Cumbre católico-musulmana en San Pedro: El Vaticano no considera una condición previa para el diálogo con el islam la libertad religiosa de los cristianos en los países musulmanes
X¿Qué puede aportar un ayatola iraní a la integración de las insolubles e inflamables comunidades islámicas europeas? Probablemente más de lo que pueda ofrecer un profesor universitario suizo maestro del doble lenguaje o de lo que pueda otorgar un muftí y líder musulmán bosnio días después de clamar por el regreso de la influencia turco-otomana a los Balcanes. Ayer, las puertas del Vaticano se abrían a nada menos que 28 líderes y expertos musulmanes que, por no representar, a nadie representan en una religión sin estructura ni poder central. Sin embargo, el diálogo se ha planteado de igual a igual, es decir, entre quienes vienen a condenar la "islamofobia" de los occidentales, y quienes, precisamente bajo las espectaculares cúpulas de la historia occidental, no levantarán sino una tibia voz contra la persecución religiosa de cristianos en el orbe musulmán. Con el ensangrentado telón de fondo de las masacres de cristianos en Irak y otros países de mayoría islámica, esta última cuestión, en todo caso, no será una condición previa de las conversaciones, como ya avanzaba el cardenal Jean-Louis Tauran, el hombre que encabezará a los representantes de una Roma extraordinariamente cautelosa, con el susto aún en el cuerpo tras el discurso de Ratisbona y un desenlace que llevó a Benedicto XVI a ceder en todos los frentes exigidos por Turquía durante su visita al país asiático (ND). El siguiente es el sonido de las pisadas musulmanas en San Pedro, cuyas bóvedas multiplicarán los ecos del hermoso crepitar de las montañas de hojarasca quemadas sobre los altares al dios de la "mutua tolerancia".
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Para empezar, el mensaje de los líderes islámicos más destacados que, desde ayer, se sientan en el Vaticano es que no se trata sólo de que, en Europa, los europeos toleren a los musulmanes, sino de que los musulmanes toleren a los europeos... en Europa. Con estas palabras casi exactas, Mustafa Ceri, recién llegado de Estambul donde rogó por la vuelta de la tutela turca para los Balcanes (ND) y que pasa por ser uno de los grandes artífices de la cumbre vaticana, ya establecía en los últimos años de qué se está hablando en realidad. Además, todos contarán con el precedente de las decenas de representantes de organizaciones cristianas que comenzaron por pedir “perdón” a “nuestros prójimos musulmanes” por las Cruzadas y los “excesos” de la ‘Guerra contra el terrorismo’ (ND), argumentos con los que se recibió la iniciativa ‘A common word’, la propuesta musulmana que desde el martes centra la incursión islámica en un Vaticano abierto de par en par.
El Islam, a las instituciones europeas
“Europa nunca ha sido un continente cristiano, un continente musulmán o un continente judío. Es un continente de todas y cada una de esas tres religiones principales abrahamánicas que vinieron de Oriente. Somos iguales aquí en Europa, debemos tener una cuota igualitaria y debemos tener una igual responsabilidad para nuestro futuro”, declaraba Ceri en 2006 tras presentar una denominada Declaración de los Musulmanes Europeos, pretendida como un documento de reflexión para la convivencia interreligiosa en el continente. Por tanto, lejos de cualquier intención belicosa, las siguientes son las palabras de un hombre que establece en tales términos cómo debería constituirse la “cuota igualitaria” entre musulmanes y ‘no musulmanes’ en la Europa Occidental.
“Reto a los gobiernos europeos a que tomen en seria consideración la islamización o la institucionalización del islam en Europa”, declaraba el muftí y líder religioso bosnio en busca de que los europeos “conozcan la verdadera faz de la representación del islam” y, además, para que los propios musulmanes “dejen de interpretar el papel de mentalidad tribal en la sociedad Europea, presentando al islam como una cultura tribal”. En la propia Declaración de los Musulmanes Europeos -propuesta por alguien que, en realidad, apenas representa a los musulmanes de una Bosnia donde la Unión Europea y la OTAN ya denuncian a gritos la deriva del lenguaje del odio interétnico e interreligioso-, el muftí Ceri dejaba más clara la exigencia de representación formal e institucional para “los musulmanes” en las instituciones nacionales e internacionales europeas, primer paso en la consecución de una “estrategia mundial” para la comunidad islámica internacional.
La sharia, ley de Europa
“Mientras intentan vivir una vida decente en Europa, los musulmanes europeos tienen las siguientes expectativas: una presencia institucional del islam en Europa; libertad política que haga posible que los musulmanes tengan representantes legítimos en los parlamentos nacionales europeos (…); una reforma de la política inmigratoria europea, que, en los últimos tiempos, ha tendido a ser muy restrictiva hacia los musulmanes en Europa; abrir la vía para que la ley islámica sea reconocida en asuntos de estatus personal, como en lo relativo a la ley familiar; y la protección de los musulmanes europeos frente a la islamofobia, la limpieza étnica, el genocidio y atrocidades similares”, fenómenos entre los que, sin embargo, el clérigo islámico no contaba las masacres de Londres o Madrid, calificadas simplemente como “ataques terroristas” sobre los que “la audiencia europea no debería cometer el error de generalizar a todos los musulmanes (para) no extender la islamofobia”.
Dejando de lado el caso del también asistente a la cumbre vaticana, Tariq Ramadán, descrito por algunos como “maestro del doble lenguaje” (ND) y del que una investigadora española resucitaba recientemente su solemne declaración de que “desde la ley del tiempo, todo nos conduce a la misma conclusión: el porvenir está en el islam” (ND), uno de los casos más sorprendentes es el del ayatola Seyyed Damad, decano del Departamento de Estudios Islámicos de la Academia de Ciencias de Irán. Frente a la exigencia de la sharia rija -para empezar- ciertos aspectos de la vida pública, personal y familiar, Damad defiende -ya desde Irán- que “la mezcla de política y religión no ha funcionado para el islam”. Sin renunciar a una “interpretación más moderna de la sharia”, Damad lamenta cómo sus compañeros ayatolas iraníes, obsesos de los brutales castigos de la ley islámica, “creen que deberían aplicar la pura sharia para el orden del islam”, aunque el punto de vista de Damad es que “aplicar la sharia no puede prevenir al criminal”.
Arzobispo de Canterbury: "El cristianismo, ofensivo para los musulmanes"
El arzobispo de Canterbury, entre sus apelaciones a que la sharia sea incorporada al régimen legal británico (ND) -algo ya culminado en el plazo de semanas desde que fue lanzada la 'idea'(ND)- también se reunió anteriormente con los expertos y líderes que mañana jueves se sentarán junto al Papa, tras lo cual declaró que el cristianismo puede ser "ofensivo" para los musulmanes, declaró que fue extendido "por la espada" y se manifestó contra su carácter de identidad "nacional o cultural" (ND). Pero el acuerdo entre los ‘protestantes’ no es, ni con mucho, unánime. Albert Mohler, teólogo y líder de los baptistas del Sur -el segundo mayor grupo cristiano de Estados Unidos tras la Iglesia Católica- declaraba al hilo de la iniciativa de la ‘Common Word’ cómo “ni me voy a disculpar ante el islam por las Cruzadas ni por la Guerra contra el Terrorismo” (ND). Las previsiones apuntan a que el Vaticano podría pedir alguna disculpa de los occidentales europeos por la ‘discriminación’ a la que, según las élites católicas, someten a los musulmanes. El desenlace de la histórica cumbre se producirá mañana jueves, aunque el resultado final, como dicen los propios musulmanes, sólo Alá lo conoce ya.
