El bloque musulmán consigue finalmente que Durban II "reafirme" las condenas a Israel de Durban I y censure el "estereotipado de las religiones"
X- DURBAN II - Advance Unedited Version - UNITED NATIONS - OFFICE OF THE HIGH COMMISSIONER FOR HUMAN RIGHTS: Draft outcome document (Rev. 2) (pdf)
- DURBAN I - UNITED NATIONS - OFFICE OF THE HIGH COMMISSIONER FOR HUMAN RIGHTS: World Conference against Racism, Racial Discrimination, Xenophobia and Related Intolerance (pdf)
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - DURBAN II: EL ORBE ISLÁMICO RECRUDECE SU OFENSIVA CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN OCCIDENTE
Durban II se cierra con una victoria del bloque musulmán y de sus aliados ‘anti-imperialistas’, con prácticamente toda la América hispana del lado islámico, pero también con los mismos países europeos que desairaron aparatosamente el hitleriano discurso de Ahmadenijad “reafirmando” al final la polémica declaración de Durban I. En medio, muchas y graves consecuencias para la geopolítica internacional: Teherán escupe sobre los intentos de acercamiento de Obama; un país no árabe como el propio Irán lidera el bloque árabe y musulmán, a pesar de la histórica rivalidad entre chiítas y sunitas; división y debilidad en el bloque occidental, con una decena de países boicoteando la Conferencia y el resto pasando por el aro de la ‘reafirmación’ de Durban I. Y, además, una nueva y sorda crisis entre Israel y el judaísmo con el Vaticano por la actitud de este último durante la Conferencia a pocos días del desembarco de Benedicto XVI en Tierra Santa.
Seguimiento:
El bloque musulmán consigue sacar adelante prácticamente todos sus puntos de vista, no sólo mediante la “reafirmación” de Durban I -que, al final, consiguió 'colar' (ND)-, sino añadiendo una condena contra el “estereotipado de las religiones”. A pesar de lo aparentemente inocuo de su formulación, esta era una de sus reclamaciones fundamentales puesto que con machacona insistencia el bloque islámico culpabiliza a los occidentales de relacionar de forma equivocada, malintencionada -y ahora "racista"- al islam con el terrorismo. No se menciona en el documento aprobado la censura a la “difamación de las religiones” -a pesar de que los países islámicos intentaron reabrir el tema hasta el último momento, con la, al final, triunfante oposición de la presidencia de la Conferencia-, ni tampoco las condenas a cualquier crítica específica al islam que, por otra parte, sí consiguieron sacar adelante la alianza del bolivarianismo hispanoamericano y el bloque musulmán, junto con Rusia y demás 'no alineados', hace menos de un mes en una declaración del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ND).
El "hombre valiente" contra Occidente
En cuanto a Israel, no prosperaron las primeras versiones de odio extremo por escrito de las primeras versiones de la resolución, y, por el contrario, sí se ha proclamado que “el Holocausto nunca debe ser olvidado”, por cierto, declaración aprobada cuando muchos aún no habían terminado de temblar ante el borrador del discurso del presidente iraní que circuló por la sala de conferencias de Ginebra entre la delegación de Teherán, borrador del discurso en el que Ahmadenijad se refería a la “ambigua y dudosa cuestión del Holocausto”, palabras que, finalmente, no pronunció en su incendiaria internvención en la que, sin embargo, sí calificó a Israel como un “estado totalmente racista”, y como un “cruel y represivo régimen racista”. En Irán, estas expresiones le han valido a Ahmadenijad encendidos poemas de admiración de blogueros de su país en emocionadas loas a su “hombre valiente” que ha conseguido que “Occidente tema a un Irán que participe en cualquier conferencia sobre el racismo”.
Sin embargo, desde el principio de la declaración aprobada ayer, y con la “reafirmación” de la Conferencia de 2001 en Durban, Israel vuelve a ser el único país mencionado específicamente en un documento internacional sobre el racismo, en medio de la “preocupación” de los entonces firmantes -como hoy, ni Estados Unidos ni Israel entre ellos- por “la difícil situación del pueblo palestino bajo una ocupación extranjera”, relacionando por ello directamente un problema de reparto de territorios y de respuesta al terrorismo con un problema “racista”.
Ahmadenijad: "El mundo, controlado por devotos"
Sin embargo, la previsible apropiación de Ahmadenijad de la Conferencia de Ginebra estuvo precedida en las horas inmediatamente previas de una reunión el sábado en Teherán entre el propio presidente iraní y el primer ministro turco, Necmettin Erbakan. Allí, y según informaba la agencia oficial iraní Irna, el presidente anfitrión “criticó el comportamiento de los sionistas en el mundo”, incidiendo en que “los sionistas no son creyentes porque son lo opuesto a los profetas y (por el contrario) son enemigos de la humanidad”. Sin embargo, según Ahmadenijad, resumido por su agencia noticiosa de cámara, “por la gracia de Dios, la actual situación está cambiando (porque) las naciones del mundo se están despertando y hemos entrado en una nueva fase en la que el mundo será administrado por personas devotas”.
Entre ellas, el presidente iraní muy probablemente cuente al propio papa Benedicto XVI, un hombre que, como cabeza del estado del Vaticano, pero también como líder religioso, ha vuelto a enfurecer a Israel y a los judíos por su abierta declaración de apoyo el domingo pasado a la Conferencia de Ginebra, cuando ya se conocía la ofensiva islámica por sacar adelante sus puntos de vista y cuando todo hacía presagiar lo que finalmente ocurrió. El pontífice dijo que la conferencia es “una iniciativa importante porque aún hoy, pese a las enseñanzas de la historia, se registran estos fenómenos deplorables” como el racismo, la xenofobia y la intolerancia. Pero no se habían apagado los ecos de esta reafirmación cuando ya el rabino jefe de Roma, Riccardo di Segni, recordaba desde la prensa italiana cómo “la realidad de Durban está en profunda contradicción con los loables intentos antixenófobos de los que habla el Papa”.
Nueva crisis judíos-Vaticano
Con el nerviosismo mal ocultado en Israel y en las organizaciones judías por esta intervención, el rabino profetizó cómo "tras esa mal aconsejada intervención, el escenario será una ola de indignación internacional, y después, una vez más, la corrección del rumbo por parte de la Santa Sede". Dicho y hecho. Tras el discurso del presidente iraní, el Vaticano veía la ocasión de ‘corregir’ sus escandalosamente torpes tomas de posición y la delegación católica se destacaba calificando el discurso de Ahmadenijad como “extremista e inaceptable”, pero reafirmando de paso la utilidad de la conferencia para “afirmar con claridad el respeto a la dignidad humana contra toda forma de racismo o intolerancia”.
Sin embargo, una vez más, el daño ya estaba hecho y el Vaticano volvía a reaccionar sobre hechos consumados y arrastrado por unos acontecimientos que cada vez amenazan más con llevarse por delante cualquier resto de autoridad moral del papa, al menos en una escena internacional donde más parece un náufrago que un hombre que pueda tender puentes sobre las aguas turbulentas de la riada.
