NUEVO DIGITAL Internacional - Giro ideológico en la utilización del dogma del 'calentamiento global': 'Think-tanks' conservadores relacionan directamente la inmigración masiva con el descontrol en la emisión de gases causantes del efecto invernadero
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Giro ideológico en la utilización del dogma del 'calentamiento global': 'Think-tanks' conservadores relacionan directamente la inmigración masiva con el descontrol en la emisión de gases causantes del efecto invernadero

Giro ideológico en la utilización del dogma del 'calentamiento global': 'Think-tanks' conservadores relacionan directamente la inmigración masiva con el descontrol en la emisión de gases causantes del efecto invernadero

14.08.08 • 03:01 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

“Si la policía de fronteras no te coge, el pollo y las hamburguesas lo harán. Hazte vegetariano”. Este es el mensaje que People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) quiere colocar mediante carteles en la valla fronteriza entre Estados Unidos y México. La controvertida organización de defensa de los animales ya ha ideado murales en los que compara figuras de mexicanos “esbeltos y en forma”, según sus palabras, con niños y adultos estadounidenses “atiborrándose de la carnívora, grasienta y llena de colesterol comida americana”. En esas estaba ‘la última’ del debate inmigratorio cuando un potente think-tank conservador advertía de que precisamente la inmigración hará imposible que Estados Unidos cumpla con los objetivos de reducción de emisión de gases invernadero. Es un nuevo golpe de efecto en una imparable tendencia de los lobbies antiinmigración: el descontrol de fronteras no sólo calienta a las opiniones públicas, sino también al planeta.

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En los foros que siguen a la noticia sobre la fallida -aunque publicitariamente exitosa- iniciativa de PETA, los tertulianos se mofan de la “sana” y “vegetariana” dieta de los mexicanos, adictos no sólo al vacuno o al pollo en sus tortillas, sino al uso, abuso y amplio consumo de manteca de cerdo, manos del mismo animal, hígados de diversas procedencias mamíferas, sopas de estómago de vaca, etc., todos productos de casquería por completo repugnantes para el estadounidense medio y, sin duda, poco vegetarianos incluso para los “esbeltos y en forma” mexicanos en su lado nativo de la frontera. Desde Washington ya se ha advertido de que no concederá autorización para los mensajes puesto que el Estado federal no alquila sus instalaciones para acciones publicitarias y, además, los carteles reducirían visibilidad a los agentes.

'Inmigración irregular y delincuencia'

Acción y argumentos de PETA no dejarían de constituir una anécdota más en las estrafalarias -y a veces violentas- campañas de esta organización, si no fuera porque el debate inmigratorio en Estados Unidos no sólo no cesa, sino que se ve condicionado por la decidida política de la Casa Blanca de expulsión masiva de inmigrantes ilegales. De hecho, las grandes redadas, con decenas o cientos de detenidos en cada acción, llegaban esta semana a una planta de fabricación de paracaídas que trabaja en el suministro de contratos para el propio Departamento de Defensa y donde se detenían a casi 60 trabajadores ilegales.

Además, el súbito endurecimiento de las políticas inmigratorias continúa enlazando, cada vez más a tumba abierta, fenómenos que anteriormente la corrección política había vetado de hecho. Entre ellos, la relación entre delincuencia y emigración ilegal, con Los Ángeles y el anterior paraíso de San Francisco para la inmigración irregular (ND) comprobando el estatus inmigratorio de los internos en las prisiones de sus zonas de influencia con el fin de reenviar a los delincuentes con residencia ilegal al servicio federal de inmigración, último y casi seguro paso en el retorno forzoso a los países de orígenes para quienes no dispongan de los permisos adecuados.

Del 'engordamiento global' al 'calentamiento global'

Sin embargo, la relación de la inmigración masiva y descontrolada con los más diversos efectos perversos -incluyendo el de la ‘degeneración’ de los “sanos y en forma” mexicanos que cruzan la frontera de forma clandestina- aún no había llegado al calentamiento global, habiéndose quedado, por tanto, tan sólo en el ‘engordamiento global’. Hasta ahora. Un think-tank de querencia republicana y conservadora, promotor de políticas de inmigración ordenadas y legales, y considerado por ello nada menos que como un organismo “racista” por algunos y virulentos grupos del activismo izquierdista -autoconsagrados como 'fuentes independientes'-, publicaba esta semana un estudio que venía a asegurar cómo “los futuros niveles de inmigración tendrán un impacto significativo en los esfuerzos para reducir las emisiones mundiales de CO2”. “La inmigración a los Estados Unidos incrementa de forma significativa las emisiones mundiales de CO2 porque transfiere población desde zonas de baja incidencia contaminadora hacia los Estados Unidos, que es un país altamente contaminante”, aseguraba el estudio del Center for Immigration Studies.

A pesar de que un inmigrante -legal o ilegal- produce un 18 por ciento menos de emisiones de CO2 que la media de los nativos en Estados Unidos, sin embargo, el mismo inmigrante produce cuatro veces más de emisiones en los Estados Unidos de las que habría producido en sus países de origen. Este hecho, unido a que los inmigrantes en Estados Unidos producen la misma cantidad de emisiones de gases invernadero que el Reino Unido y Suecia juntas, llevan al think-tank no sólo a establecer una relación directa entre inmigración y contaminación, sino a responsabilizar del descontrol futuro de la segunda al descontrol actual de la primera. Además, todas estas cifras no incluirían el impacto de los hijos de inmigrantes en los Estados Unidos, puesto que “si se incluyera, el impacto (de la inmigración) sería mucho más alta”.

'¿Daña la inmigración la ecología del planeta?'

El informe, lo ‘osado’ del cruce de sus datos, junto con conclusiones como la anterior ya han comenzado a provocar una fuerte polémica en Estados Unidos. De hecho, la relación entre inmigración masiva hacia el Primer Mundo desde el Tercero, y su impacto ecológico sobre el planeta es un tema en el que muchos grupos y grupúsculos favorables a la estricta regulación en el movimiento de personas entre países ha metido ya de lleno el bisturí. Y no sólo en los Estados Unidos. Términos ecologistas de moda como ‘desarrollo sostenible’ o ‘calentamiento global’ son utilizados ahora de forma masiva y muy agresiva por el activismo anti inmigración, que blande así las propias armas de las fuerzas contrarias, hasta ahora acostumbradas a unos argumentos arrojadizos como dogmas de fe pero que ahora se vuelven contra ellas, asombradas del repentino giro ideológico que ha tomado la cuestión.



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