Evo Morales: "Tengo miedo a una gran confrontación" - Militares venezolanos organizan la evacuación del presidente de Bolivia ante la posibilidad de un conflicto civil violento
X- NUEVO DIGITAL (30/03/07) - La prensa boliviana de referencia acusa a la "expoliadora" España de "comportarse de forma cruel" con los emigrantes y de tratarlos "como Hitler a los judíos"
- NUEVO DIGITAL (12/06/08) - El plan de la Unión Europea para la expulsión de inmigrantes ilegales provoca un nuevo enfrentamiento entre el "gordo y poco antiimperialista", Alan García, y el "presidente de Sudamérica", Evo Morales
Bolivia parece una provincia de Venezuela. Una provincia con su propio ejército. Venezolano también, por supuesto. Chávez no sólo inyecta medios a las fuerzas armadas bolivianas, sino también cheques a militares leales a La Paz. Lo que algunos consideran ya como un “ejército de ocupación” no sólo causa una extrema inquietud en la oposición boliviana, sino también en los países vecinos. Chávez ha prometido un “Vietnam de ametralladoras” si le sucede algo a Morales; el embajador de Caracas en Bolivia, que “correrá sangre venezolana”. En medio de declaraciones que muestran una enloquecida paranoia persecutoria con referencias a “la Colonia”, Morales amaga con sacar a los mineros y a los “campesinos indígenas” para enfrentarse a las provincias rebeldes. Militares venezolanos ya han ultimado un plan de evacuación para el presidente boliviano para el caso de que algo salga mal.
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Mientras Evo Morales encontraba “gordo y poco antiimperialista” a su colega peruano Alan García (ND), Hugo Chávez veía a Fidel Castro “vivito y coleando” tras desembarcar el lunes en La Habana para elogiar “una revolución cubana en franca expansión política, económica y social”. Llegaba para eso y para crear una especie de banco revolucionario de inversión en desarrollo agrícola que se basará en la denominada nada menos que Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Pero la alternativa bolivariana no está clara, al menos en Bolivia, donde la oposición a cara de perro planteada por las provincias agrupadas en torno a Santa Cruz no hace sino incrementar por horas el tono de las amenazas y los amagos de la América bolivariana frente al ‘eje del mal’ imperialista.
"Conspiradores, racistas, fascistas..."
El pasado 9 de junio, miles de bolivianos, enardecidos por las consignas del gobierno de Morales, intentaron asaltar la embajada de los Estados Unidos en La Paz. Protestaban por la concesión de asilo político al ex ministro de defensa, Carlos Sánchez Berzaín, un hombre reclamado en Bolivia por “genocidio” tras los enfrentamientos de 2003 en que murieron más de 60 personas y que, agitados por el entonces sindicalista Evo Morales, le sirvieron precisamente de trampolín a la primera línea de la política ejecutiva del país. Sin embargo, los mandos de la policía boliviana que ordenaron repeler el asalto contra la legación diplomática estadounidense fueron relevados de su cargo por el gobierno. Con las cosas así de claras, el embajador estadounidense ha sido llamado a consultas a Washington para aclarar la explosiva situación que se vive en el país y que ya afecta a la seguridad e integridad de la propia embajada norteamericana.
Sin embargo, es Morales quien tiene miedo a que Washington le mate en colaboración con “los conspiradores, el gobierno de Estados Unidos junto a esos grupos oligárquicos, la logia de Santa Cruz”. Eso es lo que una y otra vez repite en declaraciones a medio camino entre la consigna revolucionaria y la paranoia de manía persecutoria. “Siento que hay grupos racistas, fascistas, que no aceptan que un campesino, un hombre de los movimientos sociales, del movimiento indígena, sea presidente; manejan de forma exagerada el racismo”, afirmaba en una reciente entrevista con periodistas bolivianos, chilenos y peruanos.
Emigrantes traen lo que no nos dan los del Norte
Preguntado por la catastrófica situación de Bolivia en comparación con el Perú del “gordo y poco antiimperialista” Alan García y su 9 por ciento de crecimiento anual en plena apertura a la inversión internacional, Morales se dejaba caer en el cálido abrazo del catecismo revolucionario. “En Perú, si hay crecimiento es para unas pocas familias, no para las mayorías, y en Bolivia es una redistribución” para “el pueblo, la casa, la familia”. Replicado por el periodista que, en realidad, en Perú se está generando una “gran clase media y una importante reducción de la pobreza”, Morales volvía a la carga: “Para que sepa, el sistema neoliberal no es la situación para las grandes mayorías de la población del mundo. La concentración del capital en pocas manos es el peor enemigo de la humanidad”.
Sin embargo, en un artículo publicado el lunes pasado por el londinense Guardian, Morales exigía puerta abierta para sus ciudadanos a la Europa de la ‘concentración del capital’ y el ‘sistema neoliberal’. En argumentos ya clásicos en su combate de la proyectada ‘directiva de retorno’ de la Unión Europea para inmigrantes ilegales (ND), Morales responsabilizaba de “los problemas de cohesión social en Europa” al “modelo de desarrollo impuesto por el Norte, que destruye el planeta y desmembra a las sociedades humanas”. Pero mientras termina el ‘desmiembre’, el presidente boliviano reclamaba y reclama el mantenimiento de la inmigración a Europa sin restricciones: “Nuestros emigrantes representan la ayuda al desarrollo que los europeos no nos dan” después de que los europeos fueran a América Latina a “explotar nuestras riquezas naturales y transferirlas a Europa, con un alto coste para la población nativa”.
Los Super Puma de Super Chávez, al rescate
Pero en Bolivia no todos ‘compran’ la visión revolucionaria agraviada. De hecho, el pulso planteado por las provincias rebeldes es despachado una y otra vez por Morales en su confusa y paranoica turbamulta de acusaciones sobre racismos, imperialismos, neoliberalismos, neocolonialismos, viejo-colonialismos y demás, impropias de un jefe de estado, según la oposición. “¿Saben de qué tengo miedo?”, confesaba el presidente boliviano en su reciente entrevista con periodistas latinoamericanos. “Quiero que sepan que no tengo miedo a la oposición. Como decía, eso es parte de una lucha permanente, histórica durante la Colonia y la República, durante el modelo neoliberal. No le tengo miedo ni a un golpe de Estado, ni a un grupo de fascistas-racistas”. En este entorno, Morales se vanagloriaba de que los dirigentes mineros y del campesinado indígena le hayan dicho: “Presidente, díganos hora y fecha, y vamos a Santa Cruz”.
Mientras tanto, los militares venezolanos continúan tomando posiciones, repartiendo medios al ejército, y cheques a los militares para “comprar conciencias”, como se denuncia desde alguna prensa venezolana en la oposición a Chávez. Pilotos venezolanos de los helicópteros Super Puma donados en 2006 por Caracas a la presidencia boliviana ultimaban a finales del año pasado un plan de evacuación de Morales en caso de que un enfrentamiento civil interno amenazara su integridad física. La presencia militar venezolana en torno al presidente boliviano se extiende también al mantenimiento de su seguridad directa en tierra, con los uniformados de Chávez actuando cada vez con más descaro como guardia pretoriana del líder indígena. En el encuentro de militares bolivianos y venezolanos del año pasado, estos últimos reconocían que eran “responsables de la vida” del presidente boliviano y concluían que “nuestra misión, la cual aceptamos al venir a Bolivia, es la de dar la vida, de ser necesario, por el cumplimiento del deber asignado”.
