Revueltas en la Iglesia contra el Papa: El obispo de Rotterdam califica de "desastrosa" la rehabilitación por Benedicto XVI del prelado que minusvaloró el Holocausto
X- NUEVO DIGITAL (14/01/09) - Fuerte tensión entre Israel y el Vaticano después de que un cardenal del ‘gobierno’ del Papa comparara a Gaza con "un gran campo de concentración"
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: SANTA ALIANZA CONTRA UN CONTINENTE INFIEL Y LAICO: LA IGLESIA CATÓLICA, EMBAJADORA DEL ISLAM EN EUROPA
Dependerá de las particulares creencias de cada cual reconocer la ‘infalibilidad’ del Papa. Pero cabría esperar al menos de los obispos católicos que la admitieran. Lejos de las zonas izquierdistas más díscolas dentro de la Iglesia con el Pontífice, son, sin embargo, cada vez más las voces dentro del ‘establishment’ episcopal mundial las que comienzan a bisbisear con creciente inquietud la aparentemente imparable tendencia de Benedicto XVI a meterse en gravísimos enredos, de los que sólo sale con cada vez más descarnados desgastes de autoridad moral y con cada vez más abiertas dudas sobre su capacidad real para gobernar la Iglesia. Sin embargo, el obispo de Rotterdam ya ha dejado de musitar y ha calificado abiertamente de “desastroso” el último patinazo papal.
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Mientras el Vaticano no deja de buscar un acercamiento con los musulmanes en diversos y, en ocasiones, muy inquietantes foros, tampoco parece cejar en su intención de agraviar a los fieles de otras confesiones, muy notablemente a los judíos, ya escaldados desde la rehabilitación de la misa tridentina y por mucho que se eliminaran los pasajes más escabrosos contra la perfidia de los ‘asesinos de Cristo’ recogidos en las letanías barrocas. Pero, en la otra punta de la tradición histórica del odio al judío, la negación del Holocausto es ahora la versión contemporánea que resucita los viejos fantasmas del pasado, esta vez, remozados por algunos de los episodios más dramáticos del Siglo XX.
Cenagales vaticanos
La rehabilitación del obispo británico Richard Williamson y de otros tres obispos calificados de ‘tradicionalistas’ por su oposición al Concilio Vaticano II terminó con dos décadas de excomunión, pero también abrió una furiosa polémica sobre la oportunidad de readmitir al hombre que afirmó cómo, según sus datos y su creencia, durante el Holocausto no fueron asesinados seis millones de judíos, sino, como mucho, unos 300.000. Nadie, entre la opinión sensata internacional, considera que Benedicto XVI intentara enviar un mensaje antisemita con la rehabilitación de Williamson, pero tampoco muchos entre esa opinión sensata dejan de alarmarse por la nueva y extremadamente torpe medida adoptada por el Papa así como por la forma y el momento en que ha sido ejecutada.
Benedicto XVI intenta reunir bajo la cúpula de San Pedro a la mayor parte de grupos, grupúsculos y corpúsculos católicos que, con las décadas, se han ido disgregando de la grey romana, apostólica y universal, en ocasiones con ínfulas de abierto cisma. Esa era la intención primigenia del Pontífice, como era también su intención no admitir ‘de facto’ el denominado ‘matrimonio homosexual’ con el apoyo a la iniciativa de la Unión Europea ante las Naciones Unidas para exigir una despenalización internacional de la homosexualidad. Pero si en este último caso, el resultado fue un demoledor alineamiento con los regímenes islámicos más brutales del mundo, en el primero el resultado ha sido un alineamiento con quienes cuestionan uno de los pocos tabús intocables en Occidente, como es el Holocausto.
Obispo: "Decisión desastrosa" del Papa
Buenas intenciones –al menos, intenciones acordes con la doctrina de la Iglesia-, pero catastróficas consecuencias diplomáticas y morales para un Benedicto XVI que ya ha comenzado a ser cuestionado no sólo por quienes ven en tanto diálogo interreligioso con los musulmanes una rendición a unos países donde se oprime, margina y persigue –y, en ocasiones, se extermina- a los cristianos en medio del silencio vaticano, y por mucho que Benedicto XVI acabe de recordar frente a los miembros de la Conferencia Episcopal de Turquía que es obligación del estado turco “facilitar garantías efectivas de que todos los ciudadanos y todas las comunidades religiosas puedan disfrutar de libertad de culto y de religión”.
Pero la rebelión en el seno de la Iglesia ya va más allá de las zonas ‘izquierdistas’ revolucionarias de la ‘liberación’ y de las zonas ‘derechistas’ neotridentinas. El obispo de Rotterdam calificaba esta semana nada menos que de “desastrosa” la decisión de su supuestamente infalible superior. Ni la semidisculpa del obispo Williamson al Papa por los problemas causados por sus afirmaciones sobre el Holocausto –sin retractación de ellas-, ni el inequívoco desmarque público del propio Benedicto XVI lamentando el “dolor” que pudieran haber causado las afirmaciones del obispo británico entre los judíos ha servido para calmar un incendio donde el humo ya no huele a incienso.
"Ineptos" en el Vaticano
Las 'desastrosas' decisiones de Benedicto XVI y el “estilo de gobierno” del Papa han comenzado ya a constituirse casi en una disciplina digna de estatus académico propio. Si casi nadie –de entre la opinión sensata- duda de la buena fe de Benedicto XVI a la hora de adoptar sus decisiones, muchos creen que, sin embargo, el Papa falla en que no toma consejo de las personas que podrían asesorarle sobre las implicaciones de actos aparentemente de incumbencia católica pero de demoledoras consecuencias internacionales y, cómo, sin embargo, se deja influir por un entorno de ineptos. Eso lo están diciendo jesuitas de alto perfil en Estados Unidos, unos Estados Unidos donde, por cierto, el ‘caucus’ católico en el Congreso exige a Ratzinger un “repudio directo” a las afirmaciones de Williamson y no débiles solidaridades con los judíos expresadas en el habitual lenguaje melifluo.
La última en entrar al asalto ha sido Angela Merkel, quien también acaba de exigir mayor claridad en los mensajes papales de reconocimiento del Holocausto en toda su dimensión cuantitativa (esta vez, seis millones de muertos, en vez de los diez que defienden otras fuentes). El hecho es que el Vaticano, de nuevo, una vez más, a la defensiva, ha debido reaparecer nada menos que para responder a la canciller alemana que la posición de Benedicto XVI "no ha podido ser más clara".
El hueco abierto al Islam por un Papa acosado
En todo caso, entre los constantes desmentidos, correcciones, vueltas atrás y aclaraciones de la Santa Sede -con cada vez más abiertos enfrentamientos con cada vez más altas personalidades internacionales-, se extiende fuera y dentro de amplios sectores de la Iglesia Católica la sensación de que el férreo y hábil cardenal Ratzinger se ha desinflado en un dubitativo, miedoso y torpe Benedicto XVI. Desde el orbe musulmán, la presión no ceja y cada vez son mayores las exigencias y los mensajes de contundencia que acompañan a los cada vez más foros abiertos de diálogo ‘interreligioso’ con el fin de aprovechar la sorprendente oportunidad que, de forma completamente inesperada, se ha presentado.
