NUEVO DIGITAL Internacional - Ahmadinejad y Al Qaeda, de acuerdo con McCain y Obama: La grave crisis financiera internacional puede suponer el fin del liderazgo mundial de Estados Unidos
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Ahmadinejad y Al Qaeda, de acuerdo con McCain y Obama: La grave crisis financiera internacional puede suponer el fin del liderazgo mundial de Estados Unidos

Ahmadinejad y Al Qaeda, de acuerdo con McCain y Obama: La grave crisis financiera internacional puede suponer el fin del liderazgo mundial de Estados Unidos

10.10.08 • 02:35 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

“This is the end”. La sombría premonición de Jim Morrison en la lisérgica canción de los Doors que abre 'Apocalypse Now' (“Saigon. Shit! I'm still only in Saigon”) y lo cierra (“The horror… the horror…”) de alguna forma resuena a la vez en muchas cabezas separadas por el napalm que arrasa la jungla de los mercados. En Washington, los endurecidos marines de los despachos del Congreso sudan con profusión tropical cuando sus respectivos candidatos presidenciales coinciden en el temor de que, en efecto, esto puede ser “the end” para el liderazgo mundial de Estados Unidos. En Teherán, los más encumbrados ayatolas se alegran de forma abierta y explícita con la desgracia del Gran Satán y de sus poderosos helicópteros financieros abatidos en el cieno de los gráficos en picado. “Alá les está castigando”, dicen en los sermones del viernes, satisfechos en la venganza con su divinidad revanchista que también ha “castigado” a “Europa”. “Los niños han enloquecido esperando la lluvia del verano” decía Jim Morrison sobre las imágenes de un infierno donde un Vietnam fuera de control ardía dentro de cada uno.

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Sermón del Viernes, ayatola Ahmad Jannati, líder del Consejo de los Guardianes, organismo que sanciona a la luz de la sharia las leyes aprobadas por el parlamento iraní: “Nos alegramos de que la economía de Estados Unidos se encuentre amenazada. Están pagando el precio por sus malas acciones. Dios les está castigando y ahora se encuentran en desbandada. Y sus problemas se han extendido a Europa. De la misma forma en que ellos se alegran cuando tenemos una desgracia, ahora nosotros nos alegramos porque ellos son desgraciados”. Nota oficial, Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán y un escalón por debajo de los ayatolas en el poder: “Los campamentos satánicos y las potencias manchadas con la corrupción se enfrentan a graves problemas. Los signos divinos se muestran claros unos tras otros. Es el sonido del desplome de las grandes potencias que, embriagadas con el poder y el egoísmo, han ido más allá de donde cada frontera humana y divina puede ser ahora oída”.

Obama y McCain: 'Is this the end?'

El tono 'apocalíptico now' con las resonancias coránicas de los escarmientos a los infieles resuena cada vez con mayor fuerza entre las recortadas barbas del chiísmo iraní civil o religioso. No hacen sino replicar lo que sus enemigos sunitas de Al Qaeda proclaman entre sus barbas mucho más largas y asilvestradas. La crisis financiera es un castigo divino contra “los enemigos del islam” que se enfrentan a una “aplastante derrota”. “(Es) una crisis cuya causa primera -además de las insostenibles y fracasadas cruzadas que mantienen contra Afganistán, Pakistán e Irak- es dar la espalda a las leyes reveladas por Alá, que prohíben las transacciones (financieras) con intereses, la explotación, la codicia y la injusticia en todas sus formas”, decía un sermón en vídeo del renegado (ND) estadounidense Adam Gadahn, ahora en las filas de la organización terrorista (ND).

La debacle de los mercados y sus implicaciones en el ‘orden mundial’ no son, sin embargo, un tema exclusivo de los enloquecidos barbados que preparan bombas o enriquecen uranio. Ni Obama ni McCain llevan barba, pero ambos mostraron en su último debate su grave preocupación por las consecuencias de la crisis en la geopolítica internacional y, sobre todo, en la supremacía de Estados Unidos para regularla. Con los desafíos lanzados por Irán y Rusia, y en un país castigado, según sus enemigos, por la dura pero justa ira coránica, Obama se dejaba caer en cierto derrotismo al recordar las otrora ubicuas intervenciones de Estados Unidos en el planeta, ya fuera en la detención de los genocidios de Ruanda, o imaginando la prevención de un segundo Holocausto contra los judíos: “Ya no vamos a ser capaces de estar en todas partes en cualquier momento”. “No hay duda, y así nos lo muestra la historia, que las naciones militarmente fuertes en el tiempo deben tener una economía fuerte. Y este es uno de los retos a los que se enfrentan los Estados Unidos”, admitía por su parte McCain. A lo que el candidato demócrata respondía, profundizando en el tono preocupado de su oponente: “Nunca ha habido en la historia del mundo una nación que haya visto declinar su economía y, a la vez, mantener su superioridad militar”.

OPEP: Apretar las tuercas, cerrar los grifos

Sin embargo, los tiempos difíciles no se detienen en el Occidente impío. De vuelta al virulento Irán, y a pesar de la versión oficial de que la crisis financiera estadounidense no va a tener ningún impacto en el país, según se repite desde Teherán, el contagio preocupa gravemente en los cerebros iraníes que piensan con las gráficas en la mano y no con los versículos más belicosos del Corán. Sin mencionar el silencio iraní sobre el malestar social que ha provocado la introducción de un impuesto similar al IVA europeo -que ha llevado a una huelga de comerciantes ocultada por los medios oficiales iraníes-, los economistas del país ven muchas y graves conexiones entre la crisis occidental y su potencial extensión a Irán. Para empezar, la proveniente de la caída en la demanda del petróleo. Los dirigentes petroleros de Teherán ante la OPEP que sí hablan con los papeles en la mano se muestran “preocupados por la demanda” de petróleo y admiten que “la crisis financiera es más profunda de lo que esperábamos, y esto está afectando definitivamente a la demanda de petróleo”.

Quizás por ello, y mientras algunas divinidades rumían sus venganzas, en la OPEP se levantan humanas voces para recortar el suministro a Occidente y provocar una subida de precios. “Si hay más bajadas de precio futuras por debajo de los 90 dólares, tendremos que considerar tomar decisiones”, dijo el ministro iraquí de petróleo, en la misma línea de castigar a los mercados de los países occidentales que le sentaron en la silla de su despacho. Mientras en los distintos idiomas y diversas latitudes de los productores de petróleo se masca el expresivo dicho español de ‘A Dios rogando y con el mazo dando’, muchos a ambos lados de La Meca piensan que, en efecto, cuando esto pase, nada será igual que antes, y que, sea por el justo e implacable castigo de Alá, sea por las arteras y usureras subidas del petróleo en las tierras santas, Estados Unidos ha doblado la rodilla quizás para no levantarse nunca jamás a la altura que una vez tuvo sobre el mundo.



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