NUEVO DIGITAL Internacional - Paroxismo en América Latina con la Directiva de Retorno para inmigrantes ilegales - La embajadora de Bolivia en Madrid se ve obligada a realizar un llamamiento a la calma y a desmentir que haya "miles de detenidos en los estadios" de España
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Paroxismo en América Latina con la Directiva de Retorno para inmigrantes ilegales - La embajadora de Bolivia en Madrid se ve obligada a realizar un llamamiento a la calma y a desmentir que haya "miles de detenidos en los estadios" de España

Paroxismo en América Latina con la Directiva de Retorno para inmigrantes ilegales - La embajadora de Bolivia en Madrid se ve obligada a realizar un llamamiento a la calma y a desmentir que haya "miles de detenidos en los estadios" de España

20.06.08 • 03:41 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Hugo Chávez, presidente de Venezuela: "¿Volverán los campos de concentración nazis o fascistas a Europa? ¿Será Europa tan indigna para retornar a los campos de concentración, para meter allí a hombres, mujeres, niños y niñas?"

Un dirigente latinoamericano se ha visto en la necesidad de recordar al mundo el artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que garantiza cómo “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”. Pero, aunque pudiera parecer lo contrario, Evo Morales no se estaba refiriendo a la Cuba de su “hermano mayor sabio”, como denomina a Fidel Castro, sino a la Europa que “niega los fundamentos de la libertad y los derechos democráticos”. El presidente boliviano continuaba encabezando el frente regional sudamericano contra la Directiva de Retorno aprobada esta semana por el Parlamento Europeo. Sin embargo, el frente bolivariano de mayores exportadores de pobreza inmigrante formado por Ecuador, Paraguay y Bolivia se estaba quedando huérfano no sólo del renqueante “hermano mayor sabio”, sino del otro 'gran hermano', el venezolano, un Chávez que, en contraste con la incontinencia verbal revolucionaria de Morales, continuaba más o menos silente mientras daba la bienvenida “a su casa” a los mismos españoles que hace unas pocas semanas eran aún los colonialistas que mataron a los “héroes de la resistencia indígena”.

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Hasta ahora. En las últimas horas, el mandatario venezolano tomaba la dirección del frente bolivariano contra la "Directiva del Bochorno" o "de la Vergüenza", según se la denomina en la región. Tras una entrevista con el nuevo miembro de la familia bolivariana, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, Chávez amenazaba de forma abierta a la Unión Europea. No sólo aseguraba que reconsideraría las inversiones de los países que apoyen la normativa, sino que el petróleo venezolano "no irá" a sus refinerías. "Vamos a ver si es que van a meter presos (a los indocumentados), porque son millones, tendrán que hacer campos de concentración. ¿Volverán los campos de concentración nazis o fascistas a Europa? ¿Será Europa tan indigna para retornar a los campos de concentración, para meter allí a hombres, mujeres, niños y niñas?", decía el presidente venezolano poniéndose a la cabeza de una indignación latinoamericana cuyos exabruptos acusadores contra Europa aumentan por horas.

España recorta los reagrupamientos familiares

Los gobiernos y presidentes sudamericanos han iniciado una especie de carrera por ver quién realiza las acusaciones más gruesas contra la Europa que intenta limitar las inclementes oleadas de millones de inmigrantes indocumentados rompiendo sobre su territorio, especialmente, ahora, con un grave escenario de crisis económica que va tomando negras perspectivas de histórica. Presidentes y ministros de Perú -con unas declaraciones muy moderadas en relación con las arenas indígeno-revolucionarias de Morales (ND) o petro-belicistas de Chávez-, Paraguay, Uruguay, Ecuador y Bolivia se unen en la locomotora del 'Presente', y con Argentina y Brasil en el siguiente vagón, seguidos todos del habitual convoy de ong's, organizaciones de 'derechos humanos' y grupos antirracistas, compiten por la incendiaria retórica de unas acusaciones entre las que casi nunca se encuentra el reconocimiento del derecho de las naciones independientes a gestionar las entradas en sus territorios, pero sí la "obligación" que tendría Europa para América Latina en su doble condición de antigua exportadora de emigrantes y de máximo exponente del "Primer Mundo" que, sin embargo, no regala el suficiente dinero para el desarrollo del "Tercero".

Además de la Directiva europea, desde un enfoque estrictamente nacional, el gobierno socialista en Madrid -que, por mucho que lo trate de disimular, la ha apoyado, en alianza con el sector conservador del Parlamento continental- también acaba de anunciar una severa limitación en el derecho de reagrupamiento de inmigrantes contemplado en la legislación española. Hasta hoy jueves, este derecho conllevaba que unos familiares pudieran reclamar otros parientes y estos, a su vez, adquieran derechos para llamar a otros ascendientes o descendientes suyos, en una sucesión potencialmente infinita que Madrid va a cortar por lo sano después de que incluso sindicatos tan virulentamente pro-inmigrantes, como Comisiones Obreras, lanzaran la voz de alarma sobre lo insostenible del modelo (ND).

"Abusos y atropellos" por miles en España

Es en este contexto en el que Evo Morales está haciendo bullir el último y más definitivo agravio del “Primer Mundo”, con una prensa boliviana que también calienta el tema hasta el paroxismo, en competencia con las alarmantes informaciones sobre la tensa situación política interna. Probablemente, Morales ha comprendido que el “agravio” de la Directiva del Retorno de la Unión Europea podría suponer una buena baza para intentar unir a los bolivianos frente a un enemigo común que aleje la perspectiva de la división entre indigenistas y bolivarianos agrupados en torno a La Paz, y las rebeldes provincias con Santa Cruz a la cabeza que Morales describe como "racistas y fascistas" (ND).

Informaciones de prensa locales aseguran que, según los datos de la Embajada de Bolivia en España, “cada mes se producen 1.700 arrestos” de bolivianos en medio de un clima generalizado de “abusos y atropellos” que no hacen más que sobreexcitar las agrias quejas latinoamericanas por el supuesto trato vejatorio español a los inmigrantes, con Hitler como la más directa referencia (ND). Representantes de organizaciones de bolivianos en España reconocían que la política europea de inmigración se ha endurecido significativamente tras la aprobación de la Directiva, pero que su incidencia será mucho menor de lo esperado puesto que las regularizaciones por arraigo laboral o social, los reagrupamientos y el resto de salidas para conseguir ‘papeles’ y llevar familiares a España sólo invitan a que los inmigrantes no se duerman en los laureles y apuren a fondo todas las posibilidades de la Ley de Extranjería española.

"No, no hay estadios llenos de inmigrantes en España"

Pero era la propia embajadora boliviana en Madrid quien se veía obligada a realizar un dramático llamamiento precisamente para desmentir el desbocado y sensacionalista dramatismo con que se estaba informando del tema, muchas veces de forma harto interesada desde La Paz. Tras recordar que las medidas de la Unión Europea no son, ni con mucho, inmediatas, y que no van en contra de los bolivianos en exclusiva, María del Carmen Almendras afirmaba en relación con el griterío organizado en la prensa de su país: “Esos enfoques periodísticos han provocado que la gente piense que hay detenidos en los estadios y que los bolivianos están con un pie en el avión para ser expulsados”.

La diplomática desmentía además las cifras de expulsiones que se enarbolan en la prensa boliviana y desvelaba que, de los 20.000 expedientes de expulsión que la policía española abre cada año a bolivianos por inmigración irregular, en realidad no se llegan a repatriar más allá de 900 ciudadanos de ese país en el mismo lapso de tiempo. “Si bien son datos preocupantes, la magnitud de las expulsiones es baja en comparación con la cantidad de bolivianos indocumentados”, reconocía la embajadora, en un tono muy distinto del de su jefe, el presidente Evo Morales, que continúa amenazando con represalias hacia los europeos en la forma de exigencia de visados y con el boicot a la negociación del tratado comercial con la Comunidad Andina, por mucho que, por ejemplo, el presidente peruano, Alan García, recientemente le parara los pies en el intento de convertirse en portavoz y presidente de Sudamérica en su desigual combate contra el explotador y racista Primer Mundo (ND).



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