Raphael Schutz, embajador de Israel en España, sobre Durban II, a NUEVO DIGITAL: "Tal y como están las cosas, lo mejor es que España no participe"
X- "En otros países europeos, Antonio Gala habría sido procesado por sus artículos antisemitas"
- "En relación con la ofensiva en Gaza, hay una diferencia entre la opinión pública y la opinión publicada"
- "Queremos ver una actitud más firme de España respecto a Irán"
- NUEVO DIGITAL (27/02/08) - Raphael Schutz, embajador de Israel en España, a NUEVO DIGITAL: "El antisemitismo sólo en existe en España en casos muy extremos y aislados"
La embajada de Israel en España presiona para que el gobierno de Madrid decida no asistir a Durban II y secunde los boicots anunciados por Estados Unidos, Canadá o Italia. Pero si el ejecutivo de Rodríguez Zapatero opta por acudir, Israel vería con buenos ojos un nivel diplomático bajo para la delegación española en la conferencia del próximo mes de abril en Ginebra. Esta es una de las revelaciones realizadas por Raphael Schutz, embajador de Israel en España, durante una entrevista con NUEVO DIGITAL celebrada este míercoles en el despacho del representante diplomático en la legación de Tel Aviv en Madrid.
Seguimiento:
El edificio donde se encuentra la Embajada de Israel en la capital española aún presenta las ‘huellas’ de la manifestación de protesta por la ofensiva en Gaza contra Hamás a mediados del pasado mes de enero que, con la participación oficial de representantes del PSOE entre pancartas sobre el “genocidio” israelí, terminó a pedradas contra la fachada acristalada. Antes, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, había calificado la operación militar israelí de “desmedida”, replicando la condena realizada casi tres años antes en plena guerra del Líbano contra Hezbollah, cuando rechazó el uso de una “fuerza abusiva que no permite defenderse a seres humanos inocentes”.
Sin embargo, frente a la grave tensión que se produjo entonces con las enérgicas quejas del anterior embajador israelí, Victor Harel, replicadas por un ministro español de Asuntos Exteriores advirtiendo desencajado a líderes de la comunidad judía española "que fuera la última vez" que se calificara de antisemita al gobierno español (audio), el actual representante diplomático de Tel Aviv, Raphael Schutz, ha optado por un perfil bajo de crítica y por una política de destacar los puntos de encuentro antes que los de desencuentro, una actitud que está reproduciendo en la nueva ‘patata caliente’ planteada al ejecutivo español en torno a su asistencia o no asistencia a la conferencia ‘antirracista’ de las Naciones Unidas de revisión de Durban I, a la que ya han anunciado su boicot países como Estados Unidos, Italia, Canadá y el propio Israel.
P. ¿Cómo calificaría usted el silencio del gobierno español en torno al proceso de elaboración del borrador de la conferencia de revisión de Durban I cuando prácticamente todos los grandes y medianos países europeos ya se han pronunciado en contra -como Alemania, Francia, Holanda, Reino Unido, Dinamarca o la República Checa-, si es que no han anunciado ya directamente su retirada, como Italia (ND)?
R. Me abstengo de calificar esa actitud. Lo que sí hago es manifestar mi esperanza de que España tome la decisión correcta, y para mí la decisión correcta es no participar en esta conferencia mientras que los borradores que conocemos son como son. Ahora los textos han cambiado un poco, pero se sigue atacando a Israel con la referencia a la primera conferencia de Durban (ND). Pero además, están las actitudes de limitar poder emitir opinión en contra de religiones en general, que es un pretexto muy obvio de cerrar la boca a cualquier expresión libre en torno a la religión, principalmente en torno a la musulmana, donde el fenómeno radical es el más conocido e, incluso, el más violento.
"No hay que participar"
P. ¿Consideraría entonces Israel una nueva actitud hostil el hecho de que España decidiera participar en la conferencia de revisión de Durban tal y como están ahora las cosas?
R. Mire, tal y como están las cosas, no hay que participar. Yo no diría que cualquier participación es, automáticamente, un acto hostil. Tenemos desacuerdos con España por ejemplo en torno a Irán. Queremos ver una actitud más firme con Irán. Pero no creo que sea hostilidad, que es un término muy fuerte.
P. Entonces permita que le reformule la pregunta, tomando como referencia recientes acontecimientos en torno a Kosovo. ¿Considera usted que España es un amigo fiable?
R. Yo diría otra cosa. Yo diría que la experiencia que tenemos con España en el sur del Líbano es muy positiva, dentro de la misión de la FINUL, aunque también haya problemas. Yo tengo la filosofía de evitar entrar en calificaciones de ‘malo’ o ‘bueno’, o ‘blanco’ o ‘negro’. Si regresamos al análisis de Durban II, si para nosotros el ‘diez’ es la no participación y la ‘cero’ es la participación, hay matices en el medio. Por ejemplo, si España toma la decisión de participar en un nivel bajo, con un funcionario de bajo nivel, y además va a trabajar para cambiar los textos, esto no podría calificarse de algo negativo, aunque para nosotros sería mejor que no participara.
"España entiende nuestra posición"
P. El Congreso Mundial Judío calificaba de “profundamente decepcionante” el anuncio del Vaticano de participara en la conferencia (ND). ¿Sería también para Israel “profundamente decepcionante” la actitud de España sólo por el hecho de asistir a las sesiones?
R. Estamos siguiendo un trabajo diplomático que intenta que el máximo número de países se abstenga de participar. El Congreso Mundial Judío tiene su forma de expresarse y el estado de Israel tiene su propia forma. Entre la participación y la no participación hay elementos que podemos ver como positivos y otros que vemos como negativos.
P. ¿Qué respuesta ha recibido usted del gobierno español cuando le ha pedido que no participe?
R. Están en una fase de evaluación del tema. Todavía no nos han prometido nada en ningún sentido y seguimos en ello.
P. ¿Pero están receptivos a la posición de Israel?
R. Primero, hay un muy buen entendimiento de nuestra preocupación, sobre todo teniendo en cuenta la primera conferencia. Y, segundo, hay alguna tradición de la diplomacia española de preferir la participación a la no participación. Es decir, la opción natural de la diplomacia española es participar. Esto no lo puedo condenar, pero estamos trabajando para demostrar que aquí se trata de un caso diferente.
Zapatero y Sarkozy, las mismas críticas sobre Gaza
P. Hablemos ahora de las relaciones entre España e Israel. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó de “uso desproporcionado de la fuerza” la intervención del ejército israelí en Gaza. ¿Por qué ahora no se ha producido una crisis bilateral como cuando se registraron críticas similares durante la Guerra del Líbano de 2006?
R. Bueno, esas críticas las han formulado no sólo Rodríguez Zapatero, sino también otros líderes europeos, incluso, los que habitualmente tienen unas posiciones mucho más favorables a Israel, como Sarkozy, por ejemplo. Básicamente, la diplomacia se basa en saber que no todos podemos estar de acuerdo y saber también cómo tratar los puntos de desacuerdo. Cuando hay una crítica como esta, no se dice que Israel no tiene derecho a defenderse, sino que sólo se critica la forma en que se ha hecho, lo que es un matiz importante. Además, siempre es más sabio usar los canales diplomáticos.
P. ¿Se sigue percibiendo hostilidad en Israel por parte del gobierno de Zapatero?
R. Muchas veces estamos hablando de imágenes y, en esta ocasión, si hacemos la comparación con la situación en 2006 (durante la Guerra del Líbano), entonces lo que quedó grabado en la mente del israelí interesado por este tipo de asuntos fue el presidente Zapatero con el pañuelo palestino (ND) y, sin embargo, en 2009, lo que quedó grabado fue la visita del presidente Zapatero a Jerusalén con los demás líderes europeos. Esta vez, España ha sido parte de la Unión Europea en su actitud hacia la operación. Podremos estar o no estar de acuerdo con todo, pero eso forma parte de la vida y de la diplomacia.
"Opinión pública y opinión publicada, diferentes"
P. Pero ¿cuántos partidos europeos en el gobierno han participado oficialmente en una manifestación donde se acusa a Israel de “genocidio” desde la propia pancarta de inicio? No parece una actitud muy común (en Europa)…
R. Estoy de acuerdo, pero aquí hay que matizar entre gobierno y partido. Además, como principio de mi trabajo, cuando a mí no me gusta algo, en la medida en que sea posible voy siempre a abstenerme de criticar abiertamente al gobierno del país en el que estoy. Si tengo algo que decir, lo digo directamente.
En este sentido, los medios de comunicación son muy positivos a la hora de explicar la perspectiva israelí, pero en el diálogo diplomático, hay que usar los canales diplomáticos y de gobierno. En relación con la ofensiva en Gaza, hay una diferencia entre la opinión pública y la opinión publicada. Según los sondeos de opinión, la gran mayoría de los españoles no tienen una inclinación muy clara ni a un lado ni al otro, son neutrales o indiferentes, o no conocen el tema. Pero de los que sí tienen una opinión clara, que son una minoría, sí hay más inclinación al lado palestino, pero menos de lo que luego se manifiesta en algunos medios de comunicación. Y por eso digo que la opinión publicada es muchas veces mucho más crítica que la opinión pública.
P. ¿Cómo diferenciaría usted la opinión antisemita de la opinión anti-israelí?
R. La opinión anti-israelí se concentra en Israel, y la opinión antisemita mezcla el tema de Israel con temas judíos. Esta última ha sido muy notable en algunas viñetas y en algunos artículos. Hubo un artículo que me llamó mucho la atención, uno de Antonio Gala en El Mundo que es antisemita flagrante. Es un artículo que en otros países europeos no se da porque está en contra de la ley, pero aquí en España está protegido por la libertad de expresión.
Artículo "antisemita" de Gala
P. ¿Debería haber sido procesado Antonio Gala por ese artículo?
R. En otros países europeos, sí (habría sido procesado). En España, la libertad de expresión tampoco es ilimitada, pero los límites son diferentes. Cuando hay motivos judíos en la crítica contra Israel, eso ya indica antisemitismo. Incluso cuando se utiliza el término ‘judíos’ como sinónimo de ‘israelíes’, eso ya es antisemitismo. Y luego hay una conducta anti-israelí que está al borde del antisemitismo. Por ejemplo, las comparaciones entre Israel y los nazis, porque dicen que lo que les hicieron a los judíos, lo hacen hoy los judíos, lo que no tiene ninguna base en la realidad.
