Estados Unidos, en retirada ante la yihad de la corrección política: La administración Bush pide a funcionarios y diplomáticos que dejen de llamar 'terrorismo islamista' al terrorismo islamista
X- NUEVO DIGITAL (07/02/08) - Londres reconoce la poligamia musulmana a efectos de prestación de servicios sociales, y publica una normativa para funcionarios prohibiendo la utilización de términos como "terrorismo islámico" o "choque de civilizaciones"
En la retaguardia, la guerra la libran las palabras. Como la poesía para Celaya, las palabras son un arma cargada de futuro. Un arma que, para muchos, es necesario desactivar. “Terminología para definir a los terroristas: Recomendaciones de los musulmanes estadounidenses”, se titula el documento remitido a los principales organismos del gobierno de Washington para, según se dice, “no morder el anzuelo” lanzado por los grupos islamistas radicales. La retirada de Estados Unidos del frente de guerra semántico es tan total y tan descontrolada que, incluso, se destierra del vocabulario político y antiterrorista de Washington toda referencia al “islamofascismo”, un concepto que el propio presidente Bush patrocinó en varios visionarios discursos destinados a la historia. Con Bush mordiendo el polvo, y Obama y Clinton evitando poner calificativos religiosos al terrorismo de inspiración religiosa, sólo un McCain que demostró resistir las torturas vietnamitas para no vender a su patria se niega ahora a renunciar a las palabras por no vender a los significados. Ahora, el objetivo de las organizaciones islámicas es él.
Seguimiento:
"Estamos hartos de llamar a su oficina, de llamar a su portavoz para que se replanteen un uso de las palabras que sea más aceptable para la comunidad musulmana", manifestaba Muneer Fareed, líder de la Sociedad Islámica de Norteamérica en referencia a McCain. "Si no queremos cortar a todos (los musulmanes) por el mismo patrón, entonces deberíamos pensar en serio en, simplemente, caracterizarlos (a los terroristas) como criminales, porque eso es lo que son". Sin embargo, el entorno de McCain ya ha dejado claro que el virtual candidato republicano no va a dejar de utilizar la terminología que relaciona al islam con el terrorismo.
McCain: "Extremismo radical islámico, eso es lo que es"
“Osama ben Laden y Al Qaeda representan una variedad distorsionada del islam, en contraste con los muchos y pacíficos musulmanes que practican su gran fe de forma pacífica. Pero la realidad es que la ideología del odio que late en el ‘benladenismo’ es descrita de forma apropiada como extremismo radical islámico. El senador McCain se refiere a ello de esa forma porque es lo que es”, declaraba al Washington Times, referencia conservadora en la capital federal, un ex consejero de Bush y actual estratega de comunicación del candidato republicano. Mientras tanto, y en contraste con la claridad del bando de McCain, las tensiones en torno a las palabras son muy fuertes en algunos entornos del gobierno de Bush.
El propio presidente se niega ya desde hace meses a pronunciar la palabra 'islámico' en referencia al terrorismo yihadista, lo que enerva a muchos ámbitos de su propia cuerda política, que, por añadidura, critican una expresión como “Guerra contra el terrorismo” porque, de entrada, ni tan siquiera identifica de forma adecuada al enemigo. Por el contrario, McCain suele utilizar el término islámico para definir con exactitud dónde se encuentra exactamente el peligro en su opinión. “A los extremistas violentos islámicos les gustaría hacernos creer que hay sólo una práctica religiosa aceptable, y que quienes se separan de ella no tienen derecho a vivir o a la libertad. Están equivocados; muy, muy equivocados”, aseguraba el senador y candidato republicano en un discurso el pasado verano ante los Cristianos Unidos por Israel, una organización de inspiración religiosa de apoyo a otro país odiado por prácticamente todo el orbe musulmán. Sin embargo, mal lo tendrán con McCain los entusiastas incontinentes de la marca 'Islamofobia', estando como está el senador estadounidense en primera línea de la independencia de Kosovo, suministros de armas al ELK incluidos (ND).
"Yihad: lucha por hacer el bien"
Sin embargo, en las recomendaciones remitidas a sus funcionarios -incluyendo a los diplomáticos-, por los principales organismos estadounidenses con competencias exteriores y antiterroristas, no sólo se desaconseja el término ‘islámico’, sino, incluso, el término ‘islamista’, un término que define -incluso en los países musulmanes- a los seguidores del Corán que pretenden llevar el islam a la política, unos de forma pacífica, y otros no exactamente tan pacífica. La agencia Associated Press tenía acceso a dos documentos internos en este sentido destinados al personal del Departamento de Estado, de Seguridad Interior y del Centro Nacional de Contraterrorismo, entre otros organismos. Uno de los documentos se titula “Terminología para definir a los terroristas: Recomendaciones de los musulmanes estadounidenses”; el otro, “Palabras que funcionan, y palabras que no: Guía para la comunicación del contraterrorismo”.
Recogiendo la argumentación de prácticamente todas las organizaciones islámicas con presencia en Occidente, los documentos apuntan que ‘yihad’ es un término más amplio que el de ‘guerra santa’ al que se suele asociar y que, según estas organizaciones, ni tan siquiera es un concepto islámico. En este sentido, la 'yihad' es una lucha ‘por hacer el bien’, se afirma en los dossieres de Washington, en una muy dudosa interpretación del concepto más generalmente patrocinado por los musulmanes en la descarnada ofensiva por la revisión terminológica. Una y otra vez, los lobbies islámicos no dejan de insistir en el concepto de ‘yihad interna’ para llegar a Alá, un concepto de 'lucha' y superacion que, sin embargo, en las pancartas de abierto apoyo a los terroristas o en los comunicados de estos mismos, no se relaciona precisamente con ningún ‘esfuerzo’ místico, más allá del misticismo del, para ellos, indudable supremacismo islámico sobre un mundo que, por las buenas o por las malas, debe ser y será musulmán de punta a punta.
'Guerra santa' de la corrección política
Pero más allá de que haya triunfado la explicación ‘místico-new age’ para el término ‘yihad’, lo que sorprende en los documentos estadounidenses es que la razón para desterrar los términos religiosos de un fenómeno basado en la religión, además de no ofender a las audiencias moderadas, se encuentra en la intención de eliminar el apoyo a los radicales entre árabes y musulmanes, dado que esas palabras les otorgarían a los terroristas una pátina de credibilidad religiosa. Lo que, por otra parte, viene a confirmar que las propias audiencias árabes y musulmanas entienden por ‘yihad’ precisamente lo que, a partir de ahora, en Occidente cada vez va siendo menos posible entender por ‘yihad’.
Este recrudecimiento de la ‘guerra santa’ de la corrección política también llevaba al gobierno británico (ND) y a la propia Unión Europea a dictar unas medidas muy similares no hace ni tres meses, imponiéndose desde las fofas diplomacias europeas una interpretación pseudomística que se encuentra muy lejos de las intenciones de quienes utilizan el término en su sanguinaria ofensiva contra los ‘infieles’ occidentales, buscando en mucha mayor medida la obtención de unas cuantas decenas de vírgenes para toda la eternidad por su defensa del supremacismo islámico, que el triunfo de la superación interna asociado a interpretaciones de moda más o menos sufíes.
Bush: Adiós al 'islamofascismo'
Por todo ello, los documentos estadounidenses de revisionismo semántico insisten en que, a partir de ahora, cuando se hable de lo que hasta ahora era el terrorismo islamista yihadista, se defina a sus autores simplemente como “extremistas violentos” o “terroristas”, lo que, de todas formas, es bastante más que la palabra “militantes” con que en Estados Unidos se suelen referir a los terroristas de ETA (ND). Además, y en sorprendente pero muy revelador indicio de cómo están las cosas, los documentos recomiendan “no insultar o confundir a las audiencias con términos peyorativos como ‘islamofascismo’, que es considerado ofensivo por muchos musulmanes”. Lejos, muy lejos quedan los discursos de Bush de no hace ni un par de años cuando definía al "islamofascismo" como "una ideología que es real y profunda".
