La BBC asegura que el cristianismo es "una parte dominante" de sus retransmisiones para defender el nombramiento de un musulmán como jefe de su programación religiosa
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: EL ISLAM, IMPLACABLE EN EL REINO UNIDO
Un “insulto”. Una “humillación”. Una “treta”. Son palabras que se han pronunciado para describir el nombramiento de un musulmán, Aaqil Ahmed, como director de la programación religiosa de la BBC. Un destacado ministro presbiteriano unionista del Ulster, Robert Coulter, ha recordado que el 70 por ciento de la población del Reino Unido se reconoce cristiana y que sólo un 3 por ciento se identifica como islámica. “Y, sin embargo, la BBC ha nombrado a un musulmán como director de sus programas religiosos”. Su partido se ha desmarcado de forma inmediata de esta suave crítica con un torrente de correcciones políticas sobre la “igualdad de oportunidades”, la “celebración de la diversidad del moderno Reino Unido” y la “apertura a todas las religiones y a ninguna”, entre otras. Sin embargo, el agravio se ha desbordado entre los obispos en medio de una enorme oleada de críticas en Internet que hace temer a algunos que, en vez de acercar comunidades, el nombramiento de Ahmed no va a hacer sino añadir más rencor a unos británicos que ya se consideran desde hace años extranjeros en su propia tierra en medio de un imparable avance de la calificada como "cultura del resentimiento" (ND 1, 2 y 3).
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Mucho más explícitas que las políticamente correctas 'aclaraciones' de las élites políticas unionistas son las opiniones vertidas en los foros de Internet, donde “insulto” y “humillación” son palabras que se repiten con profusión. El propio Coulter advertía de que los “musulmanes moderados” deberían estar “profundamente preocupados” puesto que el nombramiento de Ahmed “hará que muchos ciudadanos británicos sientan que (los musulmanes) están consiguiendo demasiada influencia para una religión con tan pequeño porcentaje sobre el total de la comunidad”. “Esto podría llevar a demasiada gente a desarrollar una actitud más hostil hacia los musulmanes”, concluía el pastor. El obispo de Rochester, Michael Nazir-Ali, que se retira ahora pero que no dejará de estar superprotegido 24 horas al día ante la inclemente avalancha de amenazas de muerte que aún recibe por parte de musulmanes británicos, recordaba también cómo “tres cuartas partes de los británicos se declaran cristianos” y solicitaba, en agria crítica, que la BBC “conceda tiempo adecuado y una justa representación a la religión y a las preocupaciones cristianas” (Nazir-Ali, en ND).
BBC: 115 quejas por Ahmed
Por el momento, la BBC ha recibido en una semana 115 quejas formales por el nombramiento de Ahmed, la “vasta mayoría” de ellas por su carácter de musulmán. La cadena, a través de un portavoz, afirmaba que “el compromiso de la BBC con las retransmisiones religiosas, y con las retransmisiones cristianas como la parte dominante de ellas, está por completo seguro”. “Aaqil Ahmed fue nombrado como responsable de (programas sobre) Religión y Ética porque era el mejor candidato para el puesto. Aaqil tiene diez años de experiencia en programas religiosos, tanto en la BBC como en Channel 4, y fue responsable de programas como ‘Historia del Cristianismo’, ‘El Corán’ y el premiado ‘Salvar a los niños de África’”.
Sin embargo, muchos analistas han cuestionado desde hace años la supuesta imparcialidad de Ahmed. Hace casi dos, Michael Mumisa, un teólogo musulmán y profesor universitario, calificaba la serie de programas de Ahmed sobre la sharia en Channel 4 como una “máquina de fatuas” por presentar el debate en torno al islam en términos de ‘halal’ (‘permitido’) y ‘haram’ (‘prohibido’). Al dar voz a los furibundos clérigos del odio surgidos del multiculturalismo británico, estos defendieron, entre la necesidad de la ablación del clítorís y otras místicas cuestiones similares, cómo “el islam permite a un hombre pegar a su mujer siempre que no la rompa huesos o no la deje marcas”. Sólo un observador extremadamente agudo -y musulmán- como Mumisa se dio cuenta de que frases como estas -y otras del mismo jaez en el sentido de que un musulmán nunca debería delatar a un terrorista islámico a los servicios de seguridad británicos- “no eran cosa de risa” a pesar de la ridícula “comicidad” de tales aseveraciones.
Programas de Ahmed: "Una máquina de fatuas"
Una y otra vez, los clérigos ‘radicales’ presentaban implacables citas del Corán y de los hadices para apoyar sus puntos de vista. “Y no os espiéis unos a otros”, ordena el libro sagrado islámico en el versículo 12 de su capítulo 49. La orden es extremadamente clara. “¿Le gustaría a alguno de vosotros comer la carne de su hermano muerto? ¡Os resultaría repugnante!?”, concluye el pasaje sagrado. Mandos policiales denunciaban recientemente la ‘omertá’ de la comunidad islámica británica a la hora de facilitar información sobre los colaboradores en los atentados contra los transportes públicos de Londres. El pacto de silencio provocaba que no se pudieran cerrar las pruebas contra los acusados, y, en consecuencia, que estos fueran absueltos, lo que, al final, terminaba en que nadie, absolutamente nadie, haya entrado en la cárcel por la carnicería del 7J (ND) más allá de los matarifes suicidas que, al parecer, idearon, consiguieron los explosivos por arte de magia y perpetraron en plena soledad sus asesinas autoexplosiones en el nombre del islam.
“Mediante la promoción de una discusión basada en lo que es ‘halal’ y lo que es ‘haram’ apoyada en los versículos del Corán, (los programas sobre el islam de Ahmed) se han convertido simplemente en otra máquina de fatuas. El debate sobre el islam en el Reino Unido debería cambiar desde su obsesión por las respuestas de 'blanco-o-negro' a un radical replanteamiento del método y de las aproximaciones adoptadas en la producción de respuestas”, argumentaba Mumisa con enorme agudeza sobre los sibilinos mensajes introducidos con un enfoque como el elegido por el entonces -2006- jefe de programas religiosos de Channel 4. Sin embargo, los aclamados -por sus partidarios- programas de Ahmed sobre el cristianismo también han recibido el bisturí de analistas mucho más perspicaces sobre el enfoque que se daba a esta última religión.
"Trivializar y minar el cristianismo"
Incluso antes de ser nombrado para su nuevo y muy influyente puesto en la BBC, la historia de Ahmed sobre el cristianismo era denunciada como un habilísimo intento de ridiculizar y banalizar esta religión. Ahmed eligió a los que alguno de estos comentaristas calificaron de “famosos de clase C” que, además, se abandonaron a extremos ejercicios de autoflagelación -muy bien recibidos desde el islam- sobre las luchas religiosas en torno a la Reforma, las Cruzadas o -“Dios nos asista”, clamaba uno de estos columnistas-, a la propia Cherie Blair pontificando sobre el cristianismo contemporáneo. La larga lista de ‘progres’ del común, de conservadores fracasados y de políticos mediocres en general caídos en desgracia incluía a personajes que recordaban cómo el propio Jesús “fue un judío”, lo que no dejaba de añadir más leña a un fuego aventado por las culpas, las disculpas y las torpes trivialidades de los personajes elegidos por la supuestamente hábil y calculada inteligencia del ya nuevo responsable de los programas religiosos de la BBC y su "peligrosa tendencia a trivializar y minar" el cristianismo.
