NUEVO DIGITAL Internacional - Nueva oleada de 'Orgullo Palin' tras el 'Slut Manifesto': La explosiva gala de la MTV lanza al estrellato político a una nueva generación de ídolos adolescentes activistas de la abstinencia sexual
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Nueva oleada de 'Orgullo Palin' tras el 'Slut Manifesto': La explosiva gala de la MTV lanza al estrellato político a una nueva generación de ídolos adolescentes activistas de la abstinencia sexual

Nueva oleada de 'Orgullo Palin' tras el 'Slut Manifesto': La explosiva gala de la MTV lanza al estrellato político a una nueva generación de ídolos adolescentes activistas de la abstinencia sexual

12.09.08 • 03:38 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

La abrupta irrupción de una desconocida como Sarah Palin hace ya tiempo que destrozó el somnoliento y hasta entonces implacable camino triunfal del visionario -y vacío, según sus detractores- Obama. Las mujeres blancas han sido el último gran grupo sociológico en echarse en brazos de un ‘feminismo’ que exige para las mujeres una nueva revolución sexual: la de no ser consideradas como objetos sexuales -por ellas mismas. Pero, hasta ahora, el sorprendente e inaudito desembarco de Palin se había mantenido en el ámbito de la alta política. Hasta la gala del domingo pasado de la MTV, diseñada, precisamente, para masacrar a la ‘ultraconservadora’ gobernadora de Alaska y lo que ella representa. Sin embargo, todo salió mal para la cadena de las poses ‘molonas’ en el límite de la cretinez. Tan mal, que el efecto fue justo el contrario. Y tan contrario que, en un territorio ya bien abonado por el ‘orgullo Palin’, hasta Paris Hilton salió en defensa de la nueva generación de ídolos adolescentes de un rock sin sexo ni drogas que paró los pies, delante del mundo, a la suficiencia 'progresista' con que se vistió el inmenso y descarado negocio del sexo de los jóvenes.

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Sí, tanto los prebostes de la MTV como el ‘humorista’ británico desconocido en Estados Unidos que eligieron para el ‘show’ pensaron que nunca la cosa se había presentado más fácil: con el huracán Palin en lo más alto de la expectación política y mediática mundial, sería cosa de coser y cantar el hacer sangre fácil de los adolescentes chicos de la ‘castidad’. Pero se equivocaron.

The 'Slut Manifesto'

Más allá de la increíble suciedad organizativa de basar un espectáculo en la mofa de personas que habían sido invitadas a participar en él, conforme avanzaban los insultantes chistes con muy poca gracia de Russell Brand, las llamadas al voto para Obama, las constataciones de que los ingleses son mucho más inteligentes que los estúpidos americanos que habían elegido al “retardado” de Bush y, en general, las caras serias y de disgusto de muchos asistentes (ND), junto con una inaudita cantidad de mensajes sms enviados por unos espectadores cada vez más furiosos, conforme avanzaba todo esto, cualquier observador medianamente avezado -ninguno, desde luego, entre los medios de comunicación españoles que han ignorado por completo el tema- podría haber comenzado a comprender que el desastre de la gala no sólo no iba a ridiculizar a los elevados personajes de las altas élites republicanas en liza electoral, sino que iba a lanzar -en su propio terreno- a los jóvenes cantantes de la 'castidad' con los que se estaba cebando el comediante.

Las bromas fáciles del presentador con melena de axila recrecida y rimel de pirata del Caribe drogado fueron paradas en seco, en pleno escenario, por una mujer negra negra casi adolescente. Medios de todo el mundo -excepto en la autista España- han reproducido hasta la saciedad la frase que Jordin Sparks pronunció en pleno escenario, la misma frase que provocó las inmediatas y abrumadas disculpas del, hasta entonces, ‘chispeante’ presentador prepotente: “No es malo llevar un anillo de la castidad porque no todos -chicos o chicas- quieren ser unos guarros”. No había terminado la gala y ya alguien tan improbable para la causa de la abstinencia sexual antes del matrimonio como Paris Hilton se ponía abiertamente de lado de los Jonas Brothers, el grupo musical adolescente que había sido elegido como supuesto fácil pelele de las gracias de Russell Brand.

De Paris Hilton a los Beckham: la moda virginal

“Yo no me cebo con ellos. Es algo bonito que un chaval puede mantener eso, así que yo no me cebo con ellos por eso”, decía Hilton en referencia a los Jonas Brothers, a su mensaje y a sus anillos de la continencia antes del matrimonio. También la propia Britney Spears salió en defensa de sus contrarios, y, de entre los famosos, sólo Courtney Love apoyó de forma pública a 'su amigo' Brand. Hasta la propia Victoria Beckham comentó cómo le gustaría que sus propios hijos formaran una banda de pop parecida a la de los Jonas. Por su parte, lejos de amilanarse con la repercusión planetaria de su desafío, Jordin Sparks reafirmaba su reto a las risas fáciles que, hasta hoy, han sido acalladas, en un inaudito e inédito silencio 'progresista' que muestra el desconcierto por el 'efecto Palin' también en las lejanas alcobas de la cultura pop adolescente.

Para colmo, los propios Jonas Brothers -que tanta turbación causan con su éxito y sus fans histéricas en el ámbito de la música como para que los medios se pregunten por "el rock sin sexo ni drogas, sólo rock"- tiraban de su adscripción cristiana y, no sólo se negaban a hablar mal de Brand o de sus ofensivas bromas sobre su “virginidad”, sino que alababan anteriores actuaciones "divertidísimas" del cómico, creían que ahora necesitaba "un abrazo" y -ante la 'progre' BBC- manifestaban haberse sentido arropados por muchos amigos durante la gala, en plena masacre chistosa sobre sus creencias. Pero en los altos foros conservadores y republicanos ya hacía tiempo que se mascaba la revancha sin tanto perdón cristiano.

Republicanos recrecidos, 'a degüello'

Destacados columnistas del republicanismo ahora en plena soberbia calificaban a la MTV del sitio “donde van a morir las vírgenes” y, tras constatar lo fácil y manido que es burlarse de adolescentes que defienden la abstinencia sexual antes de casarse -“son calificados como homosexuales en el armario, raros o idiotas”- se lanzaban a degüello sobre la MTV y quienes, como ella, se lucran con el enorme negocio de la “cada vez mayor promiscuidad de los adolescentes de Estados Unidos”. Para entonces, los altos nombres de John McCain y Sarah Palin se codeaban con su súbita reencarnación quinceañera en el mundo del pop, con los Jonas Brothers y las Jordin Sparks que no sólo destrozaron un espectáculo diseñado para burlarse de ellos, sino que enarbolaron una bandera que corrió sin control desde las decadentes élites de Los Ángeles y Hollywood, hasta las más recónditas ‘high schools’ de una América en plena revolución gane quien gane el próximo mes de noviembre.



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