NUEVO DIGITAL Internacional - El plan de la Unión Europea para la expulsión de inmigrantes ilegales provoca un nuevo enfrentamiento entre el "gordo y poco antiimperialista", Alan García, y el "presidente de Sudamérica", Evo Morales
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El plan de la Unión Europea para la expulsión de inmigrantes ilegales provoca un nuevo enfrentamiento entre el "gordo y poco antiimperialista", Alan García, y el "presidente de Sudamérica", Evo Morales

El plan de la Unión Europea para la expulsión de inmigrantes ilegales provoca un nuevo enfrentamiento entre el "gordo y poco antiimperialista", Alan García, y el "presidente de Sudamérica", Evo Morales

12.06.08 • 17:23 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Evo Morales podía haber mantenido su irritación con las críticas de Alan García a Cuba y Venezuela en un estricto plano político. Sin embargo, en una conferencia a comienzos de mes en La Paz, el presidente boliviano no sólo dijo que, en contraste con el Alan García de finales de los años noventa, actualmente considera al presidente peruano “poco imperialista”, sino que, además, a diferencia de lo “muy flaco que estaba entonces, ahora lo veo muy gordo”. Y es que, mientras la nueva y excelsamiembra” del gobierno español no imponga su propugnada “nueva masculinidad”, un hombre puede tolerar que se le califique de poco antiimperialista, pero nunca que se le llame gordo. En siglos pasados se habría tirado de espada o de guante abofeteador para restaurar el honor mancillado. Sin embargo, dados los actuales tiempos postmodernos, Alan García prefirió un látigo -en concreto, rosa- para responder a su defraudado y esbelto amante boliviano.

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“Yo no me ando fijando en la esbeltez y la gordura de los hombres, eso se lo garantizo; todavía no está eso dentro de mis inquietudes”, contestaba García, en una insinuación que algunas de las principales agencias de noticias de la región consideraron como de “duda sobre la sexualidad de Evo Morales”. Sin embargo, más allá de los flirteos y de los despechos amorosos entre presidentes hispanoamericanos, la tensión política por las respectivas posiciones ante las potencias internacionales está amenazando con ahondar el cada vez más insondable abismo entre el bando de los ‘bolivarianos’ frente al de los ‘poco antiimperilistas’ y, además, ‘gordos’.

Primer choque: Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos

Con un Chávez relativamente aplacado en los últimos tiempos desde el, al parecer, efectivo ‘por qué no te callas’ del rey español Juan Carlos, Evo Morales está llevando la iniciativa en la artillería pesada de las declaraciones “pelotudas”, como un comentarista argentino manifestaba en el foro tras la información sobre la “dudosa” sexualidad de Morales. Y es que las quejas del presidente boliviano sobre el aspecto físico y la voluntad imperialista de su colega peruano se habían acrecentado en las últimas semanas tras lo que Morales considera como alineamiento de García con Estados Unidos.

La profundización del Tratado de Libre Comercio con el odiado país norteamericano -patria de gordos capitalistas en comparación con la estilización boliviana-bolivariana- hacía predecir a Evo Morales el fin de la Comunidad Andina de Naciones, formada por Perú, Colombia, Ecuador y la propia Bolivia, y, por tanto, un bloque constituido, en igual proporción, por bolivarianos y por imperialistas, y donde, además del enfrentamiento entre Lima y La Paz, aún aletea el recuerdo de la gravísima crisis entre Bogotá y Quito de hace unas semanas que a punto estuvo de degenerar en un enfrentamiento armado fronterizo.

Para mayor abundamiento, la enemistad de Evo Morales con Estados Unidos se acrecentaba hasta los límites de la afrenta personal cuando Washington concedía asilo político al ex ministro boliviano, Carlos Sánchez Berzaín, a quien el gobierno de La Paz acusa de “genocidio” por los disturbios que, en 2003, causaron unos 60 muertos y que, precisamente, abrieron la puerta del poder al propio Morales. Era Sánchez Berzaín quien se encontraba al frente de la cartera de Defensa cuando miles de bolivianos, instigados por las fuerzas sindicales de Morales, se manifestaron violentamente contra la intención del ejecutivo entonces en La Paz de exportar gas a Estados Unidos a través de los puertos chilenos.

Ex ministro boliviano acusa: Morales y el narcotráfico

Tras convocar infructuosamente al embajador de Washington, el gobierno de Morales ha seguido reclamando al ex ministro para juzgarlo, pero este no sólo asegura que sería “perseguido y torturado” si regresa a Bolivia, sino que insiste en unas acusaciones muy alejadas de las ironías de Alan García y que están abriendo un boquete La Paz: Evo Morales tiene conexiones con el narcotráfico y favorece el cultivo de coca ilegal en favor de los cárteles de la cocaína.

En ese enfrentamiento a doble banda se encontraba Morales respecto a Perú y Estados Unidos por asuntos internos y externos cuando apareció en escena la Unión Europea, sin que Evo Morales dejara escapar una nueva ocasión de manifestaciones “pelotudas”, y sin que Alan García desaprovechara la suya de reparar de nuevo el honor perdido con el asunto de la gordura, pero, sobre todo, de desgastar políticamente la dimensión regional del boliviano, neutralizando de paso sus críticas a Lima por su acercamiento comercial a Estados Unidos.

El nuevo episodio en el enfrentamiento entre Ecuador y Perú se producía tras el acuerdo de la Unión Europea sobre la directiva para el “retorno” de inmigrantes ilegales, que incluye largos plazos de internamiento para expatriados sin papeles. Hablando “en nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente y regiones del mundo como el Magreb, Asia y los países de Africa", Morales amenazó con imponer visados a los ciudadanos europeos en respuesta a los controles de Bruselas, pero también indicó que la ‘directiva de retorno’ -‘directiva de la vergüenza’, la llaman en La Paz- llevaría al bloqueo de las negociaciones de la Comunidad Andina con la Unión Europea.

Evo Morales, presidente de Sudamérica

Y ahí fue cuando el enfrentamiento entre los difíciles amantes peruano y boliviano volvió a estallar por segunda vez en cuestión de unos pocos días. “Esas sí son palabras mayores, porque él podrá bloquear la relación de Bolivia con la UE, pero jamás hablar en nombre de los otros. Él no podrá hablar en nombre de Uribe, Correa y García. A los demás no nos llevan de las narices. No hemos elegido al señor Evo presidente sudamericano”, declaraba, con evidente irritación, Alan García, en contraste con la timorata respuesta de la portavoz europea de Relaciones Exteriores, Christiane Hohmann, quien sólo acertó a destacar la “esperanza” de la Unión en que “no se bloqueen” las negociaciones con el bloque andino.

La tensión había llegado a tal extremo que Bolivia decidió emprender la retirada y decir que el enfrentamiento entre ambos mandatarios había sido “sólo mediático”. Sin embargo, aún en estos momentos, la diplomacia boliviana no ha conseguido cerrar un encuentro entre Morales y García. "Por algunas declaraciones no vamos a deteriorar nuestras relaciones con Perú", declaraba, concilidador, David Choquehuanca, el jefe de la diplomacia de La Paz. Pero, en efecto, las relaciones entre ambos países se encuentran tan deterioradas como entre los otros dos socios de la Comunidad Andina. En este contexto es en el que, por el momento y de forma harto prudente y sabia, la ofensiva bolivariana de Morales y su gobierno ha dejado de zaherir a Alan García y se ha concentrado en las habituales acusaciones antiimperialistas y anticapitalistas, pero esta vez, dedicadas ya al sordo, paciente y siempre tolerante Primer Mundo.

“Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los inmigrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el norte, que destruye el planeta y desmembra las sociedades de los hombres”, señalaba el presidente boliviano al imputar a los países desarrollados que consideren a los inmigrantes como “chivos expiatorios” del “calentamiento global, la contaminación o la desaparición de los recursos energéticos”. Por su parte, Choquehuanca, remataba la faena: “Nuestros compatriotas no van a Europa para saquear recursos naturales como ellos lo hicieron al venir a América latina para dejarnos en la miseria; por ejemplo, llevándose los minerales del cerro rico de Potosí”.

El 'chivo' de la inflación boliviana

Sin embargo, lo que está ahogando a Bolivia no es el 'chivo expiatorio' de la falta de minerales de Potosí, sino una inflación que en los cinco primeros meses del año ya ha alcanzado la previsión para todo 2008 y que, a nivel planetario y según el Fondo Monetario Internacional, sólo será peor en Venezuela -significativamente seguida de Argentina y Nicaragua-, y sólo superado el frente bolivariano por el régimen marciano en Zimbabwe y su 300.000 por ciento, del que, según su líder Mugabe, también es responsable el calentamiento global y el mismo expolio de los países ricos, imperialistas y gordos que denuncia la sin par y esbelta galanura de Evo Morales.



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