NUEVO DIGITAL Internacional - El concejal musulmán de la localidad escocesa de Dundee fuerza una disculpa de la policía regional hacia la comunidad islámica por haber introducido la foto de un cachorro de perro en un póster policial
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El concejal musulmán de la localidad escocesa de Dundee fuerza una disculpa de la policía regional hacia la comunidad islámica por haber introducido la foto de un cachorro de perro en un póster policial

El concejal musulmán de la localidad escocesa de Dundee fuerza una disculpa de la policía regional hacia la comunidad islámica por haber introducido la foto de un cachorro de perro en un póster policial

03.07.08 • 13:31 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

En los foros que siguen a la noticia en Internet, algunos lectores prevén el día en que deban disculparse ante los musulmanes británicos “por respirar”. La oleada de protestas levantada entre los comerciantes musulmanes por la utilización de un animal considerado “impuro” por su comunidad forzaba a la policía de la región escocesa de Tayside a pedir disculpas por la inclusión de Rebel en el póster de promoción de un número de asistencia. Rebel, un cachorro de pastor alsaciano de 29 semanas, disponía de su propia página en Internet dentro del sitio web de la policía de Tayside y allí se hizo enormemente popular incluso fuera de las fronteras británicas. Sin embargo, el concejal musulmán de la localidad de Dundee, Mohammed Asif, no compartía tanta dulzura hacia un animal del que los expertos musulmanes dicen que representa “la mayor impureza entre todas las impurezas animales”. Y entonces fue cuando el infierno de los agravios multiculturales cayó sobre el tierno Rebel.

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Cuando este fin de semana, el Partido Socialista Obrero Español se prepara para aprobar una moción que dará el voto a los inmigrantes en España, lo sucedido en el Reino Unido se eleva como un severo toque de atención sobre los nuevos regidores municipales que puedan salir de minorías mayoritarias extranjeras, con los foros de los medios españoles bullendo con la perspectiva. “Me preocupa que no sea bien recibido por todas las comunidades, con el perro en los carteles”, declaraba el concejal musulmán de Dundee, el principal centro urbano de la región escocesa de Tayside. “Probablemente, se han malgastado los recursos yendo a esas comunidades (con ese anuncio). La policía debía haberlo comprendido”, añadía Mohammed Asif.

Policía: "Nos disculpamos por la ofensa"

El edil, que, además, pertenece al Consejo de la propia policía regional, había recibido múltiples quejas de la comunidad musulmana de Tayside, mientras los comerciantes de esa religión se negaban a pegar en sus escaparates los tarjetones con el número de asistencia policial. Y todo, porque en ellos aparecía Rebel, el cachorro que ya patrullaba las calles tras haber finalizado su periodo de entrenamiento como perro policía. Todos se paraban a acariciar al cachorrito y la policía no encontró mejor ni más potente imagen promocional que la del tierno perrito. La página a él dedicada en el sitio web de la policía recibía masivas visitas desde medio mundo. Estaba claro que Rebel representaba el mejor recurso para acercar a los agentes a su comunidad. Al menos, a la mayor parte de ella. Sin embargo, primero el disgusto, después el rencor, y, más tarde, las acusaciones hicieron doblar la rodilla a Rebel y a sus amos.

Un portavoz de la policía de Tayside aparecía ante los medios para entonar un abrumado ‘mea culpa’ colectivo en nombre de los agentes. “La increíble popularidad (del cachorro), que ha atraído a un número récord de visitantes a nuestro sitio web, nos llevó a creer que Rebel podría jugar un papel estelar en la promoción de un número (telefónico) para no emergencias”, declaraba el representante policial. “Sin embargo, no pedimos el consejo de nuestro equipo para la diversidad (cultural y étnica) antes de publicar y distribuir los tarjetones. Fue un descuido y nos disculpamos por cualquier ofensa que hayamos podido causar”, concluía. De inmediato, una oleada de cólera se levantaba desde múltiples sectores ante la claudicación policial en un país en el que, como en el resto de Europa y Estados Unidos -donde también se registran incidentes con los canes por parte de la comunidad musulmana (ND)-, los perros son considerados, en inteligencia, fidelidad y lealtad, sólo un peldaño por debajo de los humanos. Y, muchas veces, por encima de ellos.

"Las alertas disparadas por las ofensas a los musulmanes"

Es la disculpa lo que es ofensivo, no el perro”, sentenciaba desde el Times de Londres el columnista Ross Clark. Tras recordar la prohibición de las decoraciones navideñas por parte de los regidores de Birmingham con el fin de no molestar a las “minorías étnicas” (ND), la policía de Tayside se llevaba el colérico rapapolvo en nombre de todos los políticos y servidores públicos demasiado fáciles con el gatillo de la disculpa. “Con los organismos públicos dando estos patéticos actos de disculpa, la ofensa se ha convertido en una útil arma política. Si quieres que un político o un organismo público parezca ridículo, todo lo que tienes que hacer es jugar a haber sido ofendido por algo dicho o escrito, y esperar a que rueden cabezas”, sentenciaba Clark.

De hecho, muchos, entre ellos el propio columnista, creen que los más perjudicados van a ser los propios musulmanes, una vez más pintados como una comunidad brutal y con la sensibilidad sólo fijada en la imposición de sus asfixiantes costumbres y creencias religiosas, por muy intolerantes y fanáticas que puedan resultar para la sociedad que les ha acogido con todos los derechos humanos y civiles en su favor. "La disculpa por las tarjetas con la mascota policial dispara las alertas sobre las ofensas a los musulmanes", titulaba el Scotsman desde Edimburgo. De hecho, las organizaciones musulmanas locales se ponían inmediatamente en marcha para intentar un ‘control de daños’ de imagen en la enorme polémica levantada ya, no tanto por la protesta del concejal musulmán, sino por la humillante disculpa de la policía regional.

"Los musulmanes intentan respetar las costumbres británicas"

“No creo que nadie, aparte de (el concejal Mohammed) Asif encuentre ofensiva la foto (del cachorro del perro). He hablado con tenderos y con miembros de mi mezquita y nadie está de acuerdo con él”, declaraba Mahmud Sarwar Rathor, del Centro Cultural Islámico Escocés en Dundee. “Es muy, muy perjudicial (para la comunidad islámica). Los musulmanes intentan respetar a las otras culturas y costumbres para que los otros respeten a las suyas, y esta historia no va a ayudar en eso”, concluía Rathor tras recordar, como argumento definitivo, que los comerciantes musulmanes venden comida para perros con la foto de perros en los envases y, en principìo, no pasa nada. Sin embargo, no es sólo que el concejal argumentara su enérgica queja en que, precisamente, había recibido múltiples quejas de la comunidad musulmana.

La tensión entre las comunidades se observa claramente en muchas de las iracundas reacciones recogidas en los foros de Internet, entre ellas, las de propietarios de perros que recuerdan cómo, cuando pasean a su mascota, los musulmanes se apartan ostensiblemente para no pasar junto a ellos y a su fiel amigo animal.



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