Líderes hinduistas lamentan la forma "impía" en que Hollywood presenta su religión y condenan el "apartheid" de los gitanos en Europa
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - "UNA ENORME INDUSTRIA DE LA DELINCUENCIA Y LA MENDICIDAD ORGANIZADAS A GRAN ESCALA": LA CRISIS DE LOS GITANOS BALCÁNICOS SE EXTIENDE POR EUROPA
El hinduismo se apunta a las acusaciones de racismo y ofensas a su religión en Estados Unidos y Europa. Líderes hinduistas en Estados Unidos, con amplia participación en relevantes actos de ‘armonía de las religiones’, han comenzado una ofensiva contra Hollywood por “no tomarse en serio” su religión y contra Europa por “las condiciones de apartheid” que, en su opinión, estarían sufriendo los gitanos en el Viejo Continente. Silentes ante las periódicas y masivas carnicerías que asolan las poblaciones indias atacadas por grupos terroristas islamistas -la última oleada de explosiones no hace ni una semana causó más de una veintena de muertos y casi un centenar de heridos-, pero coincidiendo con una agravación de la crisis en los países escandinavos con los grupos de gitanos balcánicos llegados a la región, el nuevo hinduismo internacional ha ‘adoptado’ a los gitanos como una comunidad descendiente del subcontinente indio con la que fustigar la “hostilidad, la violación de los derechos humanos, los estereotipos y los eslóganes racistas en Internet” de los europeos contra las “minorías raciales”.
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En Hungría se produjeron el fin de semana pasado graves disturbios protagonizados por lo que grupos de izquierda y organizaciones de gitanos calificaron de 'sectores ultraderechistas'. En Hungría, como en Bulgaria o en Rumanía, están cobrando una inusitada fuerza los grupos violentos que, en el caso búlgaro, alcanzan estructura abiertamente paramilitar y donde sus miembros afirman “defender de las bandas de gitanos a los indefensos búlgaros” (ND). Con gravísimos problemas de convivencia en toda la Europa Occidental, agravados por la irrupción de miles de gitanos procedentes de los países balcánicos incorporados a la Unión Europea, la virulenta crisis italiana de los últimos meses -que ya comenzó con el anterior presidente socialista Romano Prodi, quien planteó la expulsión de las personas extranjeras de esa etnia en el país tras el asesinato y violación de una mujer italiana por parte de un gitano rumano- se ha extendido por todo el continente.
Crisis en Noruega y campaña publicitaria en España
En Rumanía, autoridades y medios de comunicación no cesan de lamentar la apocalíptica imagen que del país y de sus ciudadanos se están formando las sociedades occidentales de acogida de la inmigración rumana e insisten en separar las actitudes de “los rumanos” respecto a la de “los gitanos rumanos” (ND). Cuando en España se acaba de lanzar una campaña publicitaria financiada por el gobierno de Bucarest para mejorar la imagen de “los rumanos” equiparándolos en comportamiento y actitudes con la emigración española de los años años cincuenta y sesenta del siglo pasado, los problemas no dejan de crecer en países lejanos al epicentro gitano balcánico que, con sólidas e inequívocas tradiciones de tolerancia, se enfrentan ahora a repentinos fenómenos de delincuencia en estado puro desconocidos para ellos.
La última región europea en denunciar la llegada de grupos de gitanos ha sido la Escandinavia del norte europeo. En Noruega, políticos conservadores y laboristas se unían para exigir al ejecutivo de Oslo que el país no se convierta en “un mercado para los ladrones profesionales del Este de Europa” (ND). Eran declaraciones que se realizaban en medio de una crisis de delincuencia y mendicidad abatida especialmente el pasado verano y que amenazaba a residentes y turistas, con tibios pero cada vez más frecuentes pronunciamientos negativos sobre la “oleada de gitanos”. Sin embargo, con las semanas, la corrección política ha ido dejando paso a una cruda ofensiva de denuncias contra esta comunidad, una ofensiva de declaraciones que ha alcanzado a los gobiernos, quienes, a su vez, han comenzado a amenazar con contundentes acciones de control a los grupos de gitanos balcánicos llegados a su territorio.
Finlandia amenaza y el Vaticano acusa
En ese sentido van las advertencias directas del gobierno de otro país escandinavo, Finlandia, desde donde, en pleno verano, ya se advirtió a los gitanos de que corrían el riesgo de perder la tutela de los menores que utilizan en la mendicidad. Procedentes de Rumanía y Bulgaria en un número que, según el ministerio del Interior finlandés, no supera el centenar, han provocado, sin embargo, en unos pocos meses, una enorme sensación de alarma en público y autoridades al estar cada vez más organizados y ser su actitud cada vez más agresiva, en ocasiones llegando a los centros urbanos en minibuses alquilados que los van repartiendo para “su día de trabajo en Helsinki”, como, con ácida e inusitada ironía, informaba Reuters desde la capital finlandesa.
Hace unos días se celebró en Bruselas una denominada ‘Cumbre Europea de Gitanos’, en la que los representantes de la Unión Europea clamaron por “mejorar la situación de los millones de gitanos en el continente”, y donde el propio presidente de la Comisión, Jose Manuel Barroso, lamentó la “extrema pobreza, la exclusión social y la discriminación” de ese grupo étnico en territorio de la Unión. Por su parte, los representantes gitanos y de los gitanos apretaron aun más el tono de las denuncias al condenar a Europa “por no hacer suficiente” y, en especial, a la Unión Europea, por “no enviar un mensaje más claro y más fuerte al gobierno italiano”.
Sin embargo, con el financiero George Soros participando en la cumbre y bombeando dinero sin límite en las acciones legales emprendidas contra las medidas del ejecutivo Berlusconi en el control público y policial de los gitanos, faltaban aún las religiones por aparecer y por exigir protagonismo en el problema, más allá de las esporádicas pero agrias condenas a la "insensibilidad" de los italianos esbozadas por miembros de la alta jerarquía católica o la condena de “la discriminación e indiferencia sufrida por muchos de nuestros hermanos y hermanas” gitanos en Europa, como declaraba hace unos días nada menos que el presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, Renato Martino.
Hindúes: Europa y el 'apartheid' de los gitanos
En este contexto, una denominada Sociedad Universal de Hinduismo, con base en Nevada, no sólo intercedía ante Finlandia para que "humanizara su actitud hacia los gitanos que viven como en apartheid", sino que también realizaba un llamamiento “a todas las religiones del mundo” para que denuncien las condiciones de vida de los gitanos en Europa. El máximo responsable de esta organización es un “líder indoamericano e hinduista” llamado Rajan Zed, quien anteriormente ha representado a esa religión -también sin autoridad central como la islámica- en actos interreligiosos. Él fue quien realizó una oración hinduista durante la última sesión de apertura del Senado de Estados Unidos, en un acto en el que también oraron representantes judíos y musulmanes, y cuya plegaria fue interrumpida por un grupo de cristianos que calificaron de "abominación" el que un hinduista inaugurara las sesiones.
Adoptando de forma indirecta a los gitanos como descendientes del subcontinente indio -en implícito establecimiento de origen geográfico compartido que sería contestado por muchos antropólogos e historiadores-, y obviamente relacionando a la región india con el hinduísmo, Zed no sólo ha cobrado mayor protagonismo erigiéndose en representante y defensor de los gitanos, sino también enfrentándose a Hollywood por la “falta de respeto” que, a su juicio, tiene con el hinduismo.
En este sentido van las desabridas denuncias de esta semana realizadas por Zed contra “los casos en los que el hinduismo es retratado de una forma impía por los cineastas de Hollywood”. Cuando otras grandes organizaciones exigen al organismo estadounidense de calificación de los films y al propio ministerio de información de India que veten la distribución de la película “The Love Guru” porque su contenido “herirá los sentimientos de millones de hindúes”, Zed también se ha cebado contra las estrellas de Hollywood, que “son bienvenidas en su inmersión en el hinduismo”, pero que “deberían tomárselo en serio y no sólo como una afirmación de moda”. Criticando la “superficial” visión de los estudios de cine, las organizaciones hinduistas aseguran que “no hay atajos” alrededor de unos conceptos religiosos que han evolucionado durante miles de años y que “necesitan un estudio serio”. “Moksha, brahm, dharma, karma, samadhi, mantra, etc., son conceptos contemplativos que no deben ser arrojados con ligereza o utilizados con efectos dramáticos”, concluyen.
