NUEVO DIGITAL Internacional - La administración Bush desaconseja a sus funcionarios la utilización del término "libertad" porque puede ser contemplado por los musulmanes como "un runrún para la hegemonía de Estados Unidos"
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La administración Bush desaconseja a sus funcionarios la utilización del término "libertad" porque puede ser contemplado por los musulmanes como "un runrún para la hegemonía de Estados Unidos"

La administración Bush desaconseja a sus funcionarios la utilización del término "libertad" porque puede ser contemplado por los musulmanes como "un runrún para la hegemonía de Estados Unidos"

08.05.08 • 16:01 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

“Los expertos que hemos consultado (en la comunidad islámica de Estados Unidos) debatieron la palabra ‘libertad’, pero la rechazaron porque muchos en todo el mundo interpretarían el término como un runrún de la hegemonía americana”. Esta es una de las indicaciones realizadas por el gobierno de Estados Unidos a sus altos funcionarios interiores y exteriores dentro de la nueva política lanzada por Washington para intentar mejorar su imagen entre los musulmanes de todo el mundo. Aunque, como informaba NUEVO DIGITAL (ND), las recomendaciones oficiales se conocen desde hace días, sólo ahora se han desvelado en toda su integridad los documentos remitidos al alto funcionariado por los Departamentos de Estado y de Seguridad Interior. Con el pretexto de no ofender a los musulmanes “moderados” o “mayoritarios”, las normas lingüísticas no sólo llevan a la recomendación de omitir las palabras que definen los grandes principios de las democracias occidentales, sino que, abandonándose a las exigencias de las organizaciones islámicas, llegan a matizar incluso el carácter terrorista de grupos que, como Hezbollah o Hamás, los propios Estados Unidos -además de la Unión Europea- califican de “terroristas”.

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¿Terroristas Hezbollah o Hamás? Sí, pero poco. En todo caso, nada parecido a Al Qaeda. “Hezbollah y Hamás son distintas en métodos, motivaciones y objetivos de Al Qaeda. Cuando sea posible, los expertos recomiendan que deje esto claro la terminología utilizada por el gobierno de Estados Unidos”, aunque el documento del Departamento de Seguridad Interior (pdf) -ni el del Departamento de Estado (pdf)- desvelaban la procedencia de los "expertos" consultados. Sin embargo, como recordaba el Proyecto de Investigación sobre el Terrorismo (IPT), -entidad que ha conseguido una copia de los documentos, de cuya existencia hasta ahora sólo se conocían referencias-, ha sido precisamente una organización como el Consejo de Asuntos Públicos Musulmanes (MPAC, por sus siglas en inglés) la que, con anterioridad, ha venido insistiendo una y otra vez en sacar a Hamas y a Hezbollah de la lista de grupos terroristas, cosa que ahora ha conseguido, al menos, en el ámbito del lenguaje que deberán utilizar los altos funcionarios de Washington tanto en el interior como en el exteriores del país.

Prohibido decir "libertad"... y "musulmán"...

“La realidad es que el islam y la democracia laica son totalmente compatibles, y, de hecho, pueden hacerse mutuamente más fuertes. Los altos funcionarios deberían enfatizar ese hecho”, se establece también en los documentos, con independencia de que grupos islámicos de todo el mundo, y hasta varios países del orben musulmán, vean en la democracia occidental un sistema por completo extraño a sus idiosincrasias (ND) que, además, se intenta imponer por la fuerza (ND). Con el fin de evitar esa relación y los sentimientos de hostilidad que conlleva en millones de musulmanes en todo el mundo, Washington llega a pedir que se eviten términos seminales dentro de los sistemas democráticos de Occidente, el principal de ellos, “libertad”, en su acepción más absoluta y majestuosa en el término inglés “liberty”, que, según las recomendaciones de Washington, es interpretada como un “runrún” que serviría de coartada a la “hegemonía de Estados Unidos”.

El argumentario del Departamento de Seguridad Interior, ejecutado por el Centro Nacional Contraterrorista, llega a vetar la utilización de la propia palabra “musulmán” porque “refuerza la idea de ‘Estados Unidos contra el Islam’ que Al Qaeda promueve”. El giro de comunicación es tan radical que la guía de comunicación oficial llega a eliminar también del vocabulario de los funcionarios públicos el término “islamofascismo”, cuando fue precisamente el más alto de todos ellos, el propio presidente de los Estados Unidos, el que lo promovió en varios discursos de tono profético, con la historia como destinataria de las sombrías premoniciones. Nevermore. “Evite la terminología ofensiva o inexacta. Estamos comunicando con nuestras audiencias, no enfrentándonos a ellas. No las insulte o confunda con términos peyorativos como ‘islamofascismo’, que son consideradas ofensivas por muchos musulmanes”, reprenden ahora los funcionarios a quien todavía sigue siendo su jefe.

... y también "islamofascismo"... y "yihad"...

El Consejo de Asuntos Públicos Musulmanes ha “aplaudido” la “iniciativa del gobierno de dejar de utilizar terminología yihadista” en su vocabulario. En Guantánamo, se abría ayer una nueva ronda de juicios a los detenidos en la base. El primero de ellos, el yemení Ali Hamza, considerado algo así como el director de las relaciones públicas de Al Qaeda, se negaba a cooperar con su abogado militar y espetaba al juez: “Continuaremos con nuestra yihad y nada nos va a detener”. Otro detenido en Estados Unidos, Mohammed Junaid Babar, desvelaba en el juicio contra varios cooperadores de los atentados de Londres cómo algunos “habían sido entrenados para la yihad”. La utilización de esta palabra en su sentido de “guerra contra los infieles” es constante en los países árabes y musulmanes, y así es entendida por las poblaciones, como los mismos documentos internos de Washington reconocen precisamente al desaconsejar su uso para no reforzar el carácter religioso de las acciones terroristas.

Mientras las organizaciones islámicas del revisionismo semántico exigen -y consiguen- que la palabra sea usada sólo en su supuesto ámbito semántico exclusivo de “lucha” o “esfuerzo interior” de superación, la Yihad Islámica continúa decidiendo que el camino interior espiritual de Alá pasa por la fabricación de cohetes y bombas con que purificar a los israelíes. Incluyendo a los aparentemente pacíficos directores de las escuelas palestinas financiadas por las Naciones Unidas quienes, como Awad al-Qiq, son en realidad constructores de los cohetes con que ilustrar las lecciones a sus pupilos en su luchas interiores espirituales. Y para quienes no se encuentren en la Palestina de la yihad, múltiples foros musulmanes por todo el mundo enseñan cómo fabricar armas y producir venenos con que, según el Corán, "sembrar el terror en los enemigos de Alá y en tus enemigos".



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