NUEVO DIGITAL Internacional - "Un bastión del fanatismo y la discriminación contra los hombres": Presentada una demanda contra la Universidad de Columbia por su departamento de estudios feministas
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"Un bastión del fanatismo y la discriminación contra los hombres": Presentada una demanda contra la Universidad de Columbia por su departamento de estudios feministas

"Un bastión del fanatismo y la discriminación contra los hombres": Presentada una demanda contra la Universidad de Columbia por su departamento de estudios feministas

03.09.08 • 02:22 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Hasta ahora, el más importante desafío antifeminista lanzado por Roy Den Hollander retaba la denominada Ley sobre la Violencia contra las Mujeres de Estados Unidos. Según el abogado estadounidense, esa normativa federal es “inconstitucional” por “permitir a las mujeres extranjeras adquirir la ciudadanía mediante falsas acusaciones de maltrato contra sus maridos o ex maridos estadounidenses”. El proceso se encuentra aún en los tribunales, pero Den Hollander no ha esperado para lanzarse sobre lo que califica de “bastión del fanatismo contra los hombres”: el denominado Instituto para la Investigación sobre las Mujeres y la Identidad Sexual de la Universidad de Columbia. Ha demandado al centro, a la universidad, y a todas las autoridades académicas y políticas que enseñan, permiten, becan y fomentan “la demonización de los hombres así como la exaltación de las mujeres para justificar la discriminación contra los hombres basada en culpabilizaciones colectivas”.

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Roy Den Hollander no vive en la España donde la misma agresión es considerada una falta leve si es cometida por una mujer contra un hombre, y un delito penal si es cometido por un hombre contra una mujer, normativa recientemente declarada constitucional por el mismo tribunal español que tiene como función máxima velar por la igualdad y la no discriminación de los ciudadanos en virtud de su sexo, entre el resto de condicionantes de raza, creencias religiosas y otros. Donde sí vive el abogado es un país como Estados Unidos donde están institucionalizadas las denominadas “ladies’ nights” en las que, según otra demanda de Den Hollander, “se cobra a los hombres más por la entrada de lo que se cobra a las mujeres, o se da a los hombres menos tiempo que a las mujeres para entrar gratis o a precio reducido en las discotecas demandadas”.

"Yihad contra el feminismo universitario"

Den Hollander, que se encuentra cómodo a sí mismo con el apelativo de “abogado antifeminista”, fue tratado con cierta ironía por la demanda contra las “ladies’ nights”. Sin embargo, con ser sólidos sus argumentos jurídicos -y los no jurídicos centrados en qué pasaría si se cobrara más en cualquier sitio a las mujeres que a los hombres-, sus otras dos acciones de guerrilla ante los tribunales han sido ya acogidas por la gran prensa ‘seria’. De hecho, la de la demanda contra la Universidad de Columbia fue desvelada por el propio New York Times, equiparable en su agresivo ‘progresismo’ a la de la institución retada, la Universidad de Columbia y, en especial, a su Institute for Research on Women and Gender. Esta vez, a diferencia de lo que sucedió con el asunto de las “ladies’ nights”, hasta el Times de Londres hablaba a toda página de la “yihad” del abogado de Manhattan “contra el feminismo universitario”. Otros grandes popes del ‘progresismo’ periodístico estadounidense lanzaban a sus columnistas a analizar el caso, entre ellos, Los Angeles Times, donde una autoconfesada graduada de Columbia se preguntaba con acidez “cuanto daño pueden hacer investigaciones con nombres como 'Reapropiaciones de la narrativas patriarcales: una interrogación Gaia-centrada'”.

Sin embargo, Den Hollander no centra su demanda en los absurdos estudios de más absurda cháchara adoptada en las provincias imperiales por variopintos personajes, entre ellos la “ministra” española de “Igualdad”, Bibiana Aído, y su espectacular irrupción en el panorama político-humorístico del país. Den Hollander, curtido en la litigación a la americana en América, centra su demanda en la consideración de “religión” del feminismo y, por tanto, en la conculcación de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos que prohíbe al Estado cualquier discriminación -positiva o negativa- basada en las creencias religiosas. “Los Estudios sobre las Mujeres son ahora el equipo deportivo universitario preferido por las alumnas del campus. El Título IX de las Enmiendas a la Educación de 1972 redujo o eliminó los equipos universitarios (sólo) de hombres, y ahora ha llegado el momento de que Columbia y otras universidades hagan lo mismo con sus vociferantes alumnas o faciliten beneficios equivalentes a los hombres en la forma de programas de Estudios sobre los Hombres”, afirma Den Hollander.

"Soy una mujer y quiero ser la consejera delegada"

Junto con la de la “ladies’ nights” y la demanda contra la Ley sobre la Violencia contra las Mujeres que, según la acción judicial, es una ‘barra libre’ de acusaciones falsas de extranjeras contra hombres estadounidenses para obtener la ciudadanía, la lanzada contra la Universidad de Columbia es la otra que conforma el denominado “trío de demandas por el autoproclamado antifeminista, que estuvo casado con una ‘stripper’ rusa”, según la sumaria y descalificatoria biografía lanzada por el Times de Londres. Pero el interés del abogado de Manhattan no es menos áspero, según confiesa a tumba abierta: “El objetivo a largo plazo de mis demandas es que yo, en mis limitadas capacidades, estoy intentando dar a todas esas feministas igualdad, no la igualdad de lo mejor de la vida, sino la igualdad de lo peor: hacer que se alisten en el ejército, que vayan a la guerra y mueran, que trabajen en las peores ocupaciones”. Y concluye: “(Las feministas) no quieren igualdad. Quieren un tratamiento preferente. Es el mismo viejo pedestal de siempre. Dicen: Soy una mujer y quiero ser la consejera delegada de una empresa’. Quiero estar en un pedestal’”.



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