Para que no 'mancille' el suelo un animal 'impuro': Los perros policía británicos serán obligados a llevar calzas de goma en las patas cuando rastreen un domicilio de musulmanes en busca de drogas o explosivos
X- NUEVO DIGITAL (03/07/08) - El concejal musulmán de la localidad escocesa de Dundee fuerza una disculpa de la policía regional hacia la comunidad islámica por haber introducido la foto de un cachorro de perro en un póster policial
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - EL ISLAM, IMPLACABLE EN EL REINO UNIDO
El último objetivo de la silenciosa yihad en el Reino Unido son los perros policía. Unos días después de que una policía regional escocesa se viera obligada a disculparse ante la comunidad musulmana por haber utilizado un cachorro canino en un póster de servicio público, ahora se acaba de conocer que la Asociación de Jefes de Policía ya tiene dispuesta una normativa que obligará a sus perros a portar calzas de goma cuando rastreen un domicilio habitado por musulmanes en busca de drogas o explosivos. Se trata de que los perros, al ser considerados animales “impuros” por la tradición islámica, no entren en contacto con el suelo de la casa y ‘mancillen’ la totalidad de la residencia. Las revelaciones se producen cuando el único miembro musulmán del gobierno de Londres ha afirmado que la comunidad islámica británica se siente como “los judíos de Europa” y cuando la máxima autoridad judicial del país se unía al arzobispo de Canterbury en la demanda de incorporación de la sharia al sistema legal británico.
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Pero, ¿son los musulmanes quienes están haciendo doblar la rodilla civil del sistema legal británico, o es el propio gobierno de Londres y sus autoridades policiales, entre otras, las que están llevando la corrección política a extremos inflamables de tensión entre ‘nosotros’ y ‘ellos’? A esta última posibilidad se apuntan cada vez más organizaciones musulmanas británicas (ND), alarmadas ante la creciente hostilidad de la población general. Hace unos días, varios grupos islámicos se manifestaban contra la contundente y humillada disculpa de la policía de la región escocesa de Tayside por haber utilizado la imagen de un muy popular cachorro de perro en una campaña de servicio público (ND). Había sido un concejal musulmán quien había puesto el grito en el cielo ante la utilización de un perro en los pósters policiales, denunciando cómo muchos comerciantes musulmanes rechazaban pegar los carteles en sus escaparates por contener un animal ‘impuro’ para la tradición religiosa islámica.
Policías, censores de periodistas
Un poco antes, a principios de junio, era la policía de las West Midlands la que también se veía obligada a disculparse ante el canal televisivo privado Channel 4 tras haberle denunciado por malas prácticas periodísticas e información sesgada como consecuencia de un reportaje en el que, con cámara oculta, había conseguido grabar los incendiarios sermones de odio lanzados en árabe en el interior de varias mezquitas del país (ND).
Era un paso más allá en la ofensiva de la correción política, puesto que la policía regional -con un potente grupo de agentes musulmanes en su interior- se autoerigía en tribunal ético periodístico para demandar a un medio ante organizaciones de autocontrol informativo, y hacerlo no por un presunto delito, sino por lo que consideraba una mala práctica periodística (ND). El contundente dictamen, que encontró al reportaje impecable en su edición y redacción, obligaba a que la policía ‘dhimmi’ tuviera que pedir excusas por su sorprendente intromisión en el trabajo profesional de los periodistas, actuando de paso como un lamentable ‘hombre de paja’ de la enfurecida comunidad islámica que a sí misma se vio descarnadamente retratada en la cerrada intimidad de sus templos (ND).
Perros calzados para no contagiar 'impureza'
Ahora es la Asociación de Jefes de Policía (ACPO, por sus siglas en inglés) la que está a punto de publicar un documento en el que exigirá a todos los cuerpos policiales bajo su jurisdicción una mayor “sensibilidad” en la utilización de perros “para estar seguros de que no estamos yendo en contra de ningún elemento religioso o cultural dentro de las casas de la gente”. En pocas palabras, las nuevas normativas de excepción hacen referencia una vez más a la comunidad islámica, de forma que a los perros policía utilizados en el rastreo de drogas o explosivos se les obligará a ser calzados con unas medias terminadas en suelas de goma no sólo cuando sean utilizados en una mezquita, sino también cuando operen en residencias habitadas por musulmanes.
Se trata de que las patas de los perros no toquen el suelo, de forma que no traspasen su innata ‘impureza’ a la casa donde habitan los potenciales traficantes de droga o los terroristas en busca de una nueva carnicería. De hecho, el mismo documento ya recomienda de entrada que se utilicen los perros lo menos posible cuando los presuntos delincuentes o terroristas sean de religión musulmana.
Musulmanes, "los judíos de Europa"
En este contexto, las organizaciones islámicas, que ven cómo los foros en Internet arden ante el exquisito cuidado con el que es tratada la volátil y peligrosa comunidad musulmana, se ven atrapadas entre dos fuegos e intentan el ‘control de daños’ de imagen que no agrave el radical aborrecimiento que no deja de crecer entre ambas comunidades, la minoritaria islámica y la mayoritaria británica nativa. “En la ley islámica, el perro no es visto como impuro; sólo su saliva lo es”, afirma uno de los más influyentes imanes del país, en el intento de mantener una quizás imposible equidistancia. Sin embargo, el rencor crece y crece. El único miembro musulmán del gobierno británico, Shahid Malik, con rango equivalente en el ejecutivo español al de subsecretario, acaba de denunciar que la comunidad islámica británica se siente nada menos que como “los judíos de Europa”.
En su opinión, los incidentes “racistas” contra los musulmanes les hacen sentirse “extranjeros en su propio país”, en medio de unas encuestas que siguen afirmando cómo más de la mitad de los británicos responsabilizan "al islam" de los ataques terroristas dentro y fuera del Reino Unido. Pero la respuesta desde el ‘otro lado’ no es menos agresiva. Personajes de la relevancia del obispo anglicano de Rochester, Michael Nazir-Ali, ya no sólo dicen que en el Reino Unido hay amplias zonas vetadas a los no musulmanes (ND), sino que las sensibilidades y las “susceptibilidades” hacia la comunidad islámica para que no sienta peligrosamente ofendida “han ido demasiado lejos” (ND).
El relator musulmán de la ONU, contra Occidente
Mientras tanto, personalidades nacionales e internacionales, musulmanas o no musulmanas, no cejan en una no menor implacable campaña de culpabilización de Occidente y de agrias exigencias a favor de la comunidad islámica. En España, el denominado relator de las Naciones Unidas “sobre las Formas Contemporáneas de Racismo, Discriminación Racial y Xenofobia” declaraba cómo en el país ibérico “hay partidos que utilizan el racismo para hacer política”. Lo hacía tras visitar comunidades de ‘sijs’, gitanos y musulmanes en Cataluña, a los pocos días de llegar de Estados Unidos de investigar el supuesto “racismo” y las "violaciones de los derechos humanos" en Puerto Rico por parte de los Estados Unidos, y a las pocas semanas de denunciar con acritud cómo “la islamofobia crece especialmente en Europa”.
Este relator, el musulmán senegalés Doudou Diene, era el mismo que declaraba a finales del año pasado cómo “el carácter judeo-cristiano de Europa es muy discutible” (ND), en medio de virulentos informes contra la “islamofobia” en Estados Unidos y la propia Europa que, sin embargo, nada dicen sobre la implacable y cruel persecución contra los cristianos en países musulmanes -condenados sólo por practicar su religión- que ya está alarmando incluso a los más acérrimos defensores del pan-islamismo árabe en Occidente.
La sharia, cada vez más cerca en el Reino Unido
Sin embargo, no sólo musulmanes dentro y fuera del gobierno británico, dentro y fuera del Reino Unido, aprietan las tuercas de las democracias occidentales. En el propio país británico, nada menos que su máximo responsable judicial pedía esta semana, en solemne discurso, la incorporación de determinados aspectos de la ley islámica al código civil nacional con el fin de que los musulmanes tengan sus propias leyes con que dirimir asuntos de herencias o matrimonio de acuerdo a sus especiales y particulares exigencias religiosas. La posibilidad de ‘leyes especiales’ para los musulmanes, algo en lo que el Lord Chief Justice se unía a la demanda en el mismo sentido del Arzobispo de Canterbury, cabeza de la Iglesia Anglicana (ND), no hacía sino ahondar cada vez más en los resentimientos y enconos que la decidida y explícita política de Londres de discriminación positiva a favor de los musulmanes, y en contra de los cristianos.
En este sentido, encuestas y foros en Internet en medios de todo tipo y orientación política no hacen más que confirman, una y otra vez, cada vez con mayor virulencia, cómo es la población británica general la que cada vez más siente ‘extranjera en su propio país’, en una situación equiparable a la de la comunidad islámica en país extranjero que, en una gran parte, ni considera suyo ni considera respetable su sistema legal y político (ND), y en un proceso de constante degeneración por el que cada vez más piensan que no hay sitio suficiente en las islas para las dos y que, por tanto, una de las dos sobran.
