NUEVO DIGITAL Internacional - Fuerte tensión entre Israel y el Vaticano después de que un cardenal del ‘gobierno’ del Papa comparara a Gaza con "un gran campo de concentración"
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Fuerte tensión entre Israel y el Vaticano después de que un cardenal del ‘gobierno’ del Papa comparara a Gaza con "un gran campo de concentración"

Fuerte tensión entre Israel y el Vaticano después de que un cardenal del ‘gobierno’ del Papa comparara a Gaza con "un gran campo de concentración"

14.01.09 • 03:37 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Miles de musulmanes queman banderas israelíes y se postran para orar frente a las catedrales de Bolonia y Milán

“Las poblaciones indefensas son siempre las que pagan. Observe la situación en Gaza: cada vez recuerda más a un gran campo de concentración”. Son palabras del cardenal Renato Martino, máximo responsable del Consejo para la Justicia y la Paz y, durante años, el hombre del Vaticano en las Naciones Unidas. La incendiaria entrevista concedida por Martino a un diario italiano llevó la cólera al gobierno de Israel, que se confesó “escandalizado de escuchar el vocabulario de la propaganda de Hamás en boca de un hombre de la Iglesia”. Obsesionado con la condena al laicismo y la homosexualidad (ND), el Vaticano no sólo continúa reuniéndose con delegaciones musulmanas en el denominado “diálogo interreligioso” (ND) -la última ‘cumbre’ al máximo nivel, con una organización islámica radicada en Libia-, sino que ve cómo las catedrales italianas se convierten en improvisadas mezquitas donde miles de musulmanes queman banderas de Israel y se postran en dirección a La Meca.

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El alineamiento del cardenal Martino fue inequívoco. Para el ‘ministro’ de Justicia del ‘gobierno’ vaticano “nadie” en el conflicto entre Israel y Hamás “tiene interés en el otro, sino sólo en sí mismo”. “Pero las consecuencias del egoísmo son el odio hacia el otro, la pobreza y la injusticia. Las poblaciones indefensas son siempre las que pagan. Observe la situación en Gaza: cada vez recuerda más a un gran campo de concentración”. Para Martino, “ambos lados” son responsables de la situación creada.

"Un cardenal con el lenguaje de Hamás"

Las declaraciones de Martino provocaron un inmenso estupor tanto en Israel como en organizaciones judías de todo el mundo. Un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores declaraba desde Tel Aviv: “Estamos escandalizados de escuchar el vocabulario de la propaganda de Hamás en boca de un hombre de la Iglesia”. Mucho más contundentes se desvelaron los máximos responsables del Centro Simon Wiesenthal, para quienes los comentarios de Martino “son sólo utilizados contra Israel por organizaciones terroristas y denegadores del Holocausto”. Desde organizaciones judías estadounidenses de supervivientes y descendientes de los campos de concentración nazis, el ‘análisis’ del cardenal se interpretó como “ofensivo” y como “un insulto hacia la memoria de los supervivientes del Holocausto en todo el mundo”. “O bien está intentando diseminar miserablemente propaganda contra Israel, o bien no tiene ni la menor idea de las criminales condiciones dentro de un campo de concentración”, decían desde la American Gathering of Jewish Holocaust Survivors and their Descendants.

Martino reapareció entonces de nuevo para, esta vez, ante un gran medio como La Repubblica, realizar una matización de sus declaraciones que, a la postre, sirvió para reafirmar las primeras y polémicas comparaciones. Concediendo que los cohetes de Hamás contra Israel “ciertamente no son almendras garrapiñadas”, Martino se reafirmó en que las condiciones en Gaza son “terribles” y van “contra la dignidad humana”. Muchos recordaron entonces cómo el Papa Benedicto XVI, a la vez que condenando “la violencia sea cualquiera el lado del que provenga”, afirmó que “la opción militar no es una solución”. Desde el mundo árabe y musulmán, una declaración como esta se interpretó como una inequívoca señal de alineamiento con los palestinos de Hamás. De hecho, medios independientes iraníes no sólo la consideró como una evidente “condena de los ataques contra los civiles de Gaza”, sino como un alineamiento con las posiciones mantenidas por el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Jamenei, quien no había dicho nada excesivamente distinto.

Martino: San Pedro, para la oración islámica

El Vaticano ni reaccionó ni mucho menos reprobó el alineamiento de su destacado cardenal, mientras desde la residencia de Martino no se quisieron realizar más comentarios. Desde Israel, los portavoces del ministerio de Asuntos Exteriores insistían en que “estas declaraciones del cardenal Martino nada tienen que ver con nuestras relaciones con la Santa Sede” y que “el Papa es aún bienvenido en Israel”, en alusión a la prevista visita que Benedicto XVI tiene programada a Tierra Santa para mayo. Sin embargo, tampoco esto está nada claro. Más allá de las diplomáticas declaraciones de Tel Aviv quitando hierro al “lenguaje de Hamás” utilizado por el cardenal Martino, en el gobierno israelí se está tomando buena nota de cómo se está retratando cada uno en la crisis, y el Vaticano no está escapando a la revisión.

Pero el Vaticano tenía más cosas en qué pensar ya en esos días. De hecho, el propio cardenal Martino se tenía que meter de cabeza en otro explosivo conflicto al declararse “incómodo” con el espectáculo de miles de musulmanes llenando las plazas frente a las catedrales de Milán y Bolonia, quemando banderas israelíes cuando no situando esvásticas por encima de la estrella de David, y postrándose para orar en dirección a La Meca, con el trasero en pompa enfocando los edificios religiosos cristianos. En el propio Osservatore Romano, Martino aseguraba: “No me molesta ver gente rezando. Es bueno que la gente rece. Lo que me molesta y me provoca incomodidad es el hecho de que las banderas israelíes sean quemadas, y haya eslóganes y manifestaciones de odio que siguieron a la sesión de oraciones”. Sin embargo, la caída del caballo de Martino sobre la raíz del problema era sólo momentánea. Dado que “rezar, como tal” no es un problema si “la oración excluye el odio”, Martino ofrecía la plaza de San Pedro para la oración musulmana puesto que “orar siempre es bueno”.

"Eso no fue orar; fue un desafío"

No con tantas contemplaciones reaccionaban otros destacados prelados, para quienes los musulmanes quizás podían ir a San Pedro a manifestar su odio y a realizar sus postraciones, pero no a la plaza frente a la catedral de Bolonia. El obispo de la ciudad italiana, Ernestro Vecchi, hablaba mucho más claro que Martino. “Eso no fue orar. Eso fue un desafío, no sólo a la catedral sino a nuestro mismo sistema de democracia y cultura. Esto es una confirmación de que hay un plan para islamizar Europa”, declaraba Vecchi sin tantas matizaciones como el hombre del Vaticano. Reacciones similares se produjeron frente al inaudito espectáculo de 10.000 musulmanes orando en el recinto sagrado al aire libre de la catedral de Milán y convocados por un imán condenado por la justicia italiana por sus conexiones con el terrorismo islámico.

Se había previsto una manifestación, pero no que los manifestantes se detuvieran frente a la catedral para rezar y quemar banderas de Israel. Parlamentarios italianos del centro derecha calificaban de “muy significativo” que la manifestación se detuviera frente a la catedral. Otros legisladores, esta vez de la Liga Norte, también fueron más claros en el análisis del inusitado espectáculo. El diputado Mario Borghezio afirmaba: “El hecho de que los musulmanes extremistas transformaran la plaza de la catedral en una mezquita al aire libre constituye una increíble provocación. La oración a Alá recitada por miles de musulmanes fanáticos es un acto de intimidación y una bofetada para una ciudad como Milán que debe continuar siendo cristiana”.



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