Chechenia”, “el País Vasco”, y, “por supuesto, Palestina”.
Cabe pensar que el heroico articulista republicado por Webislam se refería a la Palestina donde, sólo unos días antes, el parlamentario de Hamas y también beatífico clérigo islámico, Yunis Al-Astal, tronaba en día santo y en púlpito halal, contra "los cerdos y los monos" que caerán ante el próximo dominio islámico del mundo. "Muy pronto, Alá lo quiera, Roma será conquistada, igual que lo fue Constantinopla, como fue profetizado por nuestro profeta Mahoma. Hoy, Roma es la capital de los católicos, la capital de los cruzados, que ha declarado su hostilidad al islam, y ha plantado a los hermanos de los monos y los cerdos en Palestina con el fin de impedir el renacimiento del islam. Esa capital (Roma) será un puesto avanzado para las conquistas islámicas que se extenderán por Europa en su totalidad, y entonces pasarán a las dos Américas, e incluso a la Europa del Este", decía el santo varón palestino, clérigo y parlamentario (vídeo, en árabe con subtítulos en inglés).
Bienpensantes (sic) barrigas infladas de cerveza
¿El lenguaje del habitual perfil clínico de sanguinario psicópata musulmán del Medio Oriente? No muy lejos del tono del clérigo de Hamas, Abdennur Prado cambiaba en sus artículos las referencias a "los cerdos y los monos" por otras más occidentalizadas, alejadas de la zoología de inspiración coránica. Glosando con íntima y mal contenida pero santa cólera la retirada de una ópera de Mozart en Alemania ante el pánico de sus promotores por las amenazas recibidas al incluir el montaje, entre otras, una cabeza de Mahoma, Prado, teólogo místico de fin de semana con ínfulas de Averroes, describía el miedo europeo a la violencia islámica como "una fantasía creada al gusto del bienpensante (sic) europeo, satisfecho con su cultura de museo, incapaz de comprometerse con la realidad que le rodea". Y concluía: "El fantasear sobre el ‘fanatismo oriental' les hace sentirse bien consigo mismos, con su barriga inflada de televisión y de cerveza" (En ND).
Dejando de lado la extremada dificultad de discernir de qué están "infladas" las muy prominentes "barrigas" que ostentan algunos miembros de Junta Islámica, y la no menor extremada dificultad de separar las barrigas santas de las que no lo son -presuntamente infladas también por las "fantasías" sobre el "fanatismo oriental" de clérigos de Hamas, además de por la "cerveza"-, tras el infinito desprecio del converso se encuentra la "manada de analistas de salón", sin que Averroes aclarara en su artículo, si la manada se recoge por la noche en las ramas de los árboles o en las cochiqueras, en donde un día serán exterminados, que es la versión medio-oriente que cualquier clérigo de Hamas habría preferido sin necesidad de recurrir a tanta cerveza ni a tanta barriga.
"La lucha armada de la clandestinidad vasca"
Y es que, en esto, llegó Abdennur Prado, acompañado de Juan José Tamayo, padre y maestro mágico de la teología de la liberación, y liróforo celeste de guardia del conglomerado familiar de Junta Islámica, además de coartada fija para echar un “cristiano” al circo de la lucha contra la “islamofobia”, la cantinela escupida contra quienes no tienen barrigas puras. Pero en esos mismos momentos, el servidor de Internet de Webislam proclamaba su particular teología de la liberación vasca, “pueblo” que, entre excitadas condenas a los “gobiernos opresores”, “no tiene un líder romántico como Nelson Mandela o (como) el Dalai Lama”. “El Estado español que se erigió de las ruinas de la detestada dictadura de Franco disfruta de una gran popularidad en el mundo. España pertenece a la Unión Europea, que está más o menos en el campo estadounidense: unas veces más, otras veces menos”, añadía el autor, para concluir cómo “la lucha armada de la clandestinidad vasca es odiada por mucha gente y está considerada como «terrorismo», sobre todo después de que España concertó con los vascos una autonomía de largo alcance. En estas circunstancias, los vascos no tienen ninguna oportunidad en absoluto de ganar el apoyo mundial para su independencia”.
El viernes por la tarde, en el salón de actos de la librería madrileña, donde, a pesar de un trasiego de miles de personas por el establecimiento, los asientos sólo estaban ocupados por algunos “hermanos” del autor del libro -con esa denominación se dirigió a ellos-, cargos de empresas satélites del conglomerado Junta Islámica (incluida la responsable del negocio de la certificación ‘halal’, que se aventuró con una poco afortunada pregunta incluso en territorio amigo), una decena de curiosos -más este periodista, de dudosa adscripción grupal, pero que, en cuanto pudo, estrechó la mano poco convencida y mucho menos firme del único islámico al que conocía personalmente-, a esa hora del viernes por la tarde, la primera fila del salón de actos estaba ocupada por la autoridad pertinente, bajo la advocación de Pedro (González) Zerolo, en su encarnación de líder del movimiento español de “Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales”, extraños organizadores del acto de presentación del libro islámico, pero otra de las curiosas y constantes alianzas que, sin embargo, en cualquier país islámico, habría terminado en una cárcel marroquí, cuando no bajo una espada de verdugo saudita, o colgando de una grúa iraní.
Un Zerolo junto al cadáver asesinado por unas comillas
Pero el mismo (González) Zerolo que asistía arrobado a la presentación de Prado, -enfrascado en ese momento en demostrar a la magra audiencia “cómo el islam del siglo X puede servir hoy a nuestro tiempo” (sic)-, también pertenecía y pertenece a la ejecutiva de un partido que, como el Socialista Obrero Español, acababa de enterrar a otro asesinado, abatido no por unas comillas, sino por las balas del “terrorismo” con comillas que sus invitados proclamaban en su sitio web. Unos días antes, en pomposo -e ignorado- comunicado público, el presidente de Junta Islámica, Mansur Escudero, quizás envalentonado por el resultado de las elecciones españolas, y, en cualquier caso, necesitado de un protagonismo del que reniegan como de la peste otras organizaciones musulmanas -de conversos antiguos compañeros, o de representantes de los emigrantes marroquíes que nada saben de los actuales ‘almanzores” victoriosos-, "exigía" a Esperanza Aguirre “una rectificación inmediata” sobre las acusaciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid en el sentido de que Junta Islámica estaba financiada por el Partido Socialista Obrero Español. “En caso contrario, estudiaremos con nuestro gabinete jurídico el inicio del correspondiente procedimiento judicial”, remachaba el comunicado de Escudero, Mansur-Almanzor, el Victorioso, por cierto, en idéntica acepción de la que Francisco Franco se autoconcedió en su anagrama, donde una gran “V” indicaba el mismo Víctor en latín que el Mansur/Almanzor andalusí adoptado por el converso antifascista.
“Desmentimos de forma contundente la acusación de estar financiados por el Gobierno del Sr. José Luís Rodríguez Zapatero. Nuestra entidad sólo recibe una subvención anual procedente de las convocatorias de la Fundación Pluralismo y Convivencia, y que por segundo año consecutivo, asciende a 12.000 euros. Esta cantidad se destina íntegramente a nuestro medio de expresión www.webislam.com”, apuntaba el comunicado, duplicando la cantidad confesada en entrevista con Nuevo Digital (ND), para concluir cómo, su organización, también vía Webislam, pretende fomentar, entre otras nobles causas, “los derechos humanos (…) y el reconocimiento de (los) derechos de las minorías”, se supone que con excepción de la minoría tibetana y echando una gran velo de ignominia sobre los “derechos humanos” de quienes, en su opinión, quizás sólo fueron asesinados por ser demasiado sensibles a las comillas que les dispararon o que les destrozaron en forma de la metralla formada por los inocentes e inofensivos signos de puntuación revolucionarios.
