Los musulmanes británicos fuerzan la colocación de la Biblia en las estanterías más elevadas e inaccesibles de las bibliotecas
X- MUSEUMS, LIBRARIES AND ARCHIVES COUNCIL (UK) - Guidance on the management of controversial material in public libraries (pdf)
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - EL ISLAM, IMPLACABLE EN EL REINO UNIDO
“Es lamentable que las normas de las bibliotecas sean dictadas por las prácticas de un grupo”. “Esto viola los principios de la ciencia bibliotecaria y es parte de una artera tendencia”. “Es un regreso a la Edad Media”. Las anteriores son algunas de las reacciones de organizaciones cristianas y think-tanks independientes ante la nueva y agresiva vuelta de tuerca aplicada por la comunidad islámica británica al gobierno de Londres. Esta vez han sido las bibliotecas las que se han convertido en el objetivo de unas exigencias religiosas musulmanas cuyo cumplimiento ha sido ordenado de forma sumaria por el Consejo de Museos, Bibliotecas y Archivos imponiendo una nueva excepción islámica a todos los ciudadanos. Como resultado, la Biblia quedará relegada al último estante más elevado -y, por tanto, más inaccesible- de los centros.
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Para conocer el origen del nuevo avance conseguido por los musulmanes británicos, nada como transcribir el documento emitido el pasado 17 de febrero por el Consejo de Museos, Bibliotecas y Archivos. El informe ya se titula de forma bien descriptiva “Normas para la gestión de material controvertido en las bibliotecas públicas” y desarrolla en su interior, entre otras cuestiones, los graves problemas de “gestión” que plantean los libros e impresos en general de orientación musulmana. Entre estos problemas se encuentra la donación de materiales escritos en árabe en los que se clama por la matanza de no musulmanes por parte de musulmanes, por lo que el sistema de bibliotecas se ha visto obligado a remitir los documentos a organismos con personal experto en árabe y otros idiomas con el fin de conocer qué es exactamente lo que dicen los escritos que se pretende introducir en los centros.
"Almacenaje del Corán y otros textos religiosos"
Sin embargo, no es esta tensión de constante vigilancia sobre la comunidad musulmana la que ha provocado una nueva polémica en el Reino Unido. Las ‘guías’ del Consejo de Museos, Bibliotecas y Archivos se introducían también en las “políticas de almacenaje” de los libros. Y ahí es donde la comunidad islámica ha vuelto a imponer su criterio, con la Biblia y otros textos religiosos no musulmanes siguiendo el implacable camino marcado por las organizaciones al servicio de la extensión del islam mediante la aplicación de los propios sistemas legales occidentales.
En su Apéndice C, y bajo el epígrafe de “Almacenamiento de textos religiosos”, el informe del organismo encargado de la gestión de las bibliotecas relata el origen del conflicto y la solución a él planteada después de la actuación de la Federación de Organizaciones Musulmanas de Leicester, una ciudad que, como informaba NUEVO DIGITAL a finales de 2005, dejará de tener mayoría de blancos a comienzos de la próxima década y donde las autoridades se alarmaban en la prensa internacional de referencia ante la creciente “reafirmación musulmana” (ND). “Criterios de la ciudad de Leicester en el almacenamiento del Corán y de otros textos religiosos” es el título que lleva la nueva normativa y que comienza con una descripción del nacimiento del problema.
Supremacismo islámico: El Corán, por encima
“Algunas bibliotecas en Leicester han recibido quejas en el sentido de que el Corán no está emplazado en las estanterías más elevadas de las bibliotecas. Algunos usuarios tomaron la iniciativa y colocaron el Corán en las estanterías más altas para que estuviera situado más alto que otros libros. Esta acción proviene de la práctica seguida en muchos hogares musulmanes de que el Corán sea situado en una estantería alta, por encima de las cosas corrientes, puesto que es la palabra de Dios”, afirma el documento del Consejo de Bibliotecas (pdf).
“La autoridad (el propio Consejo de Bibliotecas) consultó a la Federación de Organizaciones Musulmanas en Leicester sobre este asunto, y aquella recomendó que todos los textos religiosos debieran ser almacenados juntos en la estantería más alta”, continúa el informe. “De esta forma no se causará ofensa puesto que se honrará a las escrituras de todas las principales religiones, pero ninguna estará más alta que cualquier otra”, concluye. El resultado de la nueva imposición, a ‘sugerencia’ de las organizaciones islámicas, es que la Biblia también será retirada de las estanterías más accesibles de los centros, donde, por la organización estándar de los fondos, debe estar situada junto a un Corán cuyos fieles exigen que no ocupe un lugar entre “las cosas comunes” que representan otras religiones u otros temas.
Organizaciones musulmanas, en contra
“Es lamentable que las normas de las bibliotecas sean dictadas por las prácticas de un grupo. Y es especialmente lamentable que, si esto se ejecuta, se sitúen las Escrituras fuera de alcance”, decían desde el Christian Institute antes de confiar en que las autoridades británicas se replanteen la orden. Desde el think-tank Civitas se recordaba que “las bibliotecas y los museos no son lugares de culto y no deberían ser gestionados de acuerdo a creencias religiosas concretas”. “Esto viola los principios de la ciencia bibliotecaria y es parte de una artera tendencia”, concluían los portavoces de Civitas.
“Es un regreso a la Edad Media”, se opinaba, por su parte, desde el movimiento Anglican Mainstream, mientras desde otro think-tank, el Engage –este dedicado a la promoción de la participación de los musulmanes en la vida pública británica-, se criticaba precisamente cómo la comunidad islámica había conseguido una vez más imponer su voluntad a todo el resto. “Si los musulmanes quieren ver al Corán situado en la estantería más alta, y las normas de las bibliotecas dicen que debería estar ahí, entonces (la nueva normativa) es un gesto de consideración”, se manifestaba desde Engage. “Pero no todo el mundo está cortado por el mismo patrón. Si los cristianos no quieren ver a la Biblia tratada de la misma manera (que el Corán), no vemos por qué debe hacerse de esa forma”.
"La clave: Comprensión y respeto"
Son muchas las fuentes que apuntan que esta medida satisfará las costumbres musulmanas, pero choca de plano con la reforma protestante, que, precisamente, defendía que la Biblia debía ser lo más accesible posible a los fieles por encima de traducciones a lenguajes muertos o a su utilización exclusiva por los sectores eclesiásticos. Desde el Consejo de Museos, Bibliotecas y Archivos se ha recordado que la normativa se aplicará sólo a los centros de Leicester, y que “las distintas bibliotecas pueden tratar legítimamente los textos religiosos en formas diferentes”. “La clave está en mostrar comprensión, respeto e igualdad para todos los usuarios locales de la biblioteca”, concluía un portavoz del organismo. Sin embargo, por el momento, en Leicester, el respeto irá sólo en una dirección.
