Con apoyo de Chávez y autodefiniéndose como "bolivarianos y socialistas": Obispos anglicanos latinoamericanos crean la 'Iglesia Católica Reformada de Venezuela' contra "la explotación y el imperio estadounidense"
XHugo Chávez ya dispone de su propia iglesia cristiana. La 'nueva jerarquía' venezolana se define como “anglicana católica”. Pero, sobre todo, como “chavista, socialista y bolivariana”. En el reparto de la función, Hugo Chávez como Enrique VIII, y los Estados Unidos de Bush como el Vaticano de Clemente VII. Y las iglesias católica y anglicana aún como protagonistas, aunque esta vez unidas contra el extraño híbrido religioso-antiimperialista pergeñado por excomulgados, “amancebados” y “delincuentes”, según los gobiernos eclesiales tradicionales. Entre los nuevos 'obispos', algún militar de la Guardia Nacional venezolana, ahora con mitra. Con la iglesia católica enfrentada a muerte a Chávez, el presidente venezolano pagó hasta los billetes de avión de sus nuevos obispos, los obispos de la recién nacida Iglesia de Venezuela.
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Obispos católicos venezolanos ya están informando a Benedicto XVI sobre la constitución de la Iglesia Católica Reformada. No se refieren explícitamente a ella como ‘Reformada de Venezuela’, pero se presupone, dado que la nueva ‘jerarquía’ se autodefine como “iglesia nacional”, en la estela de la anglicana inglesa, y, sobre todo, reconocen "un fuerte espíritu bolivariano". Sin embargo, -sin duda con la voluntad de ganar apoyo entre las masas católicas del país-, la nueva estructura religiosa se define como “tradicionalista”, con la misma estructura jerárquica que la Iglesia Católica y sin moverse de la teología estrictamente romana.
"Amancebados" y "pagados por Chávez"
Pero, con el “apoyo a los pobres” que, en su opinión, no brinda el catolicismo oficial venezolano, enfrentado a cara de perro contra el "autoritarismo" de Chávez. “Estamos aprendiendo a mirar a las clases bajas como lo hace el presidente Hugo Chávez, quien se ha preocupado por atender sus necesidades. Estamos luchando contra la explotación y el imperio estadounidense”, dice Leonardo Marín Saavedra, un venezolano con pasaporte canadiense autopresentado como primado de la ‘Iglesia Anglicana Latinoamericana’, y, hasta ahora, residente en Canadá.
La versión de la jerarquía católica venezolana en el país es muy distinta. Son “malandros”. No sólo “malandros”, sino también “bandidos”. Algunos se han casado y otros mantienen “convivencia conocida con mujeres”. De hecho, uno de ellos, Jon Jen Siu García, ‘obispo auxiliar’ de la nueva ‘iglesia’, es militar de la Guardia Nacional venezolana y “vivía escandalosamente amancebado con una mujer y unos hijos”. Y, por ello, todos fueron excomulgados por su mala conducta. “Lo grave no es que se casen o no. Están en su derecho. Lo grave es que esto esté pagado por el gobierno (venezolano), que le pagó a los anglicanos que vienen de Canadá, México y Perú”, asegura el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Roberto Luckert.
Anglicanos, también en contra
“Quieren dar la imagen de que la Iglesia Católica venezolana está dividida (...); se van a vestir como curas, van a bautizar, van a confirmar, todo pagado por el Gobierno que busca acabar con la Iglesia Católica, y no ha podido”, añadía el también arzobispo de la ciudad venezolana de Coro. “Chávez pretende quebrar a la Iglesia católica porque es la única institución que no ha podido penetrar, que sigue crítica con sus abusos, es la institución más creíble de Venezuela. Pero no podrá romperla”, concluía Luckert en declaraciones a medios peruanos, donde se sigue con atención el desarrollo del ‘cisma’ dado que uno de sus impulsores es de esa nacionalidad.
Desde las jerarquías anglicanas no son mucho mejores los calificativos hacia los nuevos 'católicos anglicanos'. Ni cuentan con el apoyo de la Iglesia Anglicana, ni tienen comunión con Canterbury, ni, por tanto, su ‘iglesia’ se puede “autodenominar anglicana y episcopal”, puesto que este último adjetivo había sido también añadido al menú constitutivo de los 'católicos-reformados' en armonía con los anglicanos estadounidenses que se agruparon bajo la bandera episcopaliana, en la tradición de un nuevo anglicanismo nacido en tierras americanas. “La diócesis de la Iglesia Anglicana en Venezuela rechaza vehementemente todo aquello que perturbe el avance en la unidad de los cristianos”, declaraban los anglicanos venezolanos, no si antes mostrar toda su “solidaridad” con la iglesia católica venezolana ‘sin reformar’.
Herederos de la 'reforma luterana del siglo XVI'
Por si fuera poco, la nueva Iglesia Católica Reformada se mostraba al principio abiertamente de acuerdo con el divorcio, la homosexualidad y el matrimonio de los sacerdotes. Con Roma en oposición feroz a tal trilogía, y con la propia iglesia anglicana envuelta ella misma en una agria lucha interna que amenaza con el cisma entre anglicanos leales al ‘progre’ arzobispo de Canterbury, y episcopalianos de Estados Unidos, una parte de ellos tan fieles a su oposición a los pastores gays ordenados desde Canterbury que prefieren volver al redil vaticano antes que aceptarlos (ND), la nueva escisión se vio autoencerrada en tal avispero que no tardó en recular para mantener un cierto margen de maniobra, al menos dialéctico, en busca de un espacio para respirar.
“Dijimos que apoyamos los proyectos sociales del gobierno y la prensa regional tituló que ahora nace una iglesia chavista y socialista. Queremos dejar claro que, aunque apoyamos los proyectos sociales del gobierno y la dignificación del ser humano, no somos políticos, ninguna iglesia puede ser un partido político", afirmaba Enrique Albornoz, autodeclarado como 'obispo principal' de la nueva comunión. “Dijimos también que Dios ama a todas las personas, incluyendo a los homosexuales, y ellos colocaron que nosotros le hemos abierto las puertas al homosexualismo. No aprobamos esta práctica, ni el divorcio por cualquier circunstancia", añadió. “Esta es una iglesia histórica, procedente de la reforma luterana del siglo XVI, pero que conserva el episcopado histórico y apostólico que viene desde el primer siglo. Es una iglesia nacional y está siendo respaldada por la Iglesia Anglicana Latinoamericana y la Comunión Anglicana Ortodoxa Mundial", añadía Albornoz, en referencia a organizaciones que no tienen ningún reconocimiento oficial por parte de la ‘central’ en Canterbury.
Iglesia: "Derecho a castigar a fieles delincuentes"
Con todo, ni los nuevos pastores de la grey chavista son unos desconocidos, ni la Iglesia Católica Reformada es un movimiento nuevo en América Latina, aunque sí lo es el surgido en este caso como Iglesia Católica Apostólica Romana Reformada ‘de Venezuela’, con voluntad de establecimiento de iglesia nacional y, por tanto, como 'sucursal' de un más amplio movimiento. Con una muy pequeña presencia en fieles que algunos estudios cuantifican en unos 10.000 para las Américas, y un número similar para África y Sri Lanka, el movimiento fue creado en 1998 en Miami por el obispo alemán Karl Raimund Rodig, declarado en rebeldía contra los preceptos clásicos vaticanos en torno a la ordenación de mujeres, el celibato, el divorcio o la homosexualidad, por mucho que afirmen respetar la ortodoxia del Derecho Canónico de la Iglesia. Obispos de Costa Rica ya han alertado repetidamente sobre el apropiamiento de la denominación de “católica” para este “cisma”.
Con un lenguaje que, por energía y por terminología, recuerda a la ebullición religiosa de la Reforma y la Contrarreforma, la Conferencia Episcopal de Costa Rica recordaba cómo “la Iglesia tiene derecho originario y propio a castigar con sanciones penales a los fieles delincuentes”; que “herejía, cisma y apostasía” son palabras que cuadran con el ‘credo’ de la Iglesia Católica Reformada, y que “los miembros de esta agrupación que supuestamente han sido ordenados sacerdotes, aunque se presenten como tales utilizando los ornamentos, vino, hostias y libros litúrgicos, no celebran en absoluto la Sagrada Eucaristía, sino sólo una semejanza exterior, y por tanto no hay presencia real de Cristo en el pan y vino aparentemente consagrados”.
