De los 'papeles para todos' al papelón para el Estado español - Comisiones Obreras: "La emigración ha alimentado un modelo de crecimiento poco productivo e intensivo en mano de obra que ha debilitado la cohesión social"
X- ACTUALIZACIÓN (25/04/08) - José María Fidalgo, secretario general del sindicato español Comisiones Obreras
- EL PERIÓDICO (ESPAÑA) - José María Fidalgo: "El inmigrante que no tenga trabajo, mejor que no venga"
- COTIZALIA (ESPAÑA) - Fidalgo: "O nos ponemos de acuerdo o en 10 años no se pueden pagar las pensiones"
- NUEVO DIGITAL (02/04/08) - Reino Unido: Un informe de la Cámara de los Lores demuele los tópicos positivos asociados a la inmigración masiva, mientras algunos economistas agravan sus consecuencias
- NUEVO DIGITAL (21/04/08) - España intenta desembarazarse de cientos de miles de inmigrantes que ya no necesita: La Europa Occidental, asfixiada por el exceso de extranjeros en economías en crisis; la Oriental, por la falta de mano de obra en países en crecimiento
“Contingentar la entrada de inmigrantes en relación a la capacidad de asimilación del país que, a su vez, es función de las necesidades estructurales –y no coyunturales– de empleo de la economía española y de la solvencia del Estado del Bienestar”. Esta es una de las medidas sugeridas por el Gabinete Técnico Confederal del sindicato español Comisiones Obreras en un amplio estudio sobre “el impacto de la inmigración en el mercado del trabajo español”. Atrás, muy atrás, parecen quedar los ardorosos manifiestos y manifestaciones de protesta contra el “racismo” (pdf), la “xenofobia”, el “neoliberalismo”, los “discursos alarmistas” sobre la emigración, la “insolidaridad y el consumismo del Norte” y su responsabilidad en el “cambio climático”, y toda la incontinencia epitetal de fácil disparo automático a la que federaciones territoriales y sectoriales del sindicato se lanzaban hasta no hace tanto, con apoyo tácito y, a veces explícito, de la sede confederal en Madrid. Sin embargo, el ‘cambio climático’ de verdad parece haber llegado a las mentes pensantes de la central sindical que, ahora, se lanzan a una no menor incontinente y apasionada exigencia de férreos controles de fronteras, exigencias de visados, mantenimiento de vetos de inmigrantes por países, y hasta “modulaciones del derecho de reagrupamiento familiar”.
Seguimiento:
La palabrería pseudotécnica de farragoso seguimiento intenta, pero no consigue, encubrir la contundencia de las medidas propuestas en el informe del departamento de estudios del sindicato español. Para empezar, la exigencia de que se plantee la entrada de inmigrantes poniendo las luces largas de las necesidades “estructurales” y no las luces cortas de las demandas “coyunturales” del empleo en España supone torpedear de lleno las políticas que, desde hace al menos una década, plantearon una política de ‘puertas abiertas’, reforzada por consecutivos procesos de regularizaciones masivas -muchos de ellos irresponsables y algunos, además, grotescos- que llevaron a una avalancha por la que España se convirtió en el segundo país del mundo en recepción absoluta de emigración, únicamente por detrás de Estados Unidos, donde sólo el PIB de California es superior al del conjunto de España, y donde tan sólo el estado de Texas es ya más extenso que toda la superficie española peninsular e insular (ND).
Estado del Bienestar en España: "Polo de atracción"
Pero, además, en su informe, publicado por el think-tank español Real Instituto Elcano (edición web - edición pdf), el sindicato no sólo denuncia las ansias y las codicias con que determinados sectores productivos han exigido “mano de obra barata” sin pensar en las consecuencias para un país que ahora deberá hacerse cargo, en su conjunto, de deudas y responsabilidades, sino que, por añadidura, Comisiones Obreras relaciona tal voracidad importadora de inmigración con la sostenibilidad del Estado del Bienestar, un Estado del Bienestar que también debe dar ‘bienestar’ a la inmigración, y que, al final, lo hace de forma precaria tanto a los que ya estaban como a los que llegaron.
En ese sentido, son precisamente las extremadamente generosas prestaciones sociales españolas las que han contribuido y contribuirán al efecto llamada de más inmigrantes, un efecto llamada que los técnicos del sindicato denominan, pudorosa y eufemísticamente, “polo de atracción”. Sin embargo, como informaba esta misma semana ND destilando la habitual parafernalia retórica sobre ‘solidaridades’ y ‘derechos de los inmigrantes’ del nuevo gobierno español, la cuestión es que ya no sólo se sabe que no se van a marchar los cientos de miles inmigrantes que no son necesarios -ni muchos más que irán dejando de serlo según se vaya acentuando el efecto dominó de la crisis-, sino que ni tan siquiera van a dejar de entrar cientos de miles más por las varias vías -legales e ilegales- por donde han venido accediendo en los últimos quince años. Comisiones Obreras, en su estudio, lo confirma.
CC.OO.: "Limitar el reagrupamiento"
Tras constatar la enorme presión sobre los servicios públicos que ha provocado la avalancha, el sindicato expone cómo “ahora que la actividad económica se desacelera”, el “ajuste” quedará “nuevamente en manos del mercado”, por lo que cabría pensar que “los inmigrantes dejen de venir por el recorte de oportunidades o que los que ya están aquí desempleados se vayan en busca de empleo a otros países”.
“No parece, sin embargo, que estos efectos se vayan a producir, al menos de una manera automática y completa”, añade el informe de la central sindical. “En primer lugar, porque el Estado del Bienestar va a seguir ejerciendo como polo de atracción; en segundo, porque existe un riesgo importante de aumento de la economía más informal alimentada por los propios inmigrantes desempleados –como la venta de CD en la calle, la prostitución o los servicios personales a domicilio–, y, en tercer lugar, porque la inmigración va a seguir creciendo a través del reagrupamiento familiar”. En este sentido, el estudio de Comisiones Obreras se lanza al cuello de algunos de los grandes e intocables mantras de los enfoques de “solidaridad” y del resto de etcéteras de ristra 'progresista'. De entrada, el sindicato propone limitar de forma estricta un “derecho” como es el del reagrupamiento, y, si no se puede o no se opta por ello, “aumentar el gasto público” -en solución clásica de 'solidaridad'- “para financiar las disfunciones que ello puede generar en el mercado de trabajo y en el Estado del Bienestar”.
"Promover la exigencia del visado"
En nota a pie de página, la letra pequeña de la anotación no deja de recordar cómo “en España tienen derecho a reagrupar a su familia los extranjeros con un año de residencia legal que han renovado su permiso de residencia” y cómo “pueden reagrupar al cónyuge, hijos menores de 18 años y ascendientes”, pero añadiendo a continuación cómo, en una potencial explosión de reagrupamientos en progresión geométrica “las personas agrupadas pueden, a su vez, obtener el derecho a reagrupar a sus familiares”. El sindicato recuerda que, "a diferencia de los demás inmigrantes, los reagrupados pueden incorporarse a la actividad laboral en cualquier sector y ocupación –no están sujetos a las condiciones de la llamada ‘situación nacional de empleo’–, lo que puede provocar fricciones en el mercado de trabajo dada su progresiva importancia en el flujo de entradas legales".
¿Fricciones? Las fricciones no sólo se producen y producirán en el mercado de trabajo, sino también parecen estar ya dándose en el discurso clásico izquierdista y sindical español. De hecho, ya ahora mismo, y dentro del capítulo para “ordenar los flujos de entrada”, Comisiones Obreras se lanza a “promover la exigencia de visado a todos los países de los que se recibe o se prevea se pueden recibir flujos significativos de inmigrantes”, una medida que se hace acompañar de otras no menos 'represivas' y 'coactivas', como “aumentar los recursos destinados al control de fronteras” y “mantener el período transitorio a la libre circulación de trabajadores procedentes de Rumanía y Bulgaria hasta que se normalicen sus entradas”.
"Agravamiento de los problemas de cohesión"
Por el contrario, el informe publicado por el servicio de estudios del sindicato achaca la “irregularidad” de la situación de cientos de miles de extranjeros en España, no a la economía sumergida "como habitualmente se piensa", sino a "la ausencia de mecanismos para asegurar el cumplimiento de las leyes" en la búsqueda de una “rebaja de protección por desempleo del colectivo de trabajadores extranjeros”, lo que, a su vez, “agrava los problemas de cohesión generados por un modelo de crecimiento que ha incrementado la dualización del mercado de trabajo español entre buenos y malos puestos de trabajo”.
La conclusión, para el sindicato español, es que "la emigración ha alimentado un modelo de crecimiento poco productivo e intensivo en mano de obra que ha debilitado la cohesión social". Es en este contexto cuando, ahora, tras el impacto de una crisis que ya lleva a barrios enteros de mayoría inmigrante a que los ya desocupados hombres se pasen las mañanas deambulando por las calles o jugando a las cartas en los bares, todos, nativos y no nativos, con papeles y sin papeles, se encuentren ya bullendo en la misma marmita mientras, sobre el valle de lágrimas, los más insospechados jinetes celestiales comienzan a soplar las más atronadoras trompetas del Apocalipsis.
