'Tea parties' contra Obama: Miles de estadounidenses en cientos de manifestaciones por todo el país protestan por la presión fiscal y el desmesurado aumento de la deuda pública
XCuando estalló el Motín del Té en el Boston de 1773 faltaba aún un siglo para que el socialismo marxista comenzara a extenderse en Europa. Pero los manifestantes que la semana pasada concurrieron a cientos de manifestaciones por todo el país protestaban precisamente contra el “socialismo” que Obama -precedido en ello por Bush- estaría imponiendo en unos Estados Unidos donde las instituciones financieras ruinosas son “socializadas” en medio de un gigantesco gasto público que no sólo hipoteca el presente, sino “el futuro de nuestros hijos”, como se dijo en las concentraciones. La ‘Boston Tea Party’ está considerada como el más significativo de los primeros actos de rebeldía contra la tasación, como arma política y económica, de la entonces metrópolis británica sobre sus colonias. Sin embargo, esta vez, el ataque a los nuevos ‘revolucionarios’ ha venido de sus propios compatriotas ‘progresistas’, con descalificaciones en sus medios de referencia que han incluido unas 'bromas' tan chabacanas como sólo se puedan escuchar en cualquier fiesta de adolescentes borrachos.
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Según las estimaciones de la organización que promovió la jornada de protestas el pasado miércoles por todo el país, no menos de 360.000 personas en cerca de 300 concentraciones habrían salido a la calle en la denominada ‘Tax Day Tea Party’, una convocatoria que emulaba la simbólica y mítica revuelta de los habitantes de Boston contra el Parlamento británico, alentada, todo sea dicho, por algunas de las no menos míticas figuras del independentismo estadounidense, por entonces aún en su encarnación de poderosos contrabandistas de un té más barato que el oneroso forzado por Londres en su intento de mantener el control -y los ingresos- con el comercio de este producto.
ATR: Opuestos "por principio"
Sin embargo, el incidente, que concluyó con decenas de colonos arrojando cientos de fardos de té al puerto de Boston, pronto se convirtió en el símbolo de unos colonos que exigían ser sólo tasados por sus propios representantes y no por los lejanos parlamentarios de la metrópolis. Con el tiempo, la ‘Boston Tea Party’ destiló aun más su significado hasta convertirse en una especie de epifanía de la revuelta de unos ciudadanos de pleno derecho contra los opresivos poderes estatales, especialmente en cuanto de rapiña estos tienen a través de la abusiva colecta de unos impuestos cuyos rendimientos no revierten en los contribuyentes que los desembolsaron.
Este fue el trasfondo de la ‘Tax Day Tea Party’ convocada -en el último día para la presentación de las declaraciones de la renta en Estados Unidos- por una de las organizaciones clave en el conservadurismo estadounidense, la ATR (Americans for Tax Reform), fundada a petición de Ronald Reagan por Grover Norquist, y que se opone “por principio, a todos los incrementos de impuestos”, como la propia institución se describe a sí misma. En su obra de referencia sobre la historia política reciente de los Estados Unidos titulada ‘La nueva revolución americana’, el intelectual José María Marco recuerda las palabras de Norquist definiendo a la izquierda como una alianza de “parásitos que compiten entre sí y de utopistas partidarios de la coacción” (Marco y 'La nueva revolución americana', en NUEVO DIGITAL 1 y 2). Sin embargo, esta vez los ‘parásitos’ y los ‘utopistas de la coacción’ se han revuelto con una virulencia que ha llegado a la exhibición de unas bromas sólo escuchadas en las salvajes fraternidades de ‘college’ o universidad.
'Teabagging': La CNN habla con la boca llena
En el argot del inglés americano, la expresión ‘teabagging’ -derivada de ‘tea bag’ o ‘bolsita de té’- denota la práctica sexual de introducir y extraer repetidamente el pene en la boca de otra persona, hombre o mujer, en un movimiento que recuerda precisamente la acción de sacar y meter la bolsita de té para que infusione con más rapidez en la taza. Además, y como sucede en el español utilizado en ruidosa francachela de hombres con algún exceso alcohólico, esa acción -sin traducción concreta en castellano- también es utilizada para describir lo que puede hacerse -y con qué- cuando se desea ‘acallar’ a alguien que está hablando demasiado y de forma inoportuna. Sin embargo, esta vez, todos estos turbios sentidos del ‘teabagging’ derivado de las nuevas ‘tea parties’ han saltado de los bares con demasiado alcohol a una CNN -en medio de una abierta y explícita manipulación en su cobertura- con demasiada poca gracia y mucho del denostado -según quien lo utilice (ND)- machismo en el lenguaje.
Cuando un comentarista en la cadena de noticias describía las protestas de las ‘tea parties’ como una manifestación de que los republicanos aún “están buscando su voz” tras la derrota electoral, el presentador Anderson Cooper saltaba con la ocurrencia de que “es difícil hablar cuando estás ‘teabagging’”, es decir, cuando tienes ‘la boca llena’. Otro presentador, esta vez David Schuster, de la MSNBC, describía a los manifestantes como “full-throated” y “toothless”, es decir, manifestándose “a grito limpio” (“a plena garganta”), con un doble sentido de la “garganta llena” y “desdentados” a base de gritar, pero con evidentes connotaciones referidas al ‘teabagging’ donde la garganta se llena y sobran los dientes.
Hollywood: "Teabagging rednecks"
Según el mismo conductor del programa, los asistentes a las protestas “quieren dar al presidente Obama una azotaina con la lengua y una lamida al gasto estatal”. No faltaron las figuras de Hollywood en la descalificación despectiva del movimiento. Para la actriz Janeane Garofalo, los manifestantes son “un montón de ‘teabagging rednecks’”, es decir, de “paletos del ‘teabagging’” que muestran su “racismo” porque “un negro está en la Casa Blanca”.
Desde luego, las ‘tea parties’ de hoy en día -con sus manifestantes colgándose bolsitas de té hasta en las gafas- ya no son ni serán lo que fueron. Y no es sólo por los chistes fáciles y groseros, que se han cebado sobre los ciudadanos agobiados a impuestos -casi ínfimos, en comparación con los españoles- en medio de una devastadora crisis. Además, ahora la enorme cantidad de ordenanzas de todo tipo han asfixiado desde su origen algunos de los no menos simbólicos actos que se pretendían para rememorar a las decenas de hombres que arrojaron las toneladas de té británico al agua del puerto de Boston.
Revolución y delito ecológico
Por ejemplo, los organizadores de la protesta en la localidad con el revolucionario nombre de Lafayette, en Indiana, habían previsto tirar un cajón de bolsitas de té al río local como homenaje al histórico acontecimiento. Sin embargo, las autoridades de Medio Ambiente pusieron el grito en el cielo afirmando que tal acción estaría muy cerca del delito ecológico puesto que “técnicamente sería considerado como un vertido ilegal”. Al parecer, las bolsitas de té infusionando en el río privarían de oxígeno a los peces, por lo que los manifestantes, bajo explícita amenaza de multa, se vieron obligados a olvidar su acto revolucionario para otro siglo de estos.
