Primer Ramadán del Kosovo 'independiente': El obispo católico en la zona felicita a la "República de Kosovo"; el bloque musulmán la ignora; la oposíción serbia prorrusa se desmorona
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - KOSOVO, DEL AVISPERO DE LOS BALCANES AL AVISPERO DE LAS CIVILIZACIONES
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - OSETIA DEL SUR: EL FOCO MÁS CALIENTE DE LA NUEVA GUERRA FRÍA
Moscú, mayo de 2008. El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, declara en la capital rusa: “Estamos diciendo alto y claro que nunca hemos pensado en reconocer a Kosovo. Ni lo planeamos hacer en el futuro. La salida que se ha escogido a la situación no es la mejor. La solución para Kosovo ha sido apresurada”. La cosa debió sonar bien, muy bien, en los oídos rusos. Moscú, junio de 2008. El cardenal Kasper, el poderoso hombre vaticano del diálogo ecuménico -pero también ocasional y contundente azote del islam (ND)-, afirma en un semanario ruso tras una visita al país: “La Santa Sede ni ha reconocido a Kosovo como un estado independiente, ni piensa hacerlo en el próximo futuro”. La cosa también debió sonar bien, muy bien, en Moscú. Sin embargo, después llegó lo de Osetia del Sur, en el primer caso, y ahora el obispo católico regional felicita la fiesta musulmana a la “República de Kosovo”. Con el estallido de la Guerra Fría 2.0 en Osetia del Sur se está olvidando el gorgoteo previo de la sopa primordial en la Guerra Tibia 1.0 de Kosovo. Pero las placas de la tectónica de las civilizaciones y los resolidificados bloques geoestratégicos continúan sus silentes e implacables deslizamientos en la falla balcánica hacia un choque de hechos consumados.
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Cabría pensar que, tras la gravísima crisis de Osetia del Sur, las posiciones se enconarían. Y eso parece, a tenor de las amenazantes declaraciones que resuenan por todas partes. Pero la realidad es que poderosas fuerzas disolventes están ayudando a diluir unos conflictos que se están suavizando en las zonas donde se originaron tanto como se están agravando, de forma simultánea, en las capitales de sus valedores. Por ejemplo, Kosovo. La potente acción disolvente de la oferta de incorporación de Serbia a la Unión Europea está funcionando como un extremadamente eficaz corrosivo de las posiciones más enardecidas en la atribulada protegida de Rusia. Más allá de los unánimes mantenimientos oficiales sobre la "integridad" del terrirorio serbio, no son sólo los resultados electorales los que, con mayor o menor holgura, inclinan las balanzas hacia las posiciones prooccidentales, sino que incluso en las zonas más ultramontanas del nacionalismo serbio, la perspectiva de una Belgrado sentada en Bruselas está llevando a un desinflamiento de los históricos ardores de incuestionable mirada a ‘la meca’ moscovita.
La zanahoria europea corroe las intransigencias serbias
En ese sentido cabe observar la grave crisis de los Radicales serbios que, tras perder las elecciones ante los prooccidentales del, a la postre, presidente Tadic, se encuentran divididos entre los templados de Tomislav Nikolic que quieren dar una oportunidad a la oferta de Bruselas a través del Acuerdo de Asociación y Estabilización -la antesala al proceso de candidatura e incorporación a la Unión-, y los duros de Vojislav Seselj, fundador de la formación y actualmente juzgado por crímenes de guerra en La Haya. Nikolic acaba de dimitir al ser desautorizado por la élite de su partido en su esfuerzo de abrirse a la Unión Europea siempre que se reconociera a Kosovo como parte integral de Serbia. Pero ni esa cláusula satisfacía a una dirección partidista que ve en el simple hecho de una aceptación del Acuerdo un consentimiento ‘de facto’ de la división kosovar. Con un presidente de la Comisión Europea que ya pone una fecha a la zanahoria de la candidatura tan inmediata como la de 2009, el resultado en Serbia es que el bloque opositor antioccidental se ha fragmentado, mientras los observadores constatan la debilitación de la delegación filorrusa en Serbia, cada vez más cercana a Bruselas tanto como cada vez más alejada de Pristina.
¿Y los musulmanes, muchos de cuyos líderes políticos y religiosos vieron ya de forma explícita una avanzadilla islámica en el corazón de Europa? Los musulmanes funcionan en los foros internacionales como bloque religioso, pero la Umma se resquebraja de forma inmisericorde en la ‘real politik’. Turquía sigue siendo el único y muy interesado valedor de Pristina en su papel de metrópolis heredera del Imperio Otomano tanto como en su papel de delegado regional de los deseos de Estados Unidos. Estos alineamientos, por cierto, están llevando a importantes cambios de sensibilidades en la Europa Occidental, donde sectores occidentales tradicionalmente americanistas se están dejando caer en la comprensión de la Madre Rusia eterna ante lo que es percibido como la interesada colocación de un 'caballo de Troya' kosovar en Europa, manejado desde su panza por el interés compartido de Estados Unidos y Turquía, el primero, en un hipotético intento de debilitar a Europa a la vez que acariciar a los musulmanes en el lomo europeo, y el segundo, colocando un potente delegado histórico, político y religioso en la Europa que tanto se le resiste desde Lepanto a Viena.
Rusia es el problema de Kosovo con el bloque musulmán
Con motivo del Ramadán, las agencias kosovares recuerdan los saqueos serbios de finales de los años 90 -sin, obviamente, rememorar los anteriores saqueos albano-kosovares sobre los serbo-kosovares- y, constando con brevedad el compresible silencio de la iglesia ortodoxa, se entusiasman con la felicitación a la "República de Kosovo" de quien es calificado como Administrador Apostólico de Kosovo, el obispo católico, Dodë Gjergji, un hombre que, según las jerarquías vaticanas, no pasa de Administrador Apostólico de la diócesis de Prizren procedente, de forma significativa, de desempeñar diversos cargos en Albania. En Pristina hay, sin embargo, mucho interés en convertirle en algo así como un arzobispo católico oficial nacional para Kosovo, dado que, por una parte, Prizren es una de las 'ciudades mártires' de las masacres serbias de principios del siglo XX y, sobre todo, Gjergji es el hombre que calificó la independencia kosovar como la “única opción” posible, según informaba una Radio Vaticana que, casi simultáneamente, rechazaba el reconocimiento oficial de San Pedro para el nuevo 'estado'.
Pero, en medio de este doble juego vaticano en la región, y aún resonantes las entusiastas felicitaciones de la misión militar de la Unión Europea por la festividad musulmana, en la Umma se sigue digiriendo con extremada dificultad la independencia kosovar, un ‘país’ considerado como ‘tierra musulmana’, pero aliado de forma inapelable con el bloque occidental, y uña y carne de los Estados Unidos para más señas. Sin embargo, analistas muy perspicaces destacan cómo el problema del no reconocimiento de los países musulmanes hacia Kosovo no se encuentra en su alineamiento con Occidente, sino, precisamente, en el alineamiento antioccidental de Rusia. Son las estrechas relaciones de varios países árabes con Moscú -en especial, en el Golfo- las que están bloqueando el desembarco del núcleo duro musulmán en Pristina. En este sentido, de poco están sirviendo conferencias como la pasada sobre ‘Kosovo y el mundo árabe’ que se celebró en la capital kosovar y, donde si algo se constató, es que, políticamente, Kosovo se encontraba aún de espaldas al bloque islámico, más allá de los no muy influyentes ni recomendables reconocimientos de Afganistán y otros similares.
Ramadán: ¿El fin del ayuno musulmán para Kosovo?
Con todo, la zona árabe más próxima a Estados Unidos parece que está a punto de caer en el reconocimiento diplomático del Kosovo independiente. El muftí kosovar lo prevé para el presente Ramadán y fuentes políticas en la región lo confirmaban durante la conferencia celebrada en Pristina a finales de agosto. Si se produce o no finalmente el reconocimiento de los principales países árabes, la Guerra Tibia en la lucha por la influencia rusa y estadounidense en la zona se calentará también en el Golfo y se abrirán nuevas fallas de fricción que añadir a las graves tensiones entre los renacidos bloques bipolares que tienen a Irán como uno de los principales epicentros regional junto con las graves reservas que provoca el amigo de Moscú en el sunismo más o menos proamericano al oeste de Teherán.
