NUEVO DIGITAL Internacional - Ed Butler, ex comandante en jefe de las fuerzas británicas en Afganistán: "Musulmanes británicos colaboran de forma activa con los talibanes"
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Ed Butler, ex comandante en jefe de las fuerzas británicas en Afganistán: "Musulmanes británicos colaboran de forma activa con los talibanes"

Ed Butler, ex comandante en jefe de las fuerzas británicas en Afganistán: "Musulmanes británicos colaboran de forma activa con los talibanes"

04.08.08 • 02:52 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El espectro del ‘enemigo interno’ se levanta una y otra vez en el Reino Unido. A lo que se va conociendo a través de estudios demográficos de opinión o mediante reportajes de televisión con cámara oculta sobre lo que se dice y proclama en las mezquitas a puerta cerrada, ahora se une la voz de alarma de militares del máximo rango que son claros y contundentes al respecto: existe un ‘puente aéreo’ del terror entre musulmanes británicos y los talibanes en Afganistán. Los talibanes luchan contra el ejército del Reino Unido. Muchos musulmanes británicos, también.

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Es uno de los asuntos más graves en la tensión entre determinadas comunidades y los estados que las albergan. El problema ya no es sólo el enemigo exterior, sino, principalmente, el interior. Y, de forma más específica, el enemigo interior camuflado y protegido como ‘ciudadano’ de un país democrático, un enemigo que, sin embargo, cuando puede asesta un golpe al país al que llegó o, incluso, en el que nació. Los atentados de Madrid o Londres dejaron ya una marca indeleble sobre el grave riesgo del ‘enemigo interior’, de la ‘quinta columna’ del islamismo que, según confirman las policías y ratifican las constantes detenciones, han preferido renunciar a los atentandos espectaculares para centrarse en una silenciosa labor de corrosión amparada por la cultura única del multiculturalismo y sus baluartes en el “automenosprecio, las autohumillaciones y las disculpas” de Occidente.

España: "Lealtades" en duda

En España, incluso el actual gobierno socialista, abiertamente multicultural, se alarmaba a finales de 2006 cuando islamistas de Ceuta eran descubiertos manteniendo contactos con soldados musulmanes en el ejército español sobre el posible robo de explosivos militares. No pasó mucho más de un mes y ya comenzaron a producirse no renovaciones de soldados musulmanes en medio de graves reservas sobre la “lealtad” que podrían demostrar en el caso de un conflicto armado con Marruecos, con un rey que no es sólo soberano absoluto en un país pseudodemocrático, sino Comendador de los Creyentes, líder religioso de sus súbditos, y cuya agencia oficial de noticias MAP recriminaba “la campaña de purga de los militares de religión musulmana”. A través de encuestas entre los militares con preguntas a cara de perro del tipo “Si tuviese que definir al conjunto de la tropa musulmana, ¿qué calificativos utilizaría?”, los mandos españoles sondearon a todos sus efectivos -menos a los musulmanes- precisamente por la actual o potencial lealtad de estos últimos, que copan, según las versiones, entre un 21 por ciento y un 30 por ciento de la tropa en las no menos potencialmente explosivas ciudades españolas de Ceuta y Melilla.

Por aquel entonces, las agencias internacionales recogían, bajo la protección del anonimato, las gravísimas reservas de los mandos españoles sobre las “fidelidades” de los soldados musulmanes encuadrados en el ejército español. “Si surge un conflicto con Marruecos sobre soberanía o sobre otro tema, no estoy seguro de que los soldados musulmanes me obedezcan”, confesaba un mando no identificado a la enviada especial de la agencia alemana DPA. Sin embargo, otros ejércitos, ya en abierto conflicto en países musulmanes, no manifiestan ninguna duda sobre la existencia de una ‘quinta columna’ interior que es ya también civil y que llega a amenazar a la propia seguridad de los soldados heridos cuando son asistidos en la ya ni tan siquiera segura retaguardia de los centros sanitarios en los propios países de origen (ND).

El enemigo, con acentos británicos

En este sentido, y en unas declaraciones a tumba abierta, se manifestaba el anterior comandante en jefe de las fuerzas británicas en Afganistán, un hombre que ya ha anunciado su intención de retirarse del ejército a finales de año, oficialmente debido a que desea pasar más tiempo con su familia, y, extraoficialmente, por las graves diferencias que mantiene con Londres sobre la financiación y el apoyo a las tropas que luchan en el Oriente Medio. "Hay poseedores de pasaportes británicos que viven en el Reino Unido y que nos encontramos en sitios como Kandahar", declaraba el brigada Ed Butler, máximo responsable sobre el terreno del ejército británico en Afganistán hasta hace unos pocos meses. Es más: según los datos de Butler, existe una relación fluida directa entre “Kandahar y concentraciones urbanas en el Reino Unido”. Según se recuerda ahora, los aviones británicos de espionaje han detectado a guerrilleros en las zonas más radicales de Afganistán hablando con acentos de Yorkshire y de las Midlands.

Esta última región es una de las que mayores inquietudes provoca por la enorme extensión de una población musulmana que alberga en su interior grandes bolsas de radicalismo musulmán abiertamente terrorista o filoterrorista. Según informaba NUEVO DIGITAL hace un año (ND), los informes del MI5 desvelaban que sólo en las Midlands se estaban controlando ya por entonces unas ochenta redes terroristas de corte islamista radical. Sin embargo, a diferencia de la obsesión política e informativa con Al Qaeda, ningún contacto tenían estas redes con esa supraorganización de terroristas. Por el contrario, en una pesadilla de "enemigo difuso" para las policías europeas (ND), estas redes y otras similares en varios países europeos, con España en lugar destacado, caían más dentro del ‘quintacolumnismo de barrio’ que tan letal se mostró en los trenes de Madrid, o en el metro y los autobuses de Londres.

Un 'puente aéreo' para el terror islámico

En las Midlands, las policías regional y locales ya cuentan con organizaciones de “policías musulmanes” en su interior que prohibieron el reparto de folletos a misioneros cristianos estadounidenses, o que forzaron la demanda contra nada menos que la cadena Channel 4 por un reportaje sobre los abrumadores mensajes de odio contra Occidente y los occidentales lanzados en el ‘interior de las mezquitas’, un reportaje que, en un inaudito papel de censores de prensa y jueces de la ética profesional de los informadores, consideraron “manipulado”, por mucho que más tarde, el regulador británico de medios de comunicación corroborara la intachable profesionalidad del trabajo televisivo y los policías de las Midlands -musulmanes y ‘no musulmanes’- se vieran obligados a disculparse y a tirar de fondos públicos para pagar las 100.000 libras en gastos y multas que originó el proceso legal (ND).

Según lo que denuncia ahora el ex comandante en jefe de las fuerzas británicas en Afganistán, no únicamente musulmanes británicos nacidos o regularizados en el Reino Unido ayudan a los talibanes sobre el terreno contra un ejército que sólo en los últimos dos meses despedía en los cementerios a 17 de sus soldados, sino que, en sentido inverso, en un abierto y fluido ‘puente aéreo’ del terror islámico, talibanes afganos ayudan y colaboran activamente con la ‘quinta columna’ doméstica británica. Esta colaboración se da en la distancia o cuando los propios musulmanes británicos regresan a su país de nacimiento o adopción para continuar la preparación de la yihad sobre ‘tierra infiel’, una preparación que, desde las mezquitas, se pide cautelosa, "hasta que tengamos la suficiente fuerza para lanzarla" (ND).

Yihadistas: El refugio final de España

Sin embargo, el ‘puente aéreo’ entre lo más radical del islam del Oriente Medio no sólo se circunscribe a Afganistán y al Reino Unido. Las constantes detenciones en España de ‘yihadistas’ y colaboradores con los talibanes y la insurgencia iraquí se une a las premoniciones de que no sólo el Reino Unido, sino también España se va a convertir en el último refugio de los ex combatientes en los dos países en guerra. Think-tanks españoles emitían en los últimos meses inequívocos informes en el sentido de que “con toda seguridad, España va a ser un lugar de destino de personas que han combatido en Irak”, como afirmaba en entrevista con NUEVO DIGITAL Javier Jordán, director de Athena Intelligence (ND).



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