Congreso en Estambul: Líderes musulmanes de seis países balcánicos evocan el imperio otomano y piden explícitamente a Turquía que retome su liderazgo en la zona
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - KOSOVO, DEL AVISPERO DE LOS BALCANES AL AVISPERO DE LAS CIVILIZACIONES
“La sociedad musulmana ha sido emponzoñada por el proceso de construcción de las naciones. La armonía cultural y política fue interrumpida por el auge del nacionalismo en el mundo islámico. Debemos encontrar una solución a este problema”. Reunidos por una potente organización caritativa islámica turca con amplias ramificaciones internacionales, los principales muftíes de seis países balcánicos ensalzaron “el modelo otomano” basado en “la paz y la tolerancia” a la vez que lamentaban su “orfandad” tras la “retirada” del imperio califal islámico. Uno de los seminarios abiertos por el congreso se reunió bajo la siguiente convocatoria: “¿Qué deberían hacer los musulmanes contra la amenaza de los misioneros?”. De los misioneros cristianos, se entiende. En Bulgaria, uno de los países acusados explícitamente durante el congreso de “persecución” contra los musulmanes, observadores independientes denuncian la implacable penetración de grupos radicales islámicos turcos.
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En Bulgaria se acaba de celebrar otro congreso, pero este con unas conclusiones muy distintas a las del clamor elevado en Estambul por la restauración del califato otomano en los Balcanes. Profesores reunidos en Sofía han denunciado la penetración en Bulgaria de sectas radicales musulmanas basadas en Turquía. Esta penetración no hace sino añadirse al imparable crecimiento del islamismo radical en toda la región y, muy especialmente, en Bosnia y Herzegovina.
La amenaza se reconoce ya de forma oficial en el gobierno búlgaro. Un representante del departamento abogaba por “la prevención de la radicalización de todos los credos desde los primeros años de colegio”. En realidad, y más allá de la inevitable y timorata correción política, el representante del ejecutivo de Sofía se refería al islámico cuando hablaba de “todos los credos”. De hecho, segundos después puntualizaba: “El problema de la radicalización del islam es complejo. Está por encima de la competencia de la administración del estado. Bulgaria ha intentado basarse en la experiencia europea, y, en especial, en la de España, así como en la de países no europeos, mediante la participación en varios formatos, como la Cooperación Mediterránea”.
'Los Balcanes deberían ser unificados por el islam'
Pero los muftíes de Bosnia y Herzegovina, Serbia, Albania, Macedonia, Bulgaria y Grecia reunidos en Estambul no estaban para cooperaciones. El jefe de la comunidad islámica de la propia Bulgaria, Mustafa Alis, no sólo se mostraba desolado por el hecho de que los musulmanes de su país fueran los primeros en sentir la “orfandad” de la “retirada” del Imperio Otomano, sino que denunciaba que el gobierno de Sofía “obliga” a emigrar a los musulmanes al campo y denunciaba el proselitismo de “denominaciones cristianas protestantes” que estarían llevando al redil cristiano a importantes franjas comunitarias que consideran suyas, en especial, la de los gitanos de la zona, “la mayoría de ellos musulmanes hace una década y hoy previsiblemente cristianos”.
Organizaciones caritativas musulmanas declararon que “los cristianos, tras la retirada de los otomanos, intentaron por todos los medios, incluyendo las masacres, eliminar a los musulmanes de los Balcanes, pero fracasaron debido a la resistencia de los musulmanes”. “El islam, que es la primer y esencial elemento de unificación entre los grupos étnicos con diferentes orígenes y lenguajes, debería constituir el cimiento de la cooperación entre las comunidades musulmanas. Esta modelo de cooperación también debería servir como un vehículo ideal de cooperación para unificar a los pueblos balcánicos”, concluía.
Holbrooke: "Las cosas están muy feas en Bosnia"
Representantes de la OTAN, de la Unión Europea y de Estados Unidos en la región balcánica han mostrado su preocupación por la deriva de tensión en la zona y por el lenguaje altamente incendiario que se está comenzando a escuchar entre los líderes étnicos y religiosos, en especial en Bosnia y Herzegovina. Este mismo lunes pasado, la OTAN y la Unión Europea declaraban en voz alta su alarma por una situación que Richard Holbrooke, el antiguo enviado de paz de Estados Unidos a la región, hace obligatorio “volver a prestar atención a Bosnia si no queremos que las cosas se pongan rápidamente muy feas”. “A estas alturas, todos deberíamos conocer el precio de ello”, concluía el anterior vicesecretario para Europa del estadounidense Departamento de Estado.
En Kosovo también se siguen moviendo las cosas. En concreto, en dirección a La Meca. Aunque por el momento, sean sólo sus alrededores. Los Emiratos Árabes Unidos acaban de reconocer al nuevo ‘país’, constituyéndose así en el primer estado árabe en sancionar a un Kosovo independiente, rumiando aún los demás regímenes de la zona qué hacer, emparedados entre la solidaridad entre musulmanes y las buenas relaciones con la Rusia que consuela a Serbia mientras enseña los dientes en el Cáucaso. La euforia del primer ministro kosovar, Hashim Thaci, es superada incluso por el impulso panislámico que, desde los propios Emiratos, se está concediendo a la neonata entidad balcánica. Desde este país ya se reconoce abiertamente cómo se ha “invertido con fuerza” en la “provincia” mediante la construcción de más de 50 mezquitas.
Alerta contra los "predicadores que lavan el cerebro"
Pero, según se pide desde los medios más occidentalizados de los Emiratos, quienes apoyan a Kosovo deberían mostrarse vigilantes con el riesgo de desembarco de los “predicadores que lavan el cerebro, de la clase de los que fueron a Afganistán y a Pakistán”. Para muchos, quizás sea ya tarde esa advertencia. El islam radical desembarca desde grupúsculos radicales turcos y desde la intransigente furia wahabbí saudita tanto como desde la implacable influencia de Turquía en la zona, una influencia que cuenta con el visto bueno de unos Estados Unidos que desean, sea como sea y cueste lo que cueste, una sucursal musulmana donde no se odie a Washington y que sirva de punta de lanza para la acción en la que fracasaron los helicópteros y los marines que siguen muriendo en Irak y en Afganistán.
